El Apure venezolano como el Vietnam de los setenta

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La conjura contra Venezuela está en marcha.

Nelson Rodríguez A.
Periodista
Editor del semanario Artillería
Especial para Bayano digital

¿Qué está ocurriendo en las fronteras de Colombia y Venezuela? Surge la pregunta luego de leer en la prensa internacional los últimos sucesos ocurridos en el estado Apure —territorio venezolano colindante con el río Arauca, que hace de límite con Colombia—, cuyo saldo desconocido de muertos, heridos y desplazados, se baraja en un sinfín de fake news o bulos, noticias falsas o sesgadas hacia el lado que más convenga al medio que fabrica la “información”; la intuición de analistas políticos los conduce a pensar que allí se podría estar construyendo un escenario de similares características a las de Vietnam del Sur y Vietnam del Norte de los años setenta del siglo pasado.

Con un pequeño ejercicio mental, rememoramos la historia del sureste asiático, cuando la prensa internacional propagó la noticia referida a la “guerra de Vietnam”; a sabiendas de que, en verdad, se trataba de una “guerra de invasión” perpetrada por Estados Unidos, a miles de kilómetros por avión desde su territorio. Con la información contenida en libros y publicaciones especializadas, un lector poco avezado en el tema percibirá que se trató de una guerra provocada por el imperio estadounidense contra un humilde pueblo dedicado al cultivo de arroz, pero rico en suelos y una población ideal como mano de obra barata para proyectos industriales de la nación invasora.

Ocho bases militares estadounidenses con un elevado contingente de hombres formados para estrategias de guerra y combate, más el gobierno de un país sede “títere” a su disposición, resultan óptimas para atizar una guerra entre hermanos, tal como sucedió en Indochina. Por ello los eventos armados ocurridos en el estado Apure hace un par de semanas, con una veintena de muertos y varios heridos, conducen a pensar que los analistas políticos podrían estar en lo cierto.

Aquella estrategia se llamó: cambiando el color de piel de los cadáveres o la “Doctrina Nixon”, bastante conocida, la cual consistía en poner a pelear a los vecinos o connacionales. En la frontera colombo-venezolana se han intentado varios experimentos de este tenor a través de la utilización de mercenarios al servicio de empresas dedicadas a la tercerización develados en la reciente “Operación Gedeón” que tenía entre sus fines, con la connivencia de las autoridades colombianas bajo la égida del presidente Iván Duque, secuestrar al presidente constitucional de Venezuela Nicolás Maduro y conducirlo en avión hasta Estados Unidos para juzgarlo allí como hicieron con el panameño Manuel Antonio Noriega o con Jean Bertrand Aristide de Haití, a quien secuestraron y dejaron abandonado en un país africano.

También se contemplaban las llamadas “ayudas humanitarias”, un fraude perpetrado con la participación de exparlamentarios venezolanos harto conocidos, quienes desde el exterior, prófugos de la justicia, ejecutan planes de apropiación de los bienes públicos de Venezuela y avalan la Norma 4.151 de marzo del 2015, del entonces presidente Barack Obama, que bloquea las operaciones comerciales de Venezuela con el exterior, para evitar que el Gobierno venezolano adquiera medicinas y alimentos para la población.

La situación presentada en el estado Apure representa un hecho propio de la delincuencia organizada desde Colombia, con secuestros de jóvenes e incursiones del narcotráfico. El ejército venezolano actuó en resguardo de sus fronteras. El vicealmirante Remigio Ceballos, jefe del Comando Operativo Estratégico de la Fuerza Armada Venezolana, dijo en declaraciones televisadas que las operaciones de control y resguardo del territorio nacional se ajustan a la Constitución y a las leyes nacionales y persistirán hasta tanto se restablezca el orden en la zona.

La historia está allí revelando los acontecimientos. Ante la actuación decidida de los militares bolivarianos, los delincuentes huyen hacia territorio colombiano, donde ninguna autoridad los detiene. El Gobierno colombiano, a todas luces, se observa como un instrumento de Estados Unidos contra Venezuela.

Para los especialistas, una guerra en las fronteras colombo-venezolanas a lo largo de 2200 kilómetros abarcaría una población importante; sin embargo, tal vez resulte un búmeran para los especialistas del Pentágono, porque podría extenderse a lo largo de la región latinoamericana, incluyendo el área del Caribe. Otro factor a contemplar sería que, desde una óptica sicológica, no es lo mismo arriesgar la vida por unos dólares y una visa de residente en Estados Unidos, como ocurre con los mercenarios, que ofrecer la vida en defensa de los valores de la patria donde se ha nacido.

Estos hechos de Apure han sido elevados al seno de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) por la representación permanente de Venezuela ante el organismo internacional, dado que no solo involucra a países miembros, sino a dos países hermanos, pues se recordará que venezolanos y colombianos formaron en el siglo XIX una sola nación: la Gran Colombia, que bajo la presidencia del Libertador Simón Bolívar liberó a la América de la colonia española.

1 COMENTARIO

  1. Felicitaciones al compañero, camarada Lucho Gomez…jajaja Setenta años son como Veinte…¡son nada..!…sigue adelante…ya el negocio de Naranjas por botellas…no existe.Hay latas de aluminio y envases de carton…hasta en el Vino importado…En el recuerdo tu franca amistad con.mi primo MEDARDO-LALO-CASTRELLON…cuando estuvo en Cuba.Arq.jln

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