Trabajadoras sociales responden al llamado de la patria

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Trabajadoras sociales planifican acciones a favor de las familias panameñas. Foto de Archivo.

Por Bethzabel Collado Miranda Jefa Nacional de Trabajo Social del Ministerio de Salud

La fecha del 6 de septiembre fue legitimada como Día del Trabajador y Trabajadora Social por la Ley 16 de 12 de febrero de 2009, que establece el Escalafón y la Nomenclatura de cargos de los Trabajadores y Trabajadoras Sociales y dicta otras disposiciones, artículo 34, como un reconocimiento por el compromiso, la contribución y el rol que juegan los y las profesionales de esta disciplina, en el conocimiento de la realidad social, el impulso del cambio social, la defensa de los derechos humanos de los ciudadanos y la justicia social.

Este espacio de celebración es una ocasión propicia para reflexionar sobre el rol que ha jugado el trabajador social en este momento en que el mundo enfrenta una crisis producto de la pandemia del COVID-19, sobre todo por la complejidad de los problemas sociales que enfrenta el país, lo cual genera grandes desafíos a esta disciplina profesional.

Han sido visible, las consecuencias de este fenómeno inesperado en la economía, la salud, educación, trabajo y sobre todo en la vida cotidiana, la sobrevivencia de los grupos vulnerables, de los trabajadores a quienes se les han suspendido en sus trabajos y otros que han perdido sus fuentes de ingresos, los miles de personas que han adquirido la COVID-19, mientras muchas familias han perdido a sus seres queridos.

Frente a esta realidad, los trabajadores sociales han ocupado sus sitios de lucha en todos los niveles de atención procurando atender las consecuencias sociales de esta pandemia, como una profesión esencial, en la defensa de los derechos humanos, económicos y sociales de los grupos más necesitados, visibilizando sus demandas, intermediando, acompañando, transmitiendo esperanza, afrontando el duelo, la violencia familiar, el desamparo, en todos los grupos humanos donde existe una necesidad.

La atención de estos colectivos humanos exige de trabajadores sociales sensibles, creativos, activos, comprometidos y con un alto sentido de humanidad para enfrentar el sufrimiento humano. Su esfuerzo deberá estar orientado a buscar nuevas estrategias, escenarios y actores sociales que coadyuven a formar redes sociales, que trabajen en la búsqueda de soluciones locales, ya sea en el ámbito individual, grupal, familiar y comunitario. En particular, con la familia, a fin de rescatar su función protectora y formadora del bien más preciado de la sociedad: los niños, niñas y adolescentes, así como de los adultos mayores que son los custodios de la historia, la cultura y los valores de la población panameña.

En este día les envío a todas y todos los Trabajadores Sociales de Panamá, que Dios les bendiga, les de sabiduría y los acompañe para atender a cada persona que llega al servicio de Trabajo Social y acogerlo con calidez y dignidad y que el resultado de vuestras intervenciones contribuya a mediar para que los recursos lleguen a los más necesitados y mejoren su calidad de vida.

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