Las relaciones diplomáticas entre China y Panamá

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Relaciones entre China y Panamá. (Foto de Archivo).

Por Franklin Ledezma Candanedo
Periodista y escritor

Las relaciones diplomáticas entre la República de Panamá y la República Popular China fueron establecidas el 13 de junio de 2017, al acogerse juiciosamente, al principio de una sola China. El 25 de julio de ese mismo año, Panamá abrió su embajada en Pekín, después de cumplir los procesos respectivos, convirtiéndose en la representación No. 173 extranjera con sede en la capital de la China continental.

En esa fecha histórica, ambos países suscribieron un comunicado conjunto, mediante el cual nuestro país reconoció que “existe una sola China en el mundo, el Gobierno de la RPC es el único gobierno legítimo que representa a toda China, y Taiwán forma parte inalienable del territorio chino”.

Cabe aclarar que dicho principio consiste en el reconocimiento de que únicamente existe un Estado único denominado China, que comprende China continental, Hong-Kong, Taiwán y Macao, y que su representante legítimo es la República Popular China. La Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU), mediante Resolución 2758, del 25 de octubre de 1971, “Restitución de los legítimos derechos de la República Popular China”, adoptó este principio.

En el derecho internacional, el principio de continuidad del Estado establece que la personería jurídica internacional del Estado y sus obligaciones legales persisten sin importar los cambios de gobierno.

En septiembre de 2017, el gobierno de la República Popular de China, anunció que una embajada de su país sería abierta en la Ciudad de Panamá, la cual fue inaugurada el 19 de septiembre de 2017. Su primer embajador Wei Qiang, asumió su cargo el 21 de octubre de ese mismo año.

Fundamental ha sido –y lo es– la presencia de nacionales chinos en Panamá, quienes desde siglos pasados han contribuido al desarrollo integral de nuestro país, aporte que hizo posible la construcción del primer ferrocarril en la América Meridional, mediante el cual se hizo realidad la vocación transístmica, como centro de intercambios múltiples, lo que a su vez hizo realidad el pensamiento del libertador, que en su Carta de Jamaica expresó:

«Los estados del istmo de Panamá hasta Guatemala formarán quizá una asociación. Esta magnífica posición entre los dos grandes mares podrá ser con el tiempo el emporio del universo; sus canales acortarán las distancias del mundo; estrecharán los lazos comerciales de Europa, América y Asia;..». ¡Qué bello sería que el Istmo de Panamá fuese para nosotros lo que el de Corinto para los griegos!”.

Un recorrido de la presencia china en Panamá, nos señala un extenso legado histórico cultural, con aportaciones concretas en todas las ramas del humano quehacer, lo que nos ha permitido avanzar y crecer material e intelectualmente, para cristalizar los ideales de pro hombres de la jerarquía, entre otros, de Don Justo Arosemena, considerado Padre de la Nacionalidad y como el panameño más ilustre por su dedicación a la defensa de la autonomía nacional.

Tenemos que agradecerle a China, país que jamás ha intervenido militarmente en Panamá, el decidido respaldo de su gobierno a las justas aspiraciones del pueblo panameño, para lograr la soberanía en todo nuestro territorio y la eliminación de una ofensiva quinta frontera, a través del Tratado Torrijos-Carter.

Una muestra concreta de ese apoyo permanente de China a la justa lucha generacional patriótica, nos la presenta Julio Yao, en la época analista internacional y asesor de Política Exterior, a raíz de la reunión del Consejo de Seguridad en Panamá (1973):

El más importante apoyo vino de la China cuando, a pregunta nuestra a su embajador Huang Hua sobre la neutralización de canales internacionales, el presidente Mao Tsé Tung envió este telegrama: “La República Popular China apoya cualquier propuesta de Panamá, incluyendo el retiro inmediato de las bases militares de EE.UU.”.

Juan Antonio Tack, canciller de la dignidad, durante el acto de clausura del evento, expresó:

“Nuestro más emocionado agradecimiento a los dignos gobiernos del Perú, Guinea, India, Yugoslavia, Indonesia, Kenia, Sudán, Australia, Francia, la Unión Soviética y China, quienes con nosotros levantaron las trece manos de la dignidad mundial. Estados Unidos vetó el proyecto de resolución en apoyo de la causa panameña, pero el mundo entero vetó a los Estados Unidos”.

Téngase en cuenta que, de acuerdo con cifras oficiales, China es el segundo mayor usuario del canal de Panamá, lo que demuestra la importancia que le asigna a la vía interoceánica, sin pretensiones de exclusividad, ni atacar a nadie.

Recuérdese que uno de los valores fundamentales es el agradecimiento, que implica apreciar en cada instante lo que otros hacen por nosotros, ser conscientes de su actitud y ayuda creando un compromiso de confianza y reciprocidad con y entre todos.

Hay que agradecerle al pueblo y gobierno de China, que jamás ha intervenido militarmente a Panamá y que, en todo momento, ha estado y está dispuesto a realizar sustantivos aportes, para que logremos el crecimiento integral sostenible, por encima de los repetidos ataques que padece y las sanciones impuestas por el imperio hegemónico, cuyo funesto intervencionismo en Panamá durante 174, ha dejado y deja, mortales consecuencias.

Fraternal saludo y adelante, siempre adelante.

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