Por Antonio Saldaña
Abogado y analista político
”Desde su origen en la Ley 51 el SEBD (Sistema Exclusivo de Beneficio Definido o Sistema Solidario) se diseñó como una población cerrada”. [ Informe de la OIT citado por Argote, Felipe, 2024. Página 145].
Esa infamia, como algunas más que mencionaré, constituyen la génesis e indolencia de sucesivos gobiernos, responsables directos, por comisión u omisión, de la situación que hoy atraviesa el SEBD o programa solidario de la Caja del Seguro Social.
El esperpento jurídico y financiero que es hoy, el programa denominado Sistema Exclusivo de Beneficio Definido (SEBD) —popularmente conocido como ”Sistema Solidario de Pensiones de la CSS”— fue diseñado mediante la Ley 51 de 2005, «Orgánica de la.CSS, en el nefasto gobierno de Martín Torrijos Espino, acertadamente identificado por Don Eladio como el gobierno de ”el muñeco que pasea” y por un ex presidente de la República, como el mandato de los que ”entran limpios y salen millonarios”, o la administración durante la cual fue construida —según el populacho— ”la cinta coimera”.
El informe de la OIT, pone en evidencia la maldad concebida en el gobierno del ”hijo del general”, al dividir el sistema de pensiones en dos subsistemas, el solidario o SEBD y el Sistema Mixto con un componente solidario y otro individual que en el 2008 cerró las cotizaciones al sistema solidario;. Ello provocó que los trabajadores que en el 2005 tenían 35 años y todos los menores de esa edad sólo cotizarían en adelante, en el Sistema Mixto o de Cuentas Individuales.
Pero el peso de la irresponsabilidad con los trabajadores que entraron a ese perverso y mezquino sistema, y que aún no se han jubilado, y que les corresponde, de no volver al sistema solidario, una magra jubilación menor de la mitad de lo que hoy reciben los adultos mayores jubilados. Esa situación continuó en los subsiguientes gobiernos de la plutocracia corrupta y clientelar (Martinelli, Varela y Cortizo).
En efecto, contradiciendo o incumpliendo las disposiciones de la Ley 51 de 2005, durante esos últimos quince (15) años, permitieron que la administración de la CSS incumpliera la Ley y no depositara la parte correspondiente del Sistema Mixto al programa solidario. En cambio, ”dejaron esos fondos sin ningún sentido en el Sistema Mixto”, aparentando niveles de fondos ficticios. Por ejemplo, el SISTEMA MIXTO, tiene un superávit de más de 6.000 millones de dólares, mientras que el programa SEBD, está deficitario.
Tampoco en el período mencionado los gobiernos de la oligarquía han querido ratificar los convenios de la OIT sobre seguridad social.
En síntesis, a pesar de ser Panamá uno de los tres países de mayor ingreso económico per cápita de la región latinoamericana, con cerca de 17.000 dólares anuales y, por lo tanto, considerado de niveles de ingresos altos, sólo dedica la miserable fracción de 0,3% del PIB de contribución a las jubilaciones.
El estudio de la OIT, citado por el profesor Argote, sentencia que establecer un programa de pensión universal de vejez costaría tan sólo entre el 1% y el 1,2% del PIB.
En consecuencia, las medidas PARAMÉTRICAS, anunciadas por el presidente de la República y el director de la CSS, son «vagabunderías», para evadir la responsabilidad gubernamental y hacer caer todo el peso de la crisis de la seguridad social sobre los pobres, sobre los trabajadores y, en retribución, ofrecer pensiones de hambre.
¡Así de sencilla es la cosa!




