EL COVIB 19: CASTROFE U OPORTUNIDAD

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Guillermo Villalobos Solé

Guillermo Villalobos Solé
Analista político
Costa Rica

Han pasado 100 días desde que se anunció la presencia del COVID 19 en la ciudad de Wuhan, perteneciente a la República Popular China.  Más allá de las teorías de conspiración que pretenden encontrar culpables y objetivos económicos y geopolíticos en la diseminación de esta Pandemia y que circulan entre las redes sociales, ratificadas hoy como un espacio que lo permite todo, la mayoría de los organismos internacionales, intelectuales y líderes de distinta índole, coinciden en que los efectos de este devastador virus van a modificar el desarrollo de las naciones.

Hay coincidencia en que el mundo no volverá a ser el mismo, al menos en el corto plazo y que este flagelo que ya contabiliza alrededor de un millón trescientos mil contagiados y supera las setenta y un mil defunciones (6 de abril 2020), ha dejado al descubierto las consecuencias de un modelo hegemónico basado en el consumo, en la individualización, en el atentado a los colectivos y que nos ha hecho transitar por el camino de la deshumanización.

No ha sido suficiente la acumulación irracional de riqueza material para enfrentar esta amenaza; no ha valido de mucho el que los Estados estén saturados de arsenal militar, si este virus no se puede vencer con ese tipo de armamento; ha quedado claro que hemos debilitado la solidaridad humana para privilegiar un individualismo exacerbado donde la máxima parece ser, “Sálvese quien pueda”; es absolutamente doloroso comprobar que el derecho humano al agua potable, es un privilegio de una parte de la población, cuando el lavado de manos constantes es uno de los medios fundamentales de prevención.

Es inaceptable que hoy acudamos al sistema de salud pública para salvar vidas, cuando hemos sido mezquinos en la asignación de recursos económicos para invertir en los servicios de salud; es evidente que el modelo de producción intensivo atenta contra la sobrevivencia de nuestra civilización que ha visto la degradación acelerada de la naturaleza como resultado de esa obsesión por producir bienes y servicios a cualquier costo.

Una vez más, es el Estado, con sus propios recursos presupuestarios, con sus fondos acumulados, o incrementando la deuda pública, el que sale en auxilio de todos. Ese mismo Estado, que hemos ido debilitando para cumplir con los mandatos de ajuste estructural dictados por el modelo, ese mismo Estado que se le ha presionado para privatizar servicios fundamentales; ese mismo Estado que se le acusa de ineficiente y burocrático.

Esta dolorosa experiencia deja lecciones que debemos tener muy presente para “El día después de mañana”.  Reconstruir sin valorar estas circunstancias corre el riesgo de volver al mismo sistema seguido hasta antes de la Pandemia y ese camino encierra peligros como el que estamos viviendo y volveremos a vivir, porque de virus y bacterias está lleno el planeta.

El desafío que tenemos por delante, puede ser una gran oportunidad para sentar las bases de un modelo que no se desconecta del resto del mundo, pero que es capaz de introducirle aquellas variables estratégicas nacionales que garanticen tener un Estado sólido en lo político que asegura una institucionalidad robusta y confiable que garantice la gobernabilidad del país.

Un Estado eficiente y justo en lo económico, promoviendo la inversión en los sectores dinámicos de la economía al tiempo que diversifica y fomenta un sector de economía social, un Estado amplio y comprometido con el desarrollo social inclusivo que garantiza servicios básicos de calidad y se fija metas de cobertura nacional, y un Estado ambientalmente sostenible que promueve un desarrollo en claro respeto y armonía con la naturaleza.

Las condiciones que ofrece esta oportunidad histórica, abren la opción para un nuevo pacto social que haga converger la fuerza ciudadana suficiente que lleve adelante esta impostergable transformación.  Construir un país que llene de orgullo a todos los panameños no solo por sus indicadores de crecimiento económico sino también por su lucha frontal contra las desigualdades y asimetrías de esos cinco panamás que tanto dolor y vergüenza producen.

 

 

3 COMENTARIOS

  1. Excelente discernimiento. Debemos aprender de ésta experiencia y ser mejores seres humanos, respetar y valorar la naturaleza, las profesiones manejadas por personas humildes que son los hèroes de ricos y pobres. Inyectar economicamente nuestro sistema de salud y trabajar en conjunto pues necesitamos los unos de los otros por un mejor Panamá.

  2. Excelente escrito «Cobid19 catástrofe u oportunidad».
    Un análisis profundo sobre la situación actual del Estado frente a las angustias humanas del más poderoso y del más humilde. Frente a un e nemigo común que no respeta linaje alguno. Y una invitación para fortalecer las instituciones al servicio del pueblo.

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