Recuperación de manglares, una esperanza para la costa birmana

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Jóvenes plantadores observan manglares en Shwe Thaung Yan, en la región de Ayyerwady, en Birmania (Myanmar). (Crédito: Stella Paul/IPS).

Por Stella Paul

SHWE THAUNG YAN, Birmania, ene 2019 (IPS) – “Dedicamos tres años de trabajo duro a plantar esos árboles”, comenta el profesor de Ciencias Marinas, Htay Aung, jubilado de 63 años, mientras contempla, al atardecer y desde lo alto de una estatua de Buda, en el distrito birmano de Shwe Thaung Yan, el bosque de manglares llamado Parque Climático Thor Heyerdahl.

“Ahora es tan alto; pronto serán el mayor valor de nuestro pueblo”, acotó, señalando el bosque y el pequeño caserío que se divisa en el horizonte.

Manglares en Birmania (Myanmar)

El bosque de manglares ocupa un área de 2.557 kilómetros cuadrados, casi el tamaño de Luxemburgo.

Pero en la mayor parte de él, es poca la densidad porque cada vez se tala más para criar camarones y fabricar leña. Birmania pierde unos 21 kilómetros cuadrados de bosque de manglares cada año, según un estudio realizado por Pierre Taillerdat, Massimo Lupascu y Daniel Friess.

Shwe Thaung Yan, 185 kilómetros al norte de Yangón, tuvo un bosque que sufrió una gran degradación, que destruyó 75 por ciento de los manglares. Pero la historia cambió.

En 2015, justo antes de la temporada de lluvias, un grupo variopinto de cientos de hombres, mujeres y jóvenes de las aldeas de pescadores de la zona, se calzaron botas de goma y se reunieron con plántulas alrededor del pantano, en Myagi, uno de los tres pueblo de Shwe Thaung Yan.

Se pasaron varias horas al día plantando los arbolitos en el suelo fangoso, fertilizado y rico en nutrientes gracias a las mareas regulares. Para octubre de ese año, habían plantado 700.000 árboles en tres kilómetros cuadrados.

Desde entonces, todos los años hay nuevas campañas de plantación. Y para octubre de 2018, la comunidad había plantado seis millones de árboles en los tres pueblos, cubriendo una superficie de nueve kilómetros cuadrados, cuatro veces más grande que Mónaco.

Además de Aung, estuvieron al frente de la iniciativa U BoNi y Aung Aung Myint, especialistas en manglares y en recuperación de ecosistemas costeros. Los tres están vinculados a la Fundación Worldviews International (WIF), una organización noruega fundada por Arne Fjortoft, periodista devenido político, además de reconocido ambientalista.

“Usamos imágenes satelitales, las estudiamos meticulosamente y creamos un mapa que muestra los lugares exactos del bosque sin vegetación”, explicó BoNi.

“Compartimos la información con los pobladores. También marcamos las áreas y dividimos a los plantadores en varios grupos y asignamos a cada uno un área específica”, detalló.

Antes del lanzamiento de la iniciativa, la WIF logró un acuerdo con el Ministerio de Conservación Ambiental de Birmania y dos instituciones educativas, las universidad de Myeik y de Pathein.

El área para plantar manglares, más de siete kilómetros cuadrados en total, fue proporcionada por la Universidad de Pathein, que también promueve la ciencia marina a lo largo de la costa de Shwe Thaung Yan.

Mitigación del cambio climático

Los manglares solo representan 0,7 por ciento de los bosques del mundo, pero pueden almacenar hasta 2,5 veces del dióxido de carbono (CO2) producido por las actividades humanas en el mundo. Un estudio de 2017, estimó que el total de CO2 almacenado en esos ecosistemas es de 4.200 millones de toneladas. Si se liberaran, equivaldrían a las emisiones anuales de China y Estados Unidos juntas.

Otro estudio señala que los manglares de Birmania, que representan tres por ciento de los del mundo, muestran “un enorme potencial de (carbón azul), en caso de que mediante la conservación se puedan prevenir nuevas emisiones por degradación y en el futuro se fomente más secuestro de carbono mediante la recuperación (del bosque)”.

La mitigación del carbón azul a escala nacional “está bien alineada con el Acuerdo de París y con las asociadas contribuciones determinadas a nivel nacional para algunos países”, señala el estudio.

El profesor Cameron Keith, de la australiana Universidad Southern Cross, visitó el Parque Climático Thor Heyerdahl en 2016 para evaluar la recuperación del bosque y su almacenamiento de carbono azul.

En su informe de validación, que ayudó al proyecto a calificar para la venta de sus reservas de carbono, Richards resume la iniciativa: “se asumió de forma razonable que representa unas 4,3 millones de toneladas de CO2 en el ciclo de vida  de 20 años de los árboles actuales y de los futuros que se planten en el marco del proyecto”.

Desarrollo comunitario

El proyecto de recuperación del bosque de manglares ofreció medios alternativos para generar ingresos y capacitación para la comunidad pescadora de Shew Thaung Yan, de unas 11.000 personas.

En la temporada de monzones, cuando hay poco o casi nada de peces en el mar, los pobladores locales pueden ganarse la vida plantando manglares.

Las mujeres comenzaron un cultivo de almejas colectivo, formando una comunidad que ahora tiene 55 integrantes, donde antes solían tener como vivero con plántulas.

Primero recolectan las almejas y las llevan a la granja donde las cultivan. Cada una de las mujeres tiene una área cercada de 1,8 a tres metros, inundadas de forma regular por la marea. Luego, plantan las almejas en el fango, donde crecen y engordan.

“La tierra es gratis, las almejas son gratis y ya las conectamos con los compradores”, explicó Shwe Sandar Oo, coordinadora del proyecto de cultivo. Hay una gran demanda de hoteles y turistas para almejas grandes, y se venden a medio dólar cada una.

La ausencia de inversión inicial es lo que atrajo a Thein Thein Nwe al cultivo de almejas. Con lo que gana, la pescadora de 42 años podrá mandar a su hija a profesora particular para ayudarla en sus estudios.

Hacia el futuro

Al comienzo de este año, la comunidad ya se organiza para plantar 2.000 millones de árboles, la mayor cantidad plantada hasta la fecha. Cuando terminen la recuperación de Shwe Thaung Yan se habrá recuperado el bosque, que almacenará unas 300 millones de toneladas de CO2, destacó Uboni.

“Después iremos a la división de Yangón y también a la del delta. En el nuevo año, iremos a los estados de Bago y Mon a plantar manglares”, anunció.

Por su parte, Aung se concentra más en la vida subacuática, en especial en la conservación de las praderas marinas y del lecho de coral, que se encuentran frente a Shwe Thaung Yan.

“Las praderas marinas pueden almacenar mucho más carbono azul que los árboles. También sirven de alimento para los dugong o vacas marinas, un mamífero en peligro de extinción”, explicó.

“Con ayuda de la WIF y de la Universidad de Pathein, apuntamos a construir un santuario marino frente a Shwe Thaung Yan”, puntualizó.

Arne Fjortoft dijo a IPS que los fondos para el santuario se pueden obtener de la venta del carbono almacenado en el bosque de manglares.

Pero lo esencial de todo el proyecto es “ayudar a impulsar un desarrollo sostenible para 12 millones de personas de las comunidades costeras. Y ese es el futuro que esperamos ver”, subrayó.

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