Por Alberto Velásquez
Periodista y relacionista público
José Saramago, escritor portugués, Premio Nobel de Literatura 1998, construyó en su obra “Ensayo sobre la ceguera” una metáfora sobre la ceguera moral, social y política de la humanidad.
En ese ensayo, el autor lanza una dura crítica a la corrupción, el egoísmo y la necesidad de solidaridad en la sociedad actual. El Premio Nobel acierta con su obra imaginaria en el hecho de que mientras ciertos sectores lucran, el resto de la sociedad permanece ciega. En la práctica, ocurre como lo dijera recientemente un colega: caen en las calculadas fauces de la industria del entrenamiento, ciegos ante las injusticias y el escandaloso trote de la corrupción.
Estamos frente a una sociedad que no mide, por estar ciega, la trampa, por ejemplo, que monta un alcalde para cambiar la zonificación de una barriada. La trampa está en su ADN. Citando a los afectados, precisamente en momentos en que todas las miradas de gran parte de la población están puestas sobre los resultados de un juego de fútbol. La trampa estaba armada y la ceguera por el juego predominaba en el ambiente.
El llamado de nuestro Nobel de Literatura es muy preciso. Una sociedad cuyos estratos, principalmente los jóvenes, tendrán en el futuro el manejo de un país, se fija principalmente si su cara le suena o quienes imitan, dejando a un lado la necesidad de profundizar en sus estudios, puesto que su nivel de conocimiento apenas puede comparase con otras sociedades.
En Panamá, hay un Ministerio de Educación totalmente ineficaz, que solamente concentra su interés en cuánto se puede ganar en e negocio fe la compra de computadoras.
En efecto, todos estábamos preocupados por los resultados del juego, pero fue también un momento preciso para que un diputado, de poca buena fama, se negó sarcásticamente a cumplir su responsabilidad de llamar a sesiones a la Comisión de Trabajo que preside. Todos estábamos distraídos, porque el negocio del entretenimiento demostraba sus mejores éxitos con un estadio repleto de espectadores.
No son comentarios en desacuerdo con un evento deportivo. Personalmente, hemos sido hasta dirigentes deportivos. No obstante, es necesario, como bien dice el Premio Nobel, soltarnos de ese comportamiento
Ciego efecto de una industria con mucha fuerza económica, para analizar a fondo los marcados intereses para la apertura de una mina y de la aplicación de la rechazada Ley 462, que reforma el sistema de seguridad social, el injusto manejo de la justicia, acusada de selectiva desde las más altas esferas de la iglesia, y los saldos pendientes de ciudadanos de a pie, asesinados por su militancia en movimientos populares.




