La «Operación Potable» aceleró la ratificación del Tratado del Canal

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Omar Torrijos llama al pueblo a defender la soberanía total de Panamá. (Foto Fundación Omar Torrijos Herrera).

Por Alberto Velásquez
Periodista y relacionista público

Los efectos de la pandemia en Panamá, de acuerdo con lo que se manifestó en artículos anteriores en Bayano digital, no sólo han perturbado a los sistemas de salud, educación y agropecuario. Además, han colocado un manto de olvido sobre varios hechos históricos que transformaron parte del escenario en el que se desenvuelve la sociedad panameña.

Abril es de especial importancia en la historia. Este mes se conmemora el levantamiento de jóvenes revolucionarios en Cerro Tute, en 1959, pero la hecha ha sido opacada. Asimismo, la ratificación de los Tratados “Torrijos Carter”, en 1977, por el Senado estadounidense, fue ignorada en Panamá en medio de los estragos de la pandemia de Coronavirus sobre la población.

Hace más de 40 años, un 18 de abril, el Senado de Estados Unidos aprobó por la diferencia de un voto ‒se puede decir que a regañadientes‒, los textos de un nuevo Tratado sobre la franja canalera y la Antigua Zona del Canal que dividía a Panamá.

La votación que definió legalmente el destino de la vía acuática fue de 68 votos a favor del Sí, y 32 votos a favor del No. En esa histórica votación se lograron las dos terceras partes con un voto de diferencia, lo que abrió el camino a la recuperación de la soberanía panameña sobre el territorio conculcado.

Aunque en un plebiscito nacional los Tratados fueron aprobados prácticamente en una relación de 2 a 1, la oposición se relamía calculando que el Senado norteamericano votaría en contra de los Tratados. Esa oposición está formada por grupos que hoy día se relamen debido a las bondades y riquezas obtenidas. Han sido esos grupos los mayormente beneficiados en sus negocios tras la recuperación del Canal de Panamá y la explotación de las valiosas áreas adyacentes.

Pero lo más trascendente de este acontecimiento histórico fue la posibilidad de constatar que Omar Torrijos Herrera, máximo líder en la vida republicana de este país, culminó la lucha generacional sin derramamientos de sangre, impulsado por su profundo sentido patriótico. Con un estilo de gobierno novedoso, pletórico de acción y valentía, estableció nuevos derroteros para Panamá.

Sin embargo, Torrijos señaló enfáticamente en una tumultuosa rueda de prensa, que “si no se aprobaba el Tratado, si no se ratificaba, otro rumbo tomaría el destino del país”. Firme, y con gran decisión, dijo que, si no había en la madrugada del 19 de abril una ratificación de los Tratados en el Senado estadounidense, iba a iniciarse una nueva época en la vida del país, y que la ruta de la liberación iba a ser escogida.

La hora H estaba determinada. Y más adelante añadió: “Yo sé que cuando a un pueblo se le cierran todas las rutas de negociación pacífica, a quienes dirigimos no nos queda otro camino que elegir la ruta de la liberación violenta. Así que en la madrugada de mañana se iniciaba otra etapa de lucha”.

Los periodistas constataron que la Guardia Nacional estaba en pie de alerta y que se fraguaba la “Operación Potable”. El propósito era inutilizar el sistema de esclusas de la vía interoceánica administrada por Estados Unidos, pero Omar Torrijos no dio detalles de ese plan que generó preocupación en Washington. Afuera del Hotel Holiday Inn, en la capital panameña, donde se realizaba la conferencia de prensa, el ambiente era de euforia y alegría, pero ese sentimiento no era compartido por los grupos de oposición.

Omar Torrijos estaba convencido de que de ser negada la ratificación los Tratados negociados se podría pensar en una renegociación. Pero su preocupación tenía una visión a futuro con gran fundamento. Según las palabradas del jefe militar, esa renegociación no se la iba dejar de herencia a las nuevas generaciones, para que no recorriesen nuevamente la ruta de vergüenza e ignominia. De hecho, había explicado que “en la vida hay que decidir muchas veces entre la dignidad o la ignominia, y la decisión de ser dignos hace tiempo que la habíamos tomado”.

Muy poco se conocen a fondo los detalles de la “Operación Potable”. Lo que se conoce es la preparación emocional de las unidades de la Guardia Nacional, quienes se preparaban para ofrendar su vida en la lucha frente a las fuerzas armadas norteamericanas que resguardaban la seguridad del Canal la zona contigua.

Por esas razones, Torrijos expresó en la conferencia de prensa: “Nunca un comandante alguno se sintió más orgulloso de sus subalternos, de sus hombres, de su capacidad y voluntad de lucha, como este comandante que aquí le está hablando”.

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