Por Antonio Saldaña
Abogado y analista político
Nadie dijo que las luchas democráticas del pueblo no tendrían reveses. En cambio, si hay algo que caracteriza las batallas por la justicia y las reivindicaciones sociales, son el flujo y reflujo, pero, al final, más temprano que tarde, la victoria le pertenece, sin duda, al pueblo panameño.
En efecto, el país y las mayorías decentes e irredentas han sido derrotadas, temporalmente, por el ”gobierno 100% empresarial” del ”dictador” José Raúl Mulino Quintero y su ”pandilla” de la plutocracia corrupta y clientelar.
Se trata de una victoria pírrica de la satrapía gobernante, que con base al terror y el miedo ha neutralizado a las organizaciones populares y desmovilizado —por ahora— a importantes sectores de capas medias y de la ciudadanía. Por supuesto, ello ha ocurrido con el concurso del oligopolio mediático y de algunos medios alternativos que han sucumbido al terror del régimen policiaco o al oportunismo político.
Sin embargo, hay que reconocer que el padecimiento de la gente es real, los problemas objetivos; por lo que la necesidad de pelear por mejores días, es ineludible. Los deficientes servicios públicos (falta de agua potable, servicios médicos, educación de calidad, recolección de la basura, etc.), así como la ausencia de seguridad ciudadana y la marcada corrupción de políticos y empresarios venales, conducirán nuevamente al panameño de a pie a las luchas democráticas.
El miedo ”a mi manera o no hay manera” será superado por los principios democráticos de justicia y libertad, y por los valores morales de dignidad y decoro de la mayoría de los panameños.
¡Así de sencilla es la cosa!




