¿Es necesario o desacertado empeñar los aportes del Canal al fisco?

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Buque "Neopanamax" cargado de contenedores transita a través de la vía interoceánica. (Foto: ACP).

Por José Antonio Gómez Pérez
Economista y catedrático de la Universidad de Panamá

En junio de 2020, fue divulgada una propuesta denominada “Titularización de Ganancias Futuras del Canal, una receta controvertida”. Esa propuesta también fue titulada “Emisión de Deuda contra los Dividendos del Canal de Panamá, como mecanismo de financiamiento”. Publicaciones en La Estrella de Panamá (26/06/2020), y en Panamá América (28/06/2020), respectivamente.

Hasta la fecha, no figura en la agenda gubernamental un plan de ese tipo, pero desastrosas experiencias internacionales aplicadas en al ámbito hemisférico desaconsejan la adopción de mecanismos privatizadores de bienes patrimoniales  que han costado sangre, sacrificio y vidas de la juventud panameña.

1 – Una propuesta dirigida a empeñar los Aportes Directos del Canal de Panamá

Esa idea es importante, mas no es nueva en los escenarios de negocios internacionales. Ahora es traída a colación por Ernesto Bazán, un economista peruano establecido en Panamá. Antes, había sido barajada localmente como hipótesis de trabajo, principalmente desde que empezó la ejecución del Tratado Torrijos Cárter el 1/10/1979, y cuando fue cumplido el 31/12/1999.

El proponente explica: Un esquema para Titularizar los excedentes que transfiere anualmente la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) al Tesoro Nacional. Con esos ingresos potenciales, propone crear un fideicomiso que absorba las ganancias futuras, al menos por 20 años, para asegurar la demanda gubernamental de crédito internacional al Tesoro de Panamá. Eventualmente, todo ello se prevé para atender los planes de la vigente crisis sanitaria y socioeconómica asociada al Covid-19, y para los planes de la recuperación económica venidera.

Según sus cálculos, el Estado podría canalizar unos 50.000 millones de dólares como financiamiento público. Seguidamente, el economista compara esa suma con los 13.000 millones de dólares que se estima es el impacto de costos contingentes de la emergencia provocada por la pandemia. Esa cifra resultaría equivalente al 20% de producto interno bruto anual de la economía panameña.

¿Qué implica esta idea para la economía y sociedad panameña?

Hay que empezar por la explicación de los contextos económicos y destacar los valores involucrados más relevantes.

En el plano histórico y económico, dos contextos son importantes, respecto a utilizar los aportes directos del Canal en la economía nacional y sus estrategias de desarrollo, a saber:

a) El alcance de esos aportes en los ingresos del Tesoro Público y presupuestos de gestión de políticas económicas.

b) El rol que esos aportes deben desempeñar para complementar la estructura productiva nacional, principalmente para generar cambios estratégicos en la economía tradicional de servicios, hacia una industrialización diversificada con integración regional y desarrollo integral sostenido en todo el país.

2 – Los Aportes Directos del Canal al Tesoro Público

Desde la entrada en vigencia del Tratado Torrijos-Carter, en 1979, los Aportes Directos del Canal comenzaron a ser realmente crecientes, para el Tesoro Nacional y la economía estatal. Como demuestran las estadísticas, tales contribuciones son importantes e indispensables para el fisco y la política económica estatal.

Del año 2000 al presente, esos aportes representan sumas extraordinarias. En el período posterior a la ampliación del Canal y la construcción del tercer juego de esclusas, los valores monetarios de los mencionados aportes lucen aún más extraordinarios.

Los Aportes Directos provenientes de actividades del Canal de Panamá al Tesoro Nacional, deberían ser divididos en dos grupos, cuyos resultados pueden resumirse así:

a) Aportes por la Administración Conjunta EEUU-Panamá, de 1979 a 1999.

En ese primer período, los Aportes Directos sumaron un Total Acumulado de 1.080 millones de dólares. Esa fue una transferencia muy significativa, por la suma promedio anual de 89,3 millones de dólares.

b) Aportes por la Administración Soberana de Panamá, del 2000 a 2019.

En ese segundo período, los Aportes Directos sumaron un Total Acumulado de 16.818 millones de dólares. Se trata de una transferencia constante muy cuantiosa, por la suma de 840,9 millones de dólares, como promedio anual.

Particularmente, en los dos últimos años, esos Aportes Directos fueron estimados así: En el 2019, un total de 1.786 millones de dólares, y el total presupuestado para el 2020 asciende a 1.824 millones de dólares.

A pesar de las impresionantes sumas de aportaciones registradas por la vía interoceánica al Tesoro Nacional, no todo es color de rosa. Utilizando criterios de valoración económica estratégica, se observan resultados que no califican como apropiados e integrales.

Realmente, no existe claridad sobre la utilización de esos aportes, porque todos entran al fondo común del Estado, para lo cual nunca han sido establecidos destinos precisos. No hay pautas legales que los normen como inversión y no como gasto corriente.

Esa necesidad estratégica no fue prevista cuando se discutió el Título Constitucional de los Asuntos del Canal. Además, las administraciones gubernamentales no han decidido planificar formalmente el uso de esos fondos tan cuantiosos. ¡Ya son cerca de 20.000 millones de dólares!

Si preguntamos dónde están esos recursos, ninguna autoridad ni persona tendría una respuesta certera y correcta, porque entran al saco común de gasto del Estado. Justamente, da lo mismo aludir cualquier partida del presupuesto de gasto de la nación.

Así, los analistas aducen lo que les parece conveniente. Algunos señalan que esos aportes son utilizados para pagar deuda externa. Otros, subrayan que se emplean para sufragar subsidios. Es lamentable que la población desigualitaria reclame que con esos fondos sea atendida cada necesidad diaria. Pero, la única verdad es que fueron entregados por la ACP al Tesoro Nacional y se diluyeron en los gastos generales del Estado.

Hay coincidencias que, incluso, se prestan para diversos rejuegos políticos. En el último quinquenio, tres variables muestran registros muy cercanos, sólo con variaciones leves. Examinemos una comparación muy vital en el ejemplo del año 2019.

En el 2019, las estadísticas registraron los siguientes valores, dados en miles de millones de dólares estadounidenses (US Dollars):

A) Aportes Directos Totales del Canal al Tesoro Nacional: 1.786.

B) Pago Total a Deuda Externa, servicios de capital e intereses: 1.813,4.

C) Monto Total de los subsidios socioeconómicos a la población: 1.634,4.

Las aportaciones directas del Canal al Estado evidencian las siguientes cuatro características:

a) Son aportes indispensables para el funcionamiento del presupuesto público.

b) Representan gastos corrientes, que no cuentan con opciones de reposiciones expresas, ni reemplazos fáciles de establecer.

c) Son ingresos cuantiosos que no son utilizados con criterio conveniente para la inversión de obras y activos, infraestructuras, tecnologías y actividades básicas de la estrategia nacional.

d) Esa práctica vigente no propicia objetivos de desarrollo sostenible, y requiere ser reemplazada con prioridad estratégica.

Seguramente, esas fallas en la planificación de los recursos del estado sirven como pie de apoyo para el negocio de empeñar los Aportes Directos del Canal al Fisco Nacional. En la coyuntura actual, lo importante es corregir las fallas existentes, para construir los fundamentos estratégicos requeridos, con el objetivo de avanzar y no retroceder.

Bueno es recordar, que ni siquiera el Tercer Puente sobre el Canal fue realizado con esos Aportes Directos. El mismo tuvo que ser incluido en los costos imputados al proyecto de la ampliación de la vía acuática, a través del tercer juego de esclusas. Ese puente está ubicado en Gatún-Agua Clara, provincia de Colón, y fue inaugurado en agosto de 2019.

3 – Análisis y conclusiones sobre el empeño propuesto

Hoy en día, la propuesta de Ernesto Bazán no se corresponde con muchos contextos importantes y convencionales, a saber: constitucional, interés nacional, parámetros técnicos-financieros y consideraciones económicas convencionales. Además, se presentarán barreras enormes y difíciles de franquear, incluidos los asuntos políticos, sociales, económicos y financieros.

Claramente, distingo cuatro consideraciones, que expongo a continuación:

1) La primera barrera es un inmenso desafío político-social, ya que se requeriría cambiar la Constitución Política Nacional, tramitar la ley en la Asamblea Nacional de Diputados y, eventualmente, realizar un referéndum sobre la materia.

Para la ACP, será muy difícil sustraerse del historial de lucha nacionalista. Por su parte, el pueblo panameño no verá ese referéndum como el de la ampliación del Canal. Seguramente, con mayores objetividades se harán preguntas indispensables: ¿Dónde están las ganancias del Canal? ¿En qué terminó la propuesta de Omar Torrijos sobre el uso más colectivo del área canalera?

2) La segunda barrera consiste en formular, evaluar y consensuar un modelo técnico-financiero y económico sobre ese asunto, para que sea viable, y rija una negociación internacional transparente.

Además, debería ser garantizado el interés de Panamá para que la sociedad la legitime a través de un referéndum. En la dirección doméstica, la propuesta del empeño no podría distanciarse del análisis sobre el futuro de la economía panameña, en cuanto a estabilidades macroeconómicas, déficit fiscal, endeudamiento público y servicio a la deuda externa.

3) Una tercera barrera consistirá en encontrar rentas sustitutivas a los Aportes Directos del Canal, para la estabilidad del Fisco Nacional, en lo sucesivo. Se trata de un ingreso fiscal casi irremplazable, ya que las opciones como los aumentos tributarios son siempre difíciles de aprobar. De hecho, hay que partir reconociendo que los valores monetarios de los aportes directos del Canal son extraordinarios e imprescindibles para el Tesoro Nacional, la ejecución de políticas socioeconómicas y el funcionamiento del presupuesto público.

4) La cuarta barrera es franquear las dificultades de la crisis sanitaria y socioeconómica asociadas al Covid-19, agravadas por una crisis política que se expresa en la falta de credibilidad en las instituciones y partidos políticos, desconfianza ciudadana en las políticas públicas, falta de transparencia, y corrupción.

En la idea lanzada al aire por Ernesto Bazán, lo que muestra más peso es la situación de apremio, alcance cortoplacista y espíritu de exclusivo negocio financiero, para poner en manos del gobierno de turno más abundantes recursos créditos internacionales. Bajo tal lógica, el objetivo doméstico es que el peso del gasto corriente de la crisis sanitaria se financie con recursos provenientes del Canal de Panamá, cerrando las otras opciones existentes para administrar la emergencia y recuperación, mediante racionalidad, equilibrio, austeridad y financiamiento público limitado. Así, bajo esa concepción, todo luce con mayor claridad: destinar los ingresos futuros de la Anualidad ACP al Fisco en forma de Gasto No Reembolsable para actividades corrientes del presupuesto público, y no para proyectos del genuino desarrollo integral nacional.

En forma simple, se trata de pan para hoy, hambre para mañana. Además, en lo histórico fundamenta, no hay respuesta satisfactoria de la propuesta sobre cómo quedaría la conquista del Canal, su dominio público y la perspectiva del desarrollo integral de la sociedad panameña. En síntesis, esa propuesta es improcedente, desacertada y anti-estratégica para el desarrollo integral de Panamá. Hoy por hoy, bajo los parámetros descritos, la propuesta de empeño de la anualidad que realiza la ACP por los Aportes Directos del Canal al Tesoro Público, no presentan un balance positivo y favorable. Además, en la coyuntura actual, parece muy difícil tomar una decisión estratégica desarrollista y duradera a largo plazo para la sociedad y la economía panameña.

Colofón: Igual que al tratar al Covid-19, hay que andar con mucho cuidado respecto a las propuestas de negocios para asuntos del Canal, el área canalera y todos los recursos de Panamá. En condiciones de crisis graves, siempre aparecen los Philippe Bunau-Varilla que buscan negocios fáciles para hacer fortuna.

A Panamá no le conviene que un negocio inicialmente rentable se traduzca luego en la entrega de la prenda empeñada. El siglo XXI es para demostrar todo lo que aprendimos desde 1903.

Referencias

○ Ernesto Bazán es un economista peruano, establecido en Panamá. Es fundador y directivo de la firma calificadora de riesgo EB Raitings. En 2011, fundó la firma EB Training Corporation, dedicada a suministrar asesorías y capacitaciones corporativas. Ambas empresas operan a nivel local e internacional.

○ “Titularización de Ganancias Futuras del Canal, Una Receta Controvertida”.

Rekha Chandiramani. La Estrella de Panamá, 26/06/2020. https://www.laestrella.com.pa/economia/200626/titularizacion-ganancias-futuras-canal-receta

○ “Propuesta de Emisión de Deuda Contra Los Dividendos del Canal de Panamá como mecanismo de financiamiento”.

Yessika Valdés. Panamá América. 28/06/2020. https://m.panamaamerica.com.pa/economia/impacto-del-covid-19-seria-de-13-mil-millones-en-panama-1166582

Sede de la Autoridad del Canal de Panamá. (Foto: EFE).

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