Por Juan Carlos Calzadilla Carrera
Ingeniero civil
Este 11 de octubre es un día para reflexionar sobre qué hicimos bien y qué hicimos mal, qué logros siguen palpitando en el alma del pueblo y qué hemos perdido y qué debe ser recuperado.
Pasar un listado de los que seguimos en las trincheras con voluntad de realizar un paso de bastón a las generaciones que nos pisan los talones, reconocer errores que nos llevó a perder el rumbo inicialmente trazado.
Este 11 de octubre no es para verlo con odio, rencores, frustración, al contrario, tenemos la posibilidad de hoy echar el cuento y la historia, cada uno desde sus diferentes experiencias.
Nada está perdido. La verdad es que hay luz al final del túnel. No perder ese camino es lo importante. Hay que ser consecuente con los logros sociales, económicos, políticos e internacionales que se obtuvieron en 21 años.
En todo el territorio nacional están las Escuelas Primarias, Secundarias, Escuelas Agrarias, Universidades, Centros de Salud de Atención Primaria, Acueductos Rurales, Corregimientos y sus estructuras de poder popular, y el recuerdo de miles de hombres del campo de “OMAR”, al que tuvieron que desaparecer de la vida política, para continuar el proyecto de sometimiento ante el imperio, siendo fieles a su mansedumbre histórica.
Estuvimos y estamos comprometidos con la paz, el diálogo, para ver un país como un todo, a escuchar a los humildes irredentos, y creer en la producción de alimentos, con el objetivo de promover desde la industria el valor agregado a la producción primaria y al desarrollo de un Estado de todos y para todos.
Hoy, más que nunca, es necesario sumar y sumar es la tarea del desarrollo nacional. Los seres humanos somos imperfectos por naturaleza, pero poseemos la gran capacidad de corregir el rumbo.




