La escuela del prófugo, sus ”brillantes alumnos” y la fuga de la cárcel La Joyita

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La cárcel La Joyita, sede del misterioso y gran escape.

Por Alberto Velásquez
Periodista y relacionista público

Cuando Ricardo Martinelli le espetó a Benjamín Colamarco la frase “cinta coimera”, en alusión irónica a la cinta costera construida en el malecón capitalino, estaba refundando la escuela más nefasta que jamás haya existido en Panamá.

La conducta evasora del magnate sirvió de gran inspiración a una fila de ministros y directores de proyectos. No es extraño que sus seguidores terminasen enjuiciados por casos de corrupción, ”blanqueo de capitales” y enriquecimiento ilícito.

Esa escuela desprestigiada por el engaño sigue produciendo alumnos cada vez más ”brillantes”, como parte de un esquema perverso que es eje central de los prófugos que siempre formulan la misma pregunta incómoda a donde vayan: ¿Qué hay pa’ mi? y ¿Dónde está lo mío”.

La mencionada escuela trasciende gobiernos y no es extraño pensar que la fuga de reclusos de la cárcel La Joyita se utilice de argumento para justificar la construcción de una nueva cárcel, que demanda una fantástica inversión de más de 175 millones de dólares. Ese megaproyecto ofrecería la oportunidad de convertirse en escenario de coimas, como ha ocurrido en la triste historia carcelaria de Panamá

Conviene recordar que la fuga de la cárcel La Joyita se escenificó algunas semanas después de que se anunció el traspaso de más de 45 hectáreas segregadas del Instituto Nacional de Agricultura (INA), en la comunidad de Divisa, sin previo aviso ni consulta con autoridades del centro de enseñanza agropecuaria y menos con el visto bueno o la aprobación de las poblaciones aledañas.

La realidad nacional no puede ser más clara: están sacrificando tierras educativas en áreas rurales para destinarlas a la construcción de un complejo penitenciario, en medio de augurios de posibles sobrecostos y contratos amañados.

En definitiva, el proyecto carcelario representa un riesgo de drenaje de recursos que bien podrían estar dirigidos a la educción, la cultura, la prevención de delitos y el mejoramiento de la seguridad del área.

A su vez, hay otros proyectos que agrandan el presupuesto del Estado, entre ellos la cinta costera, el cuarto puente sobre el Canal de Panamá, diversos hospitales, coliseos y centros educativos públicos inconclusos. Ese tipo de obras ayudaron a acuñar la difundida e insólita frase “robo pero hizo”. Algunas personas recurren aún a esa expresión para justificar los delitos de cuello blanco que implican el mal uso de las fianzas públicas

La escuela de corrupción mantiene abiertas sus matrículas y ha despertado el interés de ”alumnos sobresalientes”, a quienes no les importa en absoluto la opinión pública, la honradez o las exigencias sobre la rendición de cuentas.

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