Tarará, una historia de amor y solidaridad en Cuba

La contaminación radiactiva en la planta nuclear de Chernóbil, en la antigua Unión Soviética, en 1986, fue una catástrofe que conmovió al mundo. Cuba, un pequeño país en el Caribe, fue el primero en abrir sus puertas para la atención médica solidaria de 26.000 niños ucranianos, rusos y bielorrusos, víctimas de esa tragedia. Aquellos hechos fueron detallados en la película documental Tarará (2021), del cineasta argentino Ernesto Fontan, quien accedió a conversar con Bayano digital sobre ese filme, que es su ópera prima (primera obra).

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El cineasta argentino Ernesto Fontan.

Por David Carrasco
Director de Bayano digital

Desde Montevideo, Uruguay, donde realiza un proyecto cinematográfico, Ernesto Fontan dijo a este medio informativo que Tarará, una película de 70 minutos de duración, es una historia de solidaridad sin precedentes en la región de América Latina y del Caribe, que debe ser contada como un hermoso acto latinoamericano y caribeño de humanidad.

Reseñó que el rodaje de la cinta cinematográfica “fue algo maravilloso para mí y el equipo de ocho cineastas argentinos”. Añadió que ese proyecto “nos cambió como personas y nos permitió descubrir a tanta gente maravillosa, que nos abrió sus puertas para que los entrevistásemos”, en Tarará, antiguo y acogedor campamento de niños pioneros en la costa habanera. El filme narra cómo niños provenientes de zonas contaminadas en la ex Unión Soviética hallaron en Cuba un rincón de paz, alivio y esperanza para rehacer sus vidas con dignidad. 

La iniciativa cinematográfica empezó a consolidarse en 2018, cuando un grupo de solidaridad investigaba hechos de impacto social en Cuba. Ese mismo año, fue organizado un recital gratuito del cantante cubano Silvio Rodríguez en Avellaneda, al que acudieron más de 100.000 personas. Entonces, a la presidenta del espacio, Paula Gallo, se le ocurrió la idea de preparar un documental. La propuesta fue acogida y desembocó en Tarará, un tema sugerido por un funcionario de la Embajada de Cuba en Buenos Aires, con el objetivo de contar la historia de Chernóbil en La Habana, a partir de testimonios de sus protagonistas.

Episodios de solidaridad humana

Fontan aclaró que algunos chicos y chicas tratados médicamente en Cuba, a través de un programa de atención integral, gratuita y compleja, hoy son adultos y pueden dar al mundo el testimonio del apoyo moral y solidario del pueblo y el gobierno cubano. Aclaró que antiguos pacientes recuperados de los efectos nocivos de la radiactividad, encontraron un nuevo y cálido hogar, y se quedaron a vivir en la isla, donde se sanaron, formaron familias y procrearon hijos cubanos saludables.

Nos sorprendió la ternura (de los antiguos pacientes), quienes nos hablaban de Cuba y de aquellos años en ese período tan difícil. Hay que entender que este programa médico atravesó la crisis del llamado período especial, posterior a la caída del bloque socialista soviético, a partir de la década de 1990, que fueron los años más difíciles de la economía cubana”, puntualizó el director.

El comandante Fidel Castro, durante un encuentro con niños y niñas de Bielorrusia, tras el desastre de Chernóbil. (Foto: Getty Images).

Se les cuidó, se les curó y se les amó”

El cineasta sostuvo que el gobierno y el pueblo de Cuba completaron ese programa solidario, ejecutado durante 21 años, sin cobrar ni un centavo a los pacientes infantiles de origen humilde afectados por la radiación a gran escala, quienes valoran muchísimo la atención desinteresada, así como el vínculo afectuoso formado con médicos, enfermeras, traductoras y maestras, convertidos en segundos padres y madres en el proceso de recuperación y rehabilitación.

Remarcó que a las víctimas de la tragedia de Chernóbil “se les cuidó, se les curó y se les amo”. Por ello, algunos aún lloran cuando rememoran en sus relatos al comandante Fidel Castro y la decisión oficial de apoyarlos sin reserva alguna. En aquellos días, el comandante Castro visitaba Tarará para inspirar a niños y niñas, pese a los perjuicios directos del bloqueo impuesto por Estados Unidos a Cuba y la precariedad de la economía en el llamado “período especial”.

La historia de solidaridad contenida en el filme Tarará, es también la demostración de auxilio internacionalista a países pobres azotados por terremotos, inundaciones, epidemias y hambrunas alrededor del mundo. Así lo interpretó el cineasta, quien sostuvo que “el pueblo cubano ha pasado una crisis histórica, bloqueado, con muchas carencias materiales, pero posee un gran espíritu de ayuda que lo llevó a compartir lo poco que tenía y no lo que le sobraba”.

Fontan destacó que el mensaje que los realizadores de la película, es de solidaridad. Sostuvo que ese planteamiento a los espectadores se resume en la canción del cantautor Fito Páez, interpretada por Mercedes Sosa, cuya letra dice. “¿Quién dijo que todo está perdido? Yo vengo a ofrecer mi corazón”. Todo ello significa que, desde la adversidad, se puede construir algo bueno para la humanidad, como alguna vez lo soñó el apóstol de la independencia de Cuba, José Martí, antes de caer en batalla en Dos Ríos, el 19 de mayo de 1895, luchando por la libertad.

Nueva propuesta

La película Tarará, proyectada en Panamá en noviembre de 2022 en una sesión especial, ha inspirado a su director para iniciar un nuevo proyecto fílmico orientado al rescate de la historia de los voluntarios y patriotas uruguayos que en 1979 se integraron a las brigadas del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), para luchar en contra el régimen sanguinario de Anastasio Somoza en Nicaragua.

En su testimonio, Fontan adujo que “me embarqué en este proyecto fílmico, porque es muy interesante que el mundo conozca esos hechos desconocidos, poco hablados, que revitalizan al ser humano como especie y dan ganas de construir y crear un mundo nuevo”. Finalmente, aconsejó a los jóvenes latinoamericanos para que “se metan en historias que tienen poca o nula difusión, y puedan desarrollarlas y mostrarlas en pantalla grande o en cualquier medio”, con el objetivo de difundir el sacrificio de personas que dieron su vida por la humanidad y la paz.

Filmación de la película Tarará.

Datos técnicos de la película Tarará

Origen: Argentina.
Duración original: 70 min.
Director: Ernesto Fontan.
Guion: Ernesto Fontan.
Productor: Ernesto Fontan y Juan Pablo Di Bitonto.
Productora Ejecutiva: Tatiana Nemecek.
Idea Original: Paola Gallo Peláez.
Dirección de Fotografía: Bruno Scarponi.
Animación: Eva Irungaray.
Director de Producción: Gabriel Badaraco.
Música: Roly Berrío y Mariano Otero.
Montaje: Ernesto Fontan.
Sonido Directo: Marcos Coria.
Director de Sonido: Martín Codini.
Foto Fija: Catalina Gallo Peláez.
Asistente de Producción: Federico Badaraco.

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