¿Cuánto pesan las deudas por adendas sumadas a proyectos?

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Ciudad de la Salud. Una obra con un presupuesto faraónico.

Por Alberto Velásquez
Periodista

Las medidas de austeridad y eficiencia ‒muy atinadas, de acuerdo con algunos economistas locales‒ resaltan el papel de las autoridades de Economía y Finanzas de Panamá. Sin embargo, esas mismas autoridades deben aclarar hacia dónde van dirigidos los dineros obtenidos mediante la transacción de más de 2.000 millones dólares en bonos del Estado.

No es ajeno al conocimiento público el hecho de que durante los últimos diez años la deuda pública aumentó en forma alarmante, y no precisamente porque se invirtieron cientos de millones de dólares en forma eficiente. Por el contrario, los panameños vieron circular de canto a canto el fantasma de la corrupción.

Una serie de proyectos, algunos suntuosos, otros antojadizos, con el criterio ulterior de ganar-ganar, principalmente sobre la base de adendas y otras maniobras financieras, constituyen un fuerte renglón de deudas que el Estado está supuestamente obligado a respetar. ¿Por qué no se empieza por recuperar todo lo que le han sacado del bolsillo a los panameños los elementos corruptos?

Uno de los proyectos más emblemáticos, la Ciudad de la Salud, originalmente tuvo un costo estimado de más de 517 millones de dólares, pero a esa iniciativa le sumaron una adenda. Ahora, el Estado debe al consorcio 240 millones de dólares. Hay en todo ello una estela de dolo, engaño y maldad en contra de la población.

En el proyecto de mejoras al hospital Amador Guerrero, en la ciudad de Colón, fue proyectada una inversión de 110 millones de dólares. Poco después, hubo una insólita adenda de 42 millones de dólares. Pero la danza millonaria no termina allí. Al hospital de Bugaba en la provincia de Chiriquí, con una inversión estimada en 32 millones de dólares, le sumaron 30 en adendas y ahora costará 62 millones.

El escándalo es mayor, simplemente porque en 14 unidades “minicapsi”, de 102 millones de dólares previstos, se aumentaron los costos a 159 millones por las adendas suscritas. En Metetí, Darién, a la inversión aprobada de 36 millones de dólares le sumaron 38 en adendas. Por ello, ahora costará 74 millones de dólares. Todo ello es un latrocinio inaceptable que no debe cargarse sobre los contribuyentes.

Los ejemplos mencionados son apenas la punta de un iceberg de corrupción en el ámbito hospitalario, que se extiende al Estado y al sector privados. Conviene resaltar que a la Caja de Seguro Social (CSS) le han mermado su presupuesto en más de 270 millones de dólares, y ello tiene impacto directo en la pérdida de la salud de la población asegurada.

Al observar desmanes cometidos por gobernantes sin escrúpulos, surge una pregunta: ¿Cuánto pesan las deudas creadas por los proyectos señalados y otros ventilados a través de escándalos, como consecuencia de las adendas, para ser cancelados por medio de los 2.000 millones de dólares en bonos del Estado?

Todos tienen la obligación de preguntar: ¿Por qué, si legalmente la Caja de Seguro Social es autónoma y dispone de financiamiento propio, producto de las cuotas obrero-patronales, enfrenta hoy recortes en las partidas destinadas a proveer salud a los panameños?

Se necesitan explicaciones oficiales serias y adecuadas a un largo cuestionario, a fin de que los pagos, supuestamente dirigidos a movilizar la economía, no se queden estancados en los bolsillos de unos cuantos o en cuentas bancarias de otros más bellacos que un ministro amigo, de vasta experiencia y con gran credibilidad.

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