Por Victoriano Rodríguez Santos
Economista, educador y máster en Recursos Humanos
La destrucción del mirador y el monumento que honra el legado cultural de los chinos, en un área contigua sl Puente de Las Américas que cruza el Canal de Panamá, es una vergüenza internacional. Esa sorpresiva demolición fue ordenada por la Alcaldía del Distrito de Arraiján, un sábado en horas de la noche, mientras la población se preparaba para celebrar el año nuevo.
Sin duda, esa desacertada decisión municipal deja un amargo sabor a todos, debido a los procedimientos infames de las autoridades de turno que operan como delincuentes y se escudan en días no hábiles y en la nocturnidad para atentar contra el legado histórico de Panamá ¡Qué lástima!
El suceso insólito y repudiable parece demostrar la injerencia de Estados Unidos en la política interna de los países de América Latina, especialmente en Panamá. Todo ello causa indignación alas organizaciones sociales que llevan la bandera de Panamá adelante rn contra del neocolonialismo.
¡Basta de gobiernos impopulares, antidemocráticos, pro imperialistas, que, incluso, podrían actuar sin remordimiento contra las leyes y la Constitución Nacional en un futuro próximo!
Ayer fue lanzada una ofensiva contra los docentes y otros gremios panameños Hoy, el golpe fue dirigido contra estructuras que honran el legado cultural chino en Panamá. Mañana, puede ser cometido un ataque artero y demoledor contra la democracia y la libertad de expresión.
Los chinos y sus descendientes son parte de la población panameña. No son una especie de islas ni republiquitas dentro de Panamá. Por esa razón, están obligados a denunciar los abusos y a defender a la patria de quienes intentan borrar el ideario nacionalista y la memoria colectiva.
¡Todos juntos y unidos por el bien de la Patria. Es obligatorio hacerlo!
Soy el hijo de Juana.
¡Dios te salve, Panamá




