Toda pérdida de vida es un dolor colectivo y un trauma para las familias y para el país

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Benjamín Colamarco

Por Benjamín Colamarco Patiño*
Especial para Bayano digital

En medio de esta pandemia, con tanto dolor, donde en las redes sociales, muchos parecieran conocer o tener la «varita mágica» para encontrar soluciones a una crisis cuya salida aún es una incógnita, vale la pena hacer remembranza del escenario económico, financiero y social que ha tenido que afrontar la administración del Presidente Laurentino Cortizo Cohen.

Luego que entre los años 2006 y 2009, Panamá gozaba de una boyante economía, los siguientes diez años se caracterizaron por el desgreño de la administración pública, y el 30 de junio de 2019, el actual Gobierno recibió un país con las finanzas con un déficit superior a los B/. 2,101 millones, y las cuentas y obligaciones por pagar a proveedores y contratistas nacionales, educadores y productores, ascendían a B/. 1,837 millones.

Un hueco presupuestario-financiero de B/. 3,938 millones; a lo que se sumaron B/. 1,650 millones que la anterior administración sobreestimó en ingresos corrientes para el año 2019.

Ante este panorama sombrío, la administración del Presidente Cortizo propuso “poner la casa en orden” y emprende en paralelo el Plan de Acción Uniendo Fuerzas, con sus pilares y acciones prioritarias.

Pero lo que los medios del oriente informaban en diciembre de 2019, sucedió en enero de 2020, «la pandemia del Covid-19» llegó y sus terribles secuelas trastocaron todos los planes y proyecciones promisorias de la economía panameña. El virus covid-19, irrumpió en marzo, sumiendo a nuestro país en una situación excepcional, muy compleja, cuyos efectos inciden de manera dramática en todos los sectores de la vida nacional.

Ha sido algo inédito, con lo cual ningún gobierno en la historia de Panamá ha tenido que lidiar, y que ni la más negativa proyección en cualquier Plan de Gobierno, hubiera considerado el impacto que tendría una catástrofe global como la que vivimos hoy.

Sin embargo, más que amilanarse ante las proyecciones negativas, el Gobierno Nacional ha enfrentado la pandemia con medidas concretas, planificando y actuando, y ajustando en la acción.

No ha sido tarea fácil afrontar los retos de esta pandemia, y entre tanto en marzo las proyecciones no auguraban un panorama alentador, el país ha aguantado los embates.

Mientras que en algunos países de Europa; en Brasil, Nueva York, Ecuador, Perú, Chile, el sistema de salud colapsó, y los fallecidos quedaban en las calles, en Panamá, el sistema ha aguantado, con dificultad, pero se ha resistido, por la conciencia de las mayorías, de que no son tiempos de auto flagelación, ni de agitación, ni de tergiversaciones.

Todo lo contrario: es el momento de la solidaridad, el esfuerzo conjunto, el trabajo en equipo, el desprendimiento, la fraternidad, tal como lo ha hecho, desde el mes de marzo, con sentido del deber, el Gobierno, a través del Ministerio de Salud y la Caja de Seguro Social, con el trabajo de médicos, enfermeras, auxiliares, trabajadores de la salud, laboratoristas, paramédicos, técnicos y administrativos, y trabajadores manuales.

Durante más de siete meses la Fuerza Pública, SINAPROC, Bomberos, una infinidad de Instituciones públicas, Juntas Técnicas, Juntas Comunales; ONG’s, clubes cívicos, voluntarios, y amplios estratos de nuestro pueblo, todos uniendo fuerzas, hermanados en la Patria, con el favor de Dios, logramos que estemos resistiendo, con resiliencia, los embates de este virus y sus secuelas.

Aún queda mucho que resistir, pues tal como lo hemos visto a nivel mundial, nadie lo sabe, ni en los países más desarrollados conocen bien cómo lidiar con el virus y menos con sus consecuencias psico-sociales, económicas y políticas.

De lo que sí estamos seguros es de la irreductible voluntad del ser humano y de nuestras capacidades de reponernos de la adversidad, con el optimismo y la fortaleza que nos mueve desde lo más profundo de nuestros corazones: el AMOR PATRIO, fuerza subyacente que inspira todo sublime propósito, desarrollo y logro.

Nada es perfecto, todo es perfectible. Ciertamente hemos cometido errores, y de ellos también hemos aprendido.

Comprendemos las frustraciones, la incertidumbre y la complejidad de las cosas. Hacemos empatía con sus preocupaciones, su dolor y sus expectativas.

Ninguna generalización descalificadora es buena, porque es injusta con quienes están haciendo un alto sacrificio, a todos los niveles, a riesgo de sus propias vidas, por enfrentar, con humanismo y alta moral, esta pandemia que ha trastocado a la humanidad entera.

Debemos destacar, y hacer un reconocimiento a los más de 7 mil servidores públicos y voluntarios, que todos los días salen de sus casas, para expresar concretamente su cercanía con la gente, para producir y hacer llegar a los compatriotas el alivio de los componentes del Plan Panamá Solidario, que hasta la fecha ha llegado recurrentemente, desde marzo de 2020, a más de un millón setecientas mil personas en condición de vulnerabilidad socioeconómica.

También, a los Equipos Unificados de Trazabilidad (EUT), que van a la «caza del virus», comunidad por comunidad, para detectar y controlar los casos positivos y a su entorno, a fin de evitar que contagien a más personas.

Para enfrentar todas estas tareas, desde la Declaración de Emergencia Nacional a inicio de marzo, el Gobierno Nacional ha dispuesto de B/. 1,127 millones para atender la crisis Covid-19, salud, seguridad social y el Plan Panamá Solidario.

El compromiso social también incluye B/. 1,651 millones para este año en subsidios y transferencias condicionadas, a las que se suman B/. 173 millones por aporte extraordinario al fondo de estabilización tarifaria, que beneficia a más de un millón de panameños.

A pesar del gran esfuerzo que se ha realizado, nunca será suficiente, nada mitigará el dolor de la pérdida, ni las ansiedades de la incertidumbre, pero el Presidente Cortizo Cohen, está firmemente decidido a hacer todo lo que esté a su alcance, para llevar la nave hacia adelante en medio de estas «turbulentas aguas».

Hemos estado humanamente cerca de muchos compatriotas que han sido contagiados. Hace unas semanas, un compañero, su madre y su hermano contrajeron el virus; en pocos días, falleció su hermano, una semana después, su madre y él mismo estuvo en el Hospital Santo Tomás, al borde de la muerte, pero en ese hospital público, lo salvaron.

El dolor que todos sentimos es inenarrable, pareciera una terrible pesadilla… pero no nos podemos dejar amilanar, ni que la angustia que sentimos, nos haga perder la Fe…

Desde la Administración Cortizo, seguiremos trabajando con todo empeño, con rectitud y justicia social, las horas que sean necesarias, sin distraernos con los «ruidos», para que el país salga adelante, unido y fortalecido.

*El autor es Secretario Ejecutivo de la Secretaría para el Seguimiento a la Ejecución y el Cumplimiento del Gobierno Nacional.

Panamá, 26 de octubre de 2020.

 

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