Algunos factores de empobrecimiento global

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Por Jairo Henri Pertuz
Analista Int’nl

La globalización persigue dos fines básicos: continuar con el saqueo mundial a los países empobrecidos y asegurar consumidores globales. En ese sentido, como en su geopolítica mundial, no conviene a sus intereses la creación de grupos de países asociados. Así, han venido boicoteando asociaciones como ALALC, GRUPO ANDINO y UNASUR con su Mercosur. Para ello, toda estrategia es válida, aprovechando en cada país a los pequeños pero poderosos grupos económicos, como a políticos igualmente inescrupulosos.

Así vimos como UNASUR, con 400 millones de consumidores y grandes reservas de todo tipo de materias primas fue desarticulada porque podían coexistir y ponerle condiciones al capital transnacional y no al revés. Así nuestras reservas seguirán siendo saqueadas, recibiendo ridículos retornos, inclusive, prestándonos nuestro propio dinero con condiciones e intereses usureros.

En América, por ejemplo, tenemos más coincidencias e intereses que en Europa, pero casi todo está en función del capital, supuestamente extranjero que procede de lo que dejan de pagarnos por materias primas y plusvalía laboral. En Latinoamérica, somos 20 países con factores e intereses comunes que no logran asociarse por intereses externos e internos y por corrupción. Nuestros pueblos viven de esperanzas y sueños que se desvanecen con engaños y robos desde afuera y desde adentro.

La pobreza y las desigualdades se acentúan cada vez más, sabiéndose que son posibles de superar, pero poderosos intereses de grupo y países, lo impiden. La economía no puede crecer con bajos salarios, pero el hambre y las necesidades son un arma poderosa para doblegar voluntades. Un fenómeno muy utilizado es el llamado salario mínimo, que equivale a salario digno y real que nunca acaban de encontrar, juegan con el hambre de los pueblos. No hay eficiencia ni honradez en la utilización de los recursos públicos y las leyes de responsabilidad fiscal suelen contener aberraciones que algunos atribuyen a que las inversiones debe controlarlas el sector privado y que el Estado sólo puede mirar sin intervenir a favor de quienes realmente crean la riqueza: los pueblos. Los mercados solos NO se autorregulan. Eso es una utopía. No se quiere aceptar que la democracia se alcanza con desarrollo humano, y en esto es en lo que menos se invierte.

En Panamá, por ejemplo, un estudiante pobre para graduarse de médico queda endeudado con 100.000 dólares al prestar para poder estudiar. Las élites continúan haciendo valer sus intereses económicos sobre la vida.

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