Confirman gran impacto humano en bosques tropicales

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Deforestación en áreas tropicales. (Crédito: Sean Mattson / STRI).

STRI

Nueve artículos exploran los impactos de las sociedades humanas antiguas en los ecosistemas tropicales, revelando la importancia de incorporar las paleociencias, las ciencias sociales y el conocimiento tradicional indígena para resolver los desafíos ambientales contemporáneos.

Los bosques tropicales son algunos de los ecosistemas más amenazados de la Tierra, en gran parte debido a las actividades humanas recientes. Para comprender mejor cómo los bosques tropicales han respondido al impacto humano en escalas de tiempo de miles de años, los científicos estudiaron el pasado, revelando lecciones importantes para la conservación de los ambientes tropicales a futuro.

Una edición especial en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) coeditado por Dolores Piperno, científica emérita del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI) y del Museo Nacional de Historia Natural (NMNH), comparte sus resultados.

Los humanos han estado modificando los hábitats tropicales durante miles de años. A través de una variedad de disciplinas (arqueología, paleoecología, historia y ciencia del clima) los autores de los artículos en esta edición especial se enfocan en el tiempo profundo para descubrir cómo las sociedades humanas antiguas entendían la dinámica de los ecosistemas tropicales y revelan su sabiduría y adaptabilidad a su entorno natural.

En los sistemas insulares del Pacífico y el Caribe, los humanos se adaptaron a los ecosistemas terrestres y marinos, aprovechando los recursos de ambos hábitats para asegurar su supervivencia a largo plazo.

En los vastos y diversos ecosistemas amazónicos, las sociedades prehistóricas adaptaron su comportamiento a las diversas condiciones ambientales que influyeron en la disponibilidad de recursos naturales y su aptitud para crecer cultivos como el maíz y la mandioca. En el suroeste de la Amazonia, los humanos parecían estar manejando activamente el paisaje para controlar las condiciones climáticas como la lluvia. Mientras tanto, en una región inexplorada de la selva amazónica en Perú, los análisis mostraron que los habitantes indígenas no modificaron significativamente su entorno durante más de 5,000 años.

En distintos hábitats tropicales, los registros de polen indican que los humanos en el sur de China y el sureste de Asia estaban talando bosques tropicales para el cultivo de arroz en humedales entre 3,000 y 2,000 años atrás, lo que provocó impactos duraderos en su biodiversidad.

Esta edición especial en PNAS también revela que las sociedades humanas antiguas, como los mayas en Mesoamérica y los jemeres en el sureste de Asia, experimentaron vulnerabilidades similares a los estresores ambientales y exhibieron respuestas similares a ellas, a pesar de las diferencias culturales y su distancia entre sí en el espacio y el tiempo.

Registros más recientes de ecosistemas insulares como Papúa Nueva Guinea, las Islas Canarias y Cabo Verde muestran cómo los impactos en los bosques y humedales después de la colonización por los europeos se alejan de interacciones humanas más sostenibles con el medio ambiente practicadas durante generaciones antes de la llegada de los colonizadores.

El volumen concluye con una revisión de más de 50 estudios de ecosistemas tropicales de todo el mundo, destacando cómo los pueblos indígenas han sido durante mucho tiempo administradores de la naturaleza y demostrando la importancia de incorporar el conocimiento indígena en los esfuerzos de conservación y sostenibilidad.

Los autores esperan que esta edición especial aliente a los formuladores de políticas y a los ecologistas a involucrarse más con los paleocientíficos y los científicos sociales, y a reconocer la importancia de las prácticas tradicionales indígenas pasadas y presentes, en el desarrollo de futuros sostenibles y resilientes para los humanos y los ecosistemas tropicales.

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