Un país y un Canal para la paz

Con el descubrimiento del oro en California, y los intereses expansionistas de los yanquis, se interesan en adquirir los derechos para la construcción de la vía acuática. Necesitaban que su flota del Atlántico pasara rápidamente al Pacífico y viceversa, por ello crean un canal para la guerra y para el trasiego de las mercancías de sus costas del Oeste al Este. Mientras tanto, ya habían construido el primer ferrocarril interoceánico. Una vez dueños de la concesión canalera mediante el tratado Herrán-Hay, dejan claro sus verdaderos intereses expansionistas.

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Efraín Reyes Medina. (Foto Bayano)

Por: Efraín Reyes Medina
Director vitalicio de Bayano

Los científicos han estimado que hace, alrededor de 3000 millones de años, la madre tierra parió el Istmo de Panamá para unir las dos masas continentales, y así la madre tierra va sellando el destino de paz del Istmo para beneficio del mundo. Las consecuencias de la formación del territorio panameño fueron dramáticas. Ello produjo en tierra lo que se conoce como el “Gran Intercambio Americano” y en el mar “El Gran Cisma Americano”.

El fenómeno del Cisma Americano provocó el cambio climático, la separación de los océanos, la creación de la corriente del Golfo de México; fenómenos que además permitieron el surgimiento de nueva flora y fauna, y según los científicos, estos dramáticos cambios crearon las condiciones para que surgiera la vida humana. Y así fue.

Una vez terminado el Canal de Suez, los franceses escogieron la ruta de Panamá para abrir el Canal Interoceánico y basados en el éxito obtenido por Fernando de Lesseps en Suez, intentaron abrir la zanja interoceánica. Es de todos conocidos, el estrepitoso fracaso de los galos, determinado por la galopante corrupción y la fiebre amarilla cuyo transmisor era el mosquito anopheles, ya descubierto por el doctor cubano Carlos Finlay.

Con ese fracaso, con el descubrimiento del oro en California, y los intereses expansionistas de los yanquis, se interesan en adquirir los derechos para la construcción de la vía acuática. Necesitaban que su flota del Atlántico pasara rápidamente al Pacífico y viceversa, por ello crean un canal para la guerra y para el trasiego de las mercancías de sus costas del Oeste al Este. Mientras tanto, ya habían construido el primer ferrocarril interoceánico. Una vez dueños de la concesión canalera mediante el tratado Herrán-Hay, dejan claro sus verdaderos intereses expansionistas.

Colombia, del cual Panamá era parte, rechaza la aprobación de dicho tratado, provocando una gran desilusión en los istmeños. El inefable Teodoro Roosevelt, el famoso de “I took Panama” se aprovecha de la aspiración manifestada en varios intentos de los panameños por independizarse de Colombia y aprovechando esa coincidencia, apoya a los independentistas para lograr su viejo propósito. Esto nos permite en 1903 conseguir, la ansiada separación.

Los yanquis deseosos de afincarse de forma definitiva en el Istmo, logran firmar el tratado Hay-Bunau Varilla. Un sagaz e inescrupuloso empresario francés convence al gobierno panameño, que él es la persona indicada para llevar adelante las negociaciones del tratado y logra que el tratado que lleva su nombre, y del otro, no menos inescrupuloso secretario de estado de Estados Unidos, John Hay, haga efectivo el contrato canalero.

Por fin aparece el repudiado acuerdo canalero que le da al imperialismo yanqui, el derecho de permanecer a perpetuidad, en nuestras tierras. Y así llegan y colonizan lo que posteriormente se conocerá como Zona del Canal y los habitantes de dicha zona, mayormente esclavistas del sur de los Estados Unidos, nos traen su apartheid, su Silver Roll y Gold Roll, sus asentamientos para negros, sus salarios para negros, sus escuelas para negros y sus iglesias para negros y demás ciudadanos que no fueran de su nacionalidad; asentados en las riberas del Canal, en el sitio con nombre de Boca Town, además de sus exclusivos, teatros, escuelas, etc. para blancos. Llama la atención que, a pesar de estar en la Zona del Canal, nunca aprendieron a hablar español. Debemos apuntar que Bunau Varilla logra rescatar para Francia 40 millones de dólares, con el valor que dicho dinero tenía en aquella época.

Desde su firma, los panameños repudiaron ese tratado y durante casi un siglo denunciaron en foros internacionales, la existencia de ese infame contrato. Generaciones tras generaciones, peleamos para que cesara la existencia de la colonia, hasta que apareció un insigne patriota llamado Omar Torrijos Herrera, quien abrazando la bandera de las generaciones que lo presidieron, logró durante duras negociaciones, el fin de la presencia de los colonizadores o como decía él, “borrar la quinta frontera” y la expulsión de los gringos de todas las bases militares asentadas en la zona del Canal, dejando claro que los únicos militares que custodiarían nuestra patria serían los panameños.

El mundo está en deuda con Panamá, porque convertimos un canal para la guerra en un canal para la paz, para el amor, para la hermandad entre todos los pueblos del mundo, para apoyar que nuestro continente fuera un continente de paz.

Por otra parte, debemos reconocer personalidades como el doctor Jorge Illueca, el doctor Aquilino Boyd, el doctor Aristides Royo, el doctor Rómulo Escobar Bethancourt, el doctor Jorge Ritter, por su denodado esfuerzo para lograr la firma del tratado Torrijos-Carter y pido excusa, si he dejado involuntariamente, los nombres de otras personalidades.

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