Por Alberto Velásquez
Periodista y relacionista público
La remodelación del caserón que se llamó en su tiempo Villa Diplomática, nos remonta a siglos pasados cuando Luis XIV, en Francia construyó el famoso Palacio de Versalles, para demostrar con gran lujo su poder y prestigio.
El Órgano Ejecutivo panameño aprobó recientemente la remodelación el viejo caserón ubicado en Quarry Heights, al borde del Cerro Ancón, la Villa Diplomática, mediante una dudosa licitación por un valor de más de 7,1 millones de dólares.
Esa remodelación se efectuaría al mismo tiempo que en el proyecto de presupuesto nacional se limitan las asignaciones al sistema educativo en todas las universidades, con excepción de la desprestigiada Universidad Autónoma de Chiriquí (UNACHI).
La inversión para la Villa Diplomática, a todas luces es un despropósito, promocionada por familiares del presidente de la República y de la ministra de Cultura, aduciendo valores históricos desfasados, y desconociendo que la vieja estructura donde residieron los jefes del Comando Sur, ya no representa la arquitectura de la época colonial, cuando se construía el Canal de Panamá.
Evidentemente, esa decisión del Ejecutivo ha recibido la repulsa de gran cantidad de sectores ciudadanos que se han enterado de la escandalosa inversión, mientras el resto del país clama por mejorar los servicios públicos, como agua y carreteras.
Esa sede alternativa de la Presidencia de la República, proyectada con lujosas comodidades, como canchas de tenis y salones presidenciales, no solamente es una afrenta a las penurias del panameño, sino una evidente posibilidad de corrupción en el ámbito oficial.
Hay señalamientos de que hubo una oferta por encima de la empresa que propuso remodelarla por 600.000 dólares menos, pero que es, además, la misma constructora de un hospital de mascotas, promovida también desde el Palacio de las Garzas.
Si en su momento a Luis XIV le llamaron Rey Sol por la construcción del Palacio de Versalles, ¿cómo le llamaran al actual presidente cuando remodelen —con todos los lujos modernos— la Villa Diplomática?. El concurso está abierto.





Saludos Ricardo. Gracias por tu comentario.
Acertado comentario sobre esta costosa e insultante extravagancia. El poder corrompe a los hombres. El poder absoluto corrompe absolutamente. Lord Acton.