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Una fuente en Washington familiarizada con el tema comentó, a condición de preservar su anonimato, que la nueva visita realizada a Kiev a finales del pasado mes de agosto por el ultraderechista cubano, Orlando Gutiérrez Boronat – como parte de una delegación parlamentaria europea en apoyo al régimen ucraniano-, responde a una operación dirigida por el secretario de Estado Marco Rubio con el apoyo de figuras claves en el entorno de Zelensky y del Servicio de Inteligencia Exterior de Ucrania (SZRU, por sus siglas en ucraniano).
Según esa misma fuente, el jefe de la diplomacia norteamericana utiliza la mediación de este anticastrista radical para apoyar la rusofobia europea, pero a cambio, para satisfacer su obsesión contra Cuba, insiste en arrastrar a Europa para internacionalizar el aislamiento, las presiones y la guerra económica contra la Mayor de las Antillas, recurriendo al pretexto de la participación de mercenarios cubanos en la Operación Militar Especial que desarrolla Rusia en Ucrania.
Para ello utilizan el calumnioso mensaje – con el respaldo de políticos del entorno del líder del régimen ucraniano y del aparato de inteligencia de ese país- sobre el supuesto consentimiento del Gobierno cubano al reclutamiento de sus nacionales para combatir al lado del ejército ruso a cambio de “compensaciones económicas” de Moscú.
Como parte de esa estratagema el también secretario nacional de la organización contrarrevolucionaria con sede en Miami, Asamblea de la Resistencia Cubana, aprovechó esta nueva visita para insistir en ese supuesto apoyo militar de La Habana a Moscú, además de reiterar a las autoridades ucranianas, especialmente en su encuentro con el Sr. Ruslan Stefanchuk, presidente de la Rada (Parlamento) – hombre clave en el entorno de Zelensky e ideólogo de su campaña electoral en el 2019-, su propuesta de “eliminar el financiamiento europeo al régimen cubano y que esos recursos sean destinados a apoyar la defensa de Ucrania”.
Pero ello no es nuevo. El inicio de esta operación, propia del Manual de Guerra Psicológica, se remonta a septiembre de 2023 durante su primer viaje a Kiev financiado por el Departamento de Estado. En esa ocasión se reunió, entre otros, con el diputado ucraniano Alexander Merezhko, Presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores, quien afirmó públicamente tener “pruebas de la colaboración del régimen cubano con Rusia”, calificándola como un “precedente peligroso que podría alentar a otros regímenes autoritarios en América Latina…”.
Tales afirmaciones sirvieron al Sr. Gutiérrez Boronat para expresar en su discurso ante el Consejo de Europa en Estrasburgo “la necesidad de investigar el uso de mercenarios cubanos contra el pueblo de Ucrania…”, y demandar, una vez más, el cese de la colaboración económica de la Unión Europea con Cuba.
Recurrir a mentiras políticamente motivadas desvelan el verdadero objetivo de Marco Rubio: sumar a Europa a la política de “máxima asfixia” que él promueve contra la nación caribeña y alimentar con otro pretexto la permanente campaña mediática anticubana para justificar una eventual agresión militar estadounidense.
Otra muestra de ello se evidenció en el mes de octubre del pasado año, cuando el Departamento de Estado norteamericano retomó –aunque sin éxito- esa patraña con el objetivo de evitar en la Asamblea General de la ONU el voto masivo en favor de la resolución cubana que condenaba y exigía el levantamiento del bloqueo económico, comercial y financiero que desde 1962 mantiene Estados Unidos contra el país caribeño.
Así lo revelaba un despacho de la agencia Reuters de que la diplomacia estadounidense ejercía fuertes presiones sobre los países, asegurándoles la permanencia de combatientes cubanos en las filas rusas. Primero, dijeron que mil; luego, que cinco mil; y algunos llegaron a afirmar que hasta veinticinco mil. Otros fueron más imaginativos al decir que “tropas cubanas fueron entrenadas en Bielorrusia para alistarse en el ejército ruso”.
Frustrados con el resultado, al mes siguiente recurrieron nuevamente a la intermediación del Sr. Gutiérrez Boronat para relanzar las mismas acusaciones. Ello explica su segunda visita a Ucrania financiada también por el Departamento de Estado y para el que contó además con el apoyo operativo y logístico del SZRU, el cual le facilitó entrevistarse con tres presuntos mercenarios cubanos capturados por el ejército ucraniano.
“El régimen cubano participa plenamente en el esfuerzo bélico ruso. Estamos convencidos, en base a las investigaciones que han hecho las autoridades ucranianas, de que el régimen castrista recibe dinero por cada mercenario”, denunciaba en conferencia de prensa.
Por su parte, el diputado ucraniano Maryan Zablotskiy – un controvertido político involucrado en escándalos de alto perfil en Ucrania y reconocido aliado de la extrema derecha cubano americana como presidente del Comité Pro-Cuba Libre del parlamento ucraniano-, respaldó en Miami esas acusaciones, pero sin aportar evidencias que las corroboraran.
Sin duda estamos en presencia de un tema que viene siendo utilizado de manera recurrente por el secretario de Estado Marco Rubio por intermedio de este operador político de la extrema derecha cubano americana, a pesar que las autoridades de la Isla han rechazado categóricamente esas falsas imputaciones, incluso han corregido los datos al Departamento de Estado al afirmar que, efectivamente hay cubanos involucrados en ese conflicto, pero están en ambos bandos y que han sido reclutados en operaciones de trata de personas.
Lo mismo que ha sucedido con otros latinoamericanos que no van a nombre de sus respectivos gobiernos. Tampoco los cubanos cuentan, de ninguna manera, con el “estímulo, compromiso o el consentimiento” del Estado cubano, precisó una declaración del Ministerio de Relaciones Exteriores de la Isla.
Aún más. La Habana le recordó a Washington que, de 2023 al 2025, se han detenido y procesado penalmente a 40 cubanos por el delito de mercenarismo, además de otras investigaciones en curso. “Las autoridades cubanas han actuado y actuarán de manera enérgica contra quien, desde el territorio nacional, participe en cualquier forma de trata de personas con fines de reclutamiento o mercenarismo para que ciudadanos cubanos hagan uso de las armas contra cualquier país”, concluía esa misma declaración del Ministerio de Relaciones Exteriores del país caribeño.
Pero resumamos algunas informaciones que desvelan quién es en realidad Orlando Gutiérrez Boronat.
• Un terrorista de origen cubano que desde muy joven se vinculó a las organizaciones terroristas Alpha 66 y Movimiento de Recuperación Revolucionaria (MRR), responsables de la organización y ejecución de acciones violentas contra Cuba. También militó en las organizaciones Abdala y Frente de Liberación Nacional Cubano, las cuales sólo en los años 70 ejecutaron más de 50 acciones de terror contra Cuba, incluyendo la colocación de bombas en Miami.
• El Gobierno cubano lo incluyó en su lista nacional de terroristas (Resolución 13/2025) al estar encartado en el “Expediente Investigativo 71/2021, por incitar a la realización de acciones que afectan el orden social en Cuba, mediante actos violentos contra funcionarios públicos y el normal funcionamiento de entidades socioeconómicas; así como promover la agresión armada contra Cuba”.
• Un ultraderechista conocido por su odio visceral hacia Cuba, su fervoroso apoyo a cualquier medida dirigida a reforzar el bloqueo norteamericano y sus reiterados llamados públicos a una intervención militar estadounidense contra la Isla.
• Con estrechos vínculos con representantes de partidos de extrema derecha en América Latina y Europa. Evidencia de ello son sus relaciones con el clan Bolsonaro y su presencia en eventos junto a Javier Milei, Marine Le Pen, además de su participación en la ultra reaccionaria Conferencia Política de Acción Conservadora (CPAC) realizadas en México (2022) y España (2024).
• Un admirador del fallecido mayor salvadoreño Roberto Dabuisson, creador de los escuadrones de la muerte en El Salvador y autor intelectual del asesinato de monseñor Arnulfo Romero, según informe de la ONU.
• Un agente con un historial de larga data de servicios a las agencias de inteligencia y subversión norteamericanas. Posee un récord público en su accionar que lo muestran como un operador político que actúa en interés de la política exterior de Washington.
• Bajo su liderazgo la organización contrarrevolucionaria Directorio Democrático Cubano, por años ha sido la mayor receptora de financiamiento del Gobierno norteamericano. Según una investigación del periodista norteamericano Tracey Eaton, sólo en el 2017 la NED, una entidad que es catalogada como un frente encubierto de la CIA, le entregó 813 298 dólares; mientras que la USAID fue más generosa al otorgarle 3 900 000 dólares. Este financiamiento ha sido utilizado para promover actividades dirigidas a subvertir el orden constitucional cubano.
• Un defraudador de Grants. Acusado de ser un corrupto. Denunciado por el ex embajador norteamericano Armando Valladares de “robarse durante años millones de dólares de los fondos federales que le fueron otorgados para la lucha por la democracia en Cuba”. También le incriminó de utilizar su supuesto activismo político para enriquecerse, llegando a calificarlo de “traidor al exilio cubano”. Tales imputaciones destaparon un escándalo que aún hoy continúa generando polémica y controversia que salpica a algunas figuras opositoras del exilio por la malversación de fondos provenientes de los Grants.
• Coordinador del Frente Hemisférico por la Libertad, una organización pantalla creada y financiada por la CIA que reúne a políticos, ex diplomáticos y académicos en un frente de la ultraderecha internacional, con el objetivo de justificar e internacionalizar todas las medidas de presión de Washington contra Cuba, Venezuela, Nicaragua y otros gobiernos progresistas de la región.
• Junto a otros integrantes de esa organización, sólo en el 2023, viajó a Perú, Republica Dominicana, Costa Rica, Paraguay, Suecia, Lituania, Ucrania y Polonia. Todo ello a partir de recomendaciones y la supervisión personal del entonces senador e integrante del selecto Comité de Inteligencia del Senado Marco Rubio.




