Apropiación social de la tecnología: Universidad de Panamá

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El acceso a la tecnología del conocimiento es un derecho.

Por Mario Enrique De león

Introducción

Se realizó una investigación exploratoria sobre apropiación tecnológica de los estudiantes de la Universidad de Panamá. Ésta tenía como muestra (representativa) a los estudiantes de cuarto año de las licenciaturas de Ciencias Naturales y Ciencias Sociales. La hipótesis que guió todo el proceso de investigación fue: “A mayor volumen y variedad de formas de capital, mayor será el grado de apropiación tecnológica de los estudiantes”.

Los supuestos

El problema de investigación se construyó sobre la base de cuatro supuestos. El primero de ellos es que la sociedad panameña tiene bajos niveles de tecnologización a razón de su condición histórica de país de tránsito y dependiente. Esta condición repercute en dos sentidos: por un lado, es un obstáculo para el “desarrollo organizado y sostenido de los sectores agroindustrial y manufacturero”, es decir, no permite la generación de un subsistema productivo. Por el otro, frena el desarrollo científico-tecnológico en las universidades, centros de investigaciones, laboratorios y en los demás elementos constitutivos del subsistema científico-tecnológico del país.

Ambos sentidos son interdependientes. Para la creación, mantenimiento y crecimiento de un subsistema productivo se requiere de la producción de nuevos conocimientos científicos-tecnológicos y para la generación de estos nuevos avances se necesita de una estructura productiva que los demande. El conocimiento científico-tecnológico no se desarrolla por amor a la ciencia, sino en relación con un proyecto de nación que tenga la capacidad de articular entre sí: las estructuras productivas, las científicas-tecnológicas y el Estado.

El segundo supuesto es que existe una distribución territorial desigual de las tecnologías a razón del modelo dual, desigual, fragmentado y excluyente que configura el transitismo. Los pocos avances científicos-tecnológicos que se generan o importan se concentran en la zona de tránsito y al servicio de estas actividades. En esta misma región se concentra el mayor porcentaje de hogares (40%) con acceso a computadora. Para el resto de las provincias es inferior al 30%, pero, lo más crítico es la desigualdad tecnológica en las comarcas con apenas un 10%. Este mismo hecho social se repite cuando se trata de acceso a internet.

El tercero de los supuestos es que la sociedad es un conjunto de microcosmos o espacios sociales interdependientes y en permanente conflicto. El cuarto es que la naturaleza de la acción humana está guiada por estructuras subjetivas en las cuales se actualizan las estructuras objetivas y que tienden a reproducirlas, es decir, el doble proceso de interiorización de la exterioridad y de exteriorización de la interioridad.

La dependencia y el transitismo

Panamá desde tiempos coloniales ha mantenido -de forma tutelada- un modelo económico-social de tránsito, abocado a las actividades terciarias, que además de condicionar las relaciones de trabajo, el uso de los elementos de la naturaleza y de moldear nuestras formas ideológicas, también, frena las potencialidades de desarrollo científico-tecnológico del país, por tanto, su apropiación social. Pero para ser más preciso, ha obstaculizado que se articulen las estructuras científicas-tecnológicas, la productiva y el Estado. Los tres subsistemas necesarios para el desarrollo de la ciencia y la tecnología.

En cambio, la lógica transitista imperante en Panamá prioriza el servicio y la compra y no la producción y venta de bienes tecnológicos. De hecho, “en Panamá, las conductas innovadoras en las empresas están casi totalmente basadas en la adquisición de conocimiento exógenamente generado, y se considera que esta adquisición tiene menor riesgo y menores plazos de amortización, que la búsqueda de conocimiento endógeno, que implica mayores niveles de incertidumbre (y con ella riesgo)”.

Los recursos que destina la lógica transitista para investigación y desarrollo son muy bajos y la poca inversión es casi exclusiva de fondos públicos. Para el año 2018 el sector privado apenas invirtió un 1%, mientras que el sector público invirtió el 66% (aprox.) del total de los recursos destinados a I+D (Innovación y Desarrollo) en todo el país. Esto repercute directamente en la fuerza de trabajo de las estructuras científicas-tecnológicas y en la formación de ésta. Por ejemplo, hasta el 2018 sólo se contaba con 139 investigadores a tiempo completo (por millón de habitantes) y otros 608 a tiempo parcial. Números que son insuficientes para llegar al 1% del PIB como inversión en ciencia, tecnología e innovación.

Otro factor, propio de la condición de dependencia, que frena el desarrollo científico-tecnológico del país son los “mecanismos de amarre de los préstamos de agencias internacionales que, al crédito, colocan cláusulas de cumplimiento obligatorio. Así ocurre en el caso de los paquetes cerrados que condicionan el otorgamiento del préstamo a la adquisición de determinada tecnología”. Estos amarres incluyen la instalación (o construcción), el mantenimiento, los repuestos y el control del mercado por parte de agentes externos.

Todos estos obstáculos degeneran en profesionales (endógenos) operadores o administradores de la escasa tecnología importada, en sustitución y detrimento de una fuerza de trabajo productora-creadora de nuevas técnicas y conocimientos.

La apropiación social de la tecnología

La apropiación social de la tecnología es un proceso social condicionado por un entramado de relaciones continuas en la que se entrecruzan las formas de capital (o poderes) activos en un espacio social, los bienes y servicios tecnológicos disponibles en él y las estructuras estructurantes de los agentes que participan dentro de éste. Éstas últimas como guías de la acción humana. El resultado de este proceso se expresa en capital tecnológico apropiado en todas sus formas: incorporado, objetivado e institucionalizado.

Este proceso implica inversión de tiempo y formas de capital acumulados por parte de los agentes que participan de la disputa por la apropiación tecnológica. En el caso de los universitarios entran en juego su capital: económico, cultural, social y político. El capital tecnológico que posea un agente indica el grado de inclusión o exclusión tecnológica que padezca éste. A mayor grado de apropiación tecnológica, tendrá mayor volumen y variedad de capital tecnológico para beneficio propio en los distintos espacios sociales en los que participe. Siempre y cuando este capital sea útil y valorado dentro de los mismos.

Resultados

El grado de apropiación tecnológica en los estudiantes de Ciencias Naturales es mayor que en los estudiantes de Ciencias Sociales. 2.- Los estudiantes con mayor volumen y variedad de capital tecnológico le dan mayor relevancia a este tipo de capital como elemento estratégico-instrumental para su desarrollo académico/profesional. Sin embargo, la hipótesis no se pudo corroborar, ya que los que mayor capital tecnológico presentaron fueron los mismos en los que se observó menor volumen y variedad de capital económico, cultural y político. Pero sí mayor capital social. Entiéndase este último tipo de capital como pertenencia o asociación a centros de investigaciones o revistas.

Conclusiones

A pesar de que las condiciones tecnológicas no sean las mejores en la institución universitaria, lo cierto es que la Facultad de Ciencias Naturales está dotada de mayor tecnología que en las escuelas de ciencias sociales. Esto no sólo aplica a los bienes tecnológicos como tal, sino también en los programas de estudios. Seguramente esto repercute en el proceso de enseñanza y aprendizaje, por tanto, en la apropiación. Finalmente, no se considera que la hipótesis deba ser abandonada ni que la teoría no tenga capacidad de explicación, más bien ambas están sujetas a revisión para una futura aproximación.

https://www.laestrella.com.pa/nacional/221009/apropiacion-social-tecnologia-universidad-panama

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