La vida en 11 meses de narrativa autoritaria

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Movilización de docentes en las calles. (Foto: Víctor Arosemena).

Por Antonio Saldaña
Abogado y analista político

Sin duda alguna, lo que más ha caracterizado el talante presidencial en Panamá, en los primeros once meses de gobierno ,ha sido su tosco y broquelado lenguaje hacia la población.

La más reciente muestra de este ”estilo” de gobernar fue expresada el viernes 6 de junio (59 años después de ”La insurrección de Colón”), durante la conferencia de prensa en la que el presidente de la República compartió la patética revelación: ”No. Sobre la Ley 462, no hay DIÁLOGO NACIONAL, provincial, ni ninguno….”

¿Por qué ese comportamiento político casi irracional del ”primer obrero de la Nación” (dixit Nito)?

Desentrañar esa incógnita política permitirá la aproximación a los verdaderos designios del ”gobierno 100% empresarial” del bugabeño ”por chiripa”, José Raúl Mulino Quintero.

Eso de que ”él siempre ha sido así”, no esclarece la interrogante, por qué una cosa es ser firme de convicciones y otra cosa es tratar de imponer un criterio o interés de pocos a toda una nación.

Que el mandatario es ideológicamente de derecha y se ha propuesto ”destruir la izquierda”, a los ”cierra calles” y vagos, que nunca han pagado una planilla, particularmente, a los miembros del sindicato de la construcción, me parece una ”bola de humo”. Eso de salir con un ”remonismo” trasnochado en pleno siglo XXI, cuando la ”guerra fría” precluyó, es, sin duda, un perfecto despropósito.

Quizás la misantropia es lo que más se aproxima a la caracterización de la personalidad política del actual mandatario, pero tampoco explica por qué demuestra un desprendido amor hacia los ricos y poderosos.

Mis hipótesis son más concretas, materiales y terrenales, y están más vinculadas a los hechos. Su incondicionalidad a la clase hegemónica, en nombre y representación de la cual actúa, coincide con el total entreguismo a los designios imperialistas del gobierno de Donald Trump.

En consecuencia, el presidente de la República no procede de forma tiránica porque es un ”cabrón”, o derechista, o porque odia al pueblo. Todas esas manifestaciones son arandelas políticas. Las reales causas de su conducta política son su determinación de entregar los multimillonarios fondos de la Caja de Seguro Social (CSS) a su patrocinador político, la burguesía financier@.

Por otro lado, pretende entregar la soberanía e independencia nacional de la República de Panamá a su real y verdadero amo y mandante: ”el Norte revuelto y brutal”.

¡Así de sencilla es la cosa!

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