Ecuador en llamas

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Manifestantes enardecidos en las calles de Ecuador.

Por Filiberto Morales
Integrante del equipo editorial de Bayano digital

La crisis económica, social y política que sacude al Ecuador, es diferida por la sindemia del Covid-19 que azota a la región. Hay que identificar ese antecedente para entender lo que sucede hoy en el hermano país sudamericano.

En ese escenario conflictivo, deben ser recordadas las confrontaciones sociales en el 2019, encabezadas por la combativa Confederación dé Nacionalidades Indígenas (Conaie), que presidía Yaku Pérez, quien sería candidato a la Presidencia por el Pachakutik, rama política de la Conaie.

Pérez se había enfrentado al banquero ultraderechista Guillermo Lasso, quien contó con el apoyo del Partido Social Cristiano, de Jaime Nebot, un faraón de la derecha ecuatoriana por más de 80 años, y en paralelo al candidato Andrés Arauz de la Unión por la Esperanza.

Lasso , con1,8 millones de votos, y Araúz, con más de 3,0 millones, pasaron a la segunda vuelta. Se comentó, entonces en medios políticos, que Yaku Pérez, quien llamó a la abstención electoral, favoreció al banquero Lasso.

En el 2019, se alcanzaron acuerdos con el gobierno de entonces, cuyo cumplimiento fue diferido por el Covid-19. En el centro del conflicto, como hoy, estaban los pactos con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y las políticas de ajuste estructural, cuyos costos sociales recaían sobre las masas empobrecidas, particularmente el campesinado indígena.

Los medios de comunicación corporativizados, nativos e internacionales, han puesto en primer plano los altos precios de los combustibles, atribuyendo a la guerra en Ucrania el detonante de la crisis y eximiendo al FMI y al gobierno-Lasso la responsabilidad directa.

Hoy no solamente las nacionalidades indígenas se han tomado las calles en Ecuador. Además, se han levantado los estudiantes, docentes y trabajadores, si bien los medios resaltan la participación indígena.

Históricamente, ha habido un sesgo étnico en la lucha social que ha mediatizado la unidad del movimiento social y político ecuatoriano, impidiendo su organización.

La coyuntura deriva hacia el planteamiento de objetivos políticos más allá de los asuntos reivindicativos, lo que reclama la más amplia participación popular. En el Parlamento, el Pachakutik tiene una considerable bancada. Veremos cuál es su conducta en el proceso llamado de “muerte cruzada”.

Si esa propuesta tiene éxito, se van tanto el presidente Lasso como los parlamentarios, para realizar elecciones en seis meses. Esa sería una potencial salida política a la crisis, la mejor vía para avanzar en las transformaciones postergadas desde el gobierno de Lenin Moreno.

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