Por Oydén Ortega Durán
Ex ministro de Relaciones Exteriores
Desde el momento en que inició la ejecución de los Tratados Torrijos Carter sobre el Canal de Panamá el 1 de octubre de 1979 grupos opositores a dichos Tratados dentro de los Estados Unidos iniciaron una campaña para indicar que China tenía injerencia en el Canal de Panamá. Sin embargo, los Tratados Torrijos Carter fueron aprobados por el Senado de los Estados Unidos con el voto de 67 de los 100 senadores, entre los cuales había miembros del Partido Demócrata y del Republicano. Se requería 2/3 de los votos en el Senado de dicho país para que estos Tratados fueran aprobados. No se trató de un regalo del Canal a Panamá por parte del presidente Jimmy Carter.
La entrega del Canal a Panamá fue precedida de una negociación frente al mundo en una gestión diplomática sin precedente, apoyada por los dirigentes políticos de la mayoría de los países en los distintos continentes. Por tanto, debemos rechazar la tesis del presidente Donald Trump de los Estados Unidos, quien antes de tomar posesión de su cargo en el 2025, manifestó que el Canal había sido regalado a Panamá por el Presidente Jimmy Carter y que por tanto ese país tenía que reasumir la administración y defensa del Canal de Panamá.
El 15 de diciembre de 1999 apareció en el periódico Crítica de Panamá una noticia según la cual ya se hablaba del supuesto temor por el control del Canal por parte de China. De acuerdo con esta noticia, el Presidente de la Junta Directiva de la Comisión del Canal que funcionó hasta el 31 de diciembre de 1999, el estadounidense Joe Rider “tildo de ridículos a los Congresistas norteamericanos, que sostienen que la vía acuática será controlada por los chinos comunistas”. Joe Rider indicó además que las últimas protestas que se han escenificado en el Senado estadounidense por la administración de los puertos de Balboa y Cristóbal, por parte de la empresa Hutchinson “vienen de parte de personas que están mal informadas”. Pero la narrativa en cuanto a la injerencia de China en el Canal no ha cesado y ha servido de pretexto para presionar a Panamá para reducir al mínimo las relaciones con la República Popular China, en perjuicio de Panamá.
Nos parece sumamente importante destacar estos hechos, teniendo en cuenta las situaciones que se han producido con respecto a la administración y defensa del Canal luego de asumir su segundo mandato el presidente Donald Trump. Casi inmediatamente de este hecho viajó a Panamá su secretario de Estado Marco Rubio, quien planteó en dicha visita que existía una injerencia China en el Canal. Con posterioridad a dicha visita el gobierno panameño anunció que Panamá no iba a prorrogar el Memorándum de Entendimiento sobre la cooperación en la Iniciativa de la Franja y la Ruta entre el gobierno panameño y la República Popular China. Esto sin duda significó un retroceso en las relaciones diplomáticas entre la República Popular China y Panamá que iniciaron en 2017, considerando que la República Popular China es una de los 5 miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la Naciones Unidas y el vertiginoso crecimiento de su economía abierta la ha convertido en la segunda economía del mundo, siendo el mayor socio comercial de más de 50 países y uno de los 3 principales socios de más de 150 países.
Posteriormente, siguieron las recriminaciones del gobierno de los Estados Unidos al gobierno panameño por la participación de empresas vinculadas con China en los puertos de Balboa y Cristóbal, situados a ambos extremos del Canal, lo que culminó en forma no amistosa con la salida de la empresa CK Hutchinson de los puertos antes mencionados. Esta empresa al iniciar su relación con Panamá era una empresa de Hong Kong, colonia británica hasta 1997 y luego pasó a jurisdicción de China. Analistas nacionales e internacionales han visto esta situación como el producto de una presión por parte del gobierno de los Estados Unidos en un contexto geopolítico mundial caracterizado por violaciones al derecho internacional en el cual se ha arrastrado a Panamá.
China siempre ha apoyado a Panamá en su lucha por la plena soberanía en todo su territorio. Así lo hizo cuando el 13 de enero de 1964 más de un millón de chinos se manifestaron en la plaza de Tiananmén en apoyo al pueblo panameño masacrado por el ejército de Estados Unidos acantonado en la antigua Zona del Canal durante los acontecimientos de enero de 1964. Los panameños fuimos testigos también del apoyo firme y decidido del Canciller de China a la causa panameña por la eliminación del enclave colonial de la Zona del Canal y la soberanía de Panamá, durante las sesiones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas celebradas en Panamá en 1973.
Algunas personas han sostenido que la República Popular China debe adherir al Protocolo previsto en el Tratado de Neutralidad, al cual han adherido otros Estados, como demostración de su apoyo a la Neutralidad del Canal. Hasta la fecha, 41 países han adherido a este Protocolo, entre ellos la República de China (es el nombre oficial de Taiwán) que en ese Protocolo tiene la calidad de Estado. La República Popular China sostiene con razón, que, si adhiriera al Protocolo del que ya es parte la República de China Taiwán, aquella estaría contradiciendo el Principio de “Una Sola China”, aceptado por la Organización de Naciones Unidas en Resolución 2778/71, que reconoce a la República Popular China como la única representante del pueblo chino.
Al cuestionar la posición de China de no adherir al Protocolo del Tratado de Neutralidad, algunos analistas han señalado que China pertenece a organismos internacionales a los que también pertenece Taiwán, siendo la Organización Mundial del Comercio (OMC) el caso más citado. Sin embargo, la participación de Taiwan no es como Estado, sino como “territorio aduanero”. Es así que el artículo XII del Acuerdo de Marrakech, del 15 de abril de 1994, que da vida a la OMC, establece que todo Estado o “territorio aduanero” distinto, que disfrute de autonomía en la conducción de sus políticas comerciales puede convertirse en miembro de la OMC. También que la República Popular China y Taiwán son miembros de la APEC (Asia-Pacific Economic Cooperation, en inglés). No obstante, los miembros de la APEC son miembros no como Estados soberanos, sino como entidades económicas. Así, la APEC la integran 21 “economías miembros”, que interactúan entre ellas como entidades económicas. Es decir, ni en la OMC ni en la APEC Taiwán es reconocida como Estado.
La no adhesión de China el Protocolo del Tratado de Neutralidad no debe generar ninguna duda sobre el apoyo de China a la neutralidad del Canal de Panamá. Distintos voceros chinos han reiterado su respaldo a los principios y normas que rigen la neutralidad del Canal de Panamá, siendo muy relevante lo expresado en el Comunicado Conjunto emitido, el 3 de diciembre de 2018, en ocasión de la visita a Panamá del presidente de China, Xi Jinping: En dicho comunicado se indica claramente que: “La Parte china reconoce el rol que el Canal de Panamá juega en la economía global, respeta la soberanía de Panamá sobre el Canal y reconoce que es una vía acuática de tránsito internacional permanentemente neutral para que ésta permanezca segura y abierta para el tránsito pacífico de las naves de todas las naciones.”
La República de Panamá debe desarrollar acciones diplomáticas con eficacia y relaciones mutuamente respetuosas con todos los países, sin excepciones, aunque estos tengan regímenes diferentes al nuestro. El diálogo y los entendimientos concertados con todos los países constituye una garantía para proteger el Canal de Panamá, nuestra seguridad, estabilidad y nuestra soberanía.




