Por Jairo H. Pertuz S.
Periodista Idóneo y analista Internacional
Con el titulo de este material —motivo de inquietudes y desesperanza—, sólo pretendo alertar a quienes lean sobre la grave situación que afecta a la humanidad, pidiéndoles que lo reenvíen y comenten en sus tertulias.
Es cierto que gran parte de la humanidad, con mente abierta y formación adecuada, conoce algo de la verdad que se informa e igualmente que desinforma con falacias e hipocresía. Por ello, es necesario debatir y aclarar sobre los motivos de la situación mundial actual.
En ese sentido, hay que lamentar las deficiencias del sistema educativo en niños y jóvenes a quienes se les priva de conocimientos básicos que deben darse en las asignaturas en los colegios de enseñanza secundaria. Muchos no alcanzan los niveles universitarios y quedan con una malformación que impide el desarrollo del pensamiento critico.
Tal es el caso de Panamá, donde las improvisaciones o malas intenciones no aseguran una educación básica progresista y actualizada. Por el contrario, se eliminan materias básicas muy necesarias en el pénsum de la enseñanzas en la educacion media, como Cívica, Relaciones de Panamá-EEUU, Física y Química, que se suman a las incomodidades y riesgos para poder acceder a instalaciones en ruinas en el ámbito nacional.
Debido a esos lastres, miles de estudiantes en Panamá y millones en América Latina no perciben a tiempo los perjuicios a los que son sometidos para el resto de sus vidas. Los daños se agudizan en tanto algunos países, supuestamente democráticos, utilizan esas falencias para su provecho cuando vienen a ”invertir” en Panamá o en el resto de América Latina, e invierten los valores, haciendo ver que ayudan o ”dan” trabajo porque son “generosos”. La realidad es que la fuerza laboral en cualquier escala de trabajo es contratada para producir y generar los ingresos económicos con que les pagan su trabajo, no como caridad, sino por las utilidades que generan riqueza a los «inversionistas», además de la plusvalía por los trabajos mal remunerados.
El colmo es que las ”autoridades” estatales en cada país se convierten en alcahuetes de ese sistema de explotación labora, pues el capital por si solo no genera riquezas. Esa relación desigual e injusta somete a los trabajadores de cualquier nivel a una explotación criminal que hace daño al cuadro familiar. La deshumanización ha llegado a extremos insostenibles, afectando a niños, jóvenes y adultos por las retribuciones de hambre en muchos casos, sobre la base de una libre empresa deshumanizada.
Por otro lado, los ingresos económicos del Estado son despilfarrados y las atenciones básicas de educación, salud y vivienda son ignoradas, y si los trabajadores protestan, pueden ser encarcelados y perseguidos. El extractivismo se ha tornado en una forma de enriquecimiento de consorcios y grupos de poder político y económico, mientras que la vida de los seres humanos es desestimada
La farsa en las noticias internacionales es patética. Las invasiones y saqueos de riquezas que ejecutan países y potencia tratan de ser justificadas con falsedades de defensa de seguridad nacional o narcotráfico, que se originan en esos mismos países acusadores. Los bombardeos y genocidios, incluidas las muertes de miles de niños, mujeres y ancianos, son ignorados y los estrangulamientos comerciales y financieros. Vivimos el mundo de los crímenes masivos cobardes y miserables por el poder de la fuerza y a la fuerza.
¿Ese es el mundo para el cual Dios creo a los seres humanos, los demonios han superado el poder del Creador con el beneplácito de algunos mal nacidos?




