Crisis del trabajo y formación del sujeto político progresista

Ensayo de Nils Castro publicado en el Blog de Bayano digital

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A fines del 2020 el desempleo en Panamá será del 25%

Por Nils Castro
Analista político
Diplomático

Estamos al comienzo de una sucesión de rupturas, disyuntivas y cambios cuyo desenlace va a depender de las fuerzas en disputa. La pandemia aceleró, y ahora sus consecuencias agravan, la crisis general ‑‑económica, ambiental, política, cultural y moral‑‑, que ya emergía antes del Covid 19. Su incidencia sobre los diferentes grupos afectados expande, a su vez, un enjambre de reclamos sociales que ya palpitaban. Las protestas masivas en Bolivia, Colombia, Chile, Ecuador, Haití, Honduras, Puerto Rico e incluso Estados Unidos estaban en ascenso cuando las cuarentenas vinieran a refrenarlas… temporalmente.

Cuando la humanidad pueda controlar la pandemia la situación habrá evolucionado, sin que esto haya resuelto las demás causas de enojo, que siguen sumándose. Muchos patrimonios se habrán perdidoLa concentración del gran capital habrá crecido ‑‑los tiburones han devorado más sardinas‑‑ y las empresas menos fuertes habrán cambiado de dueño, o desaparecido. Millones de cesantes dejarán de recuperar sus empleos, remplazados por las innovaciones que la tercera y cuarta revoluciones tecnológicas aportan a la racionalización de puestos de trabajo.

El riesgo de que a la postre esto sea lo que defina la “nueva normalidad” está por dirimirse.

La etapa histórica a la que estamos entrando exige cambios, que los diversos grupos sociales conciben de distintas y hasta opuestas maneras, según sus respectivos intereses y aspiraciones. El aprovechamiento de los nuevos recursos productivos, así como la satisfacción de mayores y complejas necesidades sociales, encuentran más obstáculos que canales de solución en la institucionalidad, las leyes y las prácticas políticas vigentes. Solo los más conservadores, atados a caducas técnicas y métodos, se aferran a las reglas del reciente pasado.

La nueva constelación de demandas no tiene soluciones dentro del embudo dejado por 30 años de hegemonía neoliberal, que instrumentaron el achicamiento del Estado, la privatización y desnacionalización desenfrenadas de los recursos públicos, manipulación del mercado, corrupción de las relaciones entre el gobierno y los negocios privados y la descapitalización material, intelectual y moral de los países subdesarrollados. Lo que en poco tiempo devastó la legitimidad y eficacia del sistema político, de los parlamentos y de la justicia. No es posible salir de tal sumidero reeditando las mismas recetas, ni los anteriores medios y procedimientos, ni siquiera en versión “mejorada”.

Vea el ensayo completo en el Blog de Bayano digital

Crisis del trabajo y formación del sujeto político progresista

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