¡“Ardió Troya“ en Ucrania!

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Tropas rusas tras librar fuertes combates.

Por Antonio Saldaña
Abogado y analista político

Los pueblos del mundo post pandemia viven hoy angustiados por la crisis energética, por la inflación global, por las “olas“ de calor e inundaciones causadas por el calentamiento del planeta a causa del cambio climático.

A todo ello, se suma la posibilidad real de una hecatombe nuclear debido a la guerra proxy de Occidente en contra de la Federación de Rusia, denominada por unos invasión y por otros “operación militar especial“.

Lo cierto es que lo que menos necesitan los habitantes de la tierra es una guerra sin fin en Europa, tal y como se vislumbra el panorama, a seis meses de iniciado el conflicto bélico en aquel país de los «rus».

Los antecedentes inmediatos de la disputa de “Occidente“ (imaginario geopolítico) con la Federación de Rusia, se remonta a la expansión hacia el Este de Europa iniciada por la alianza política-militar, denominada Organización del Atlántico Norte (OTAN o NATO, por sus siglas en inglés) fundada al término de la Segunda Guerra Mundial, por el Tratado de Washington, del 4 de abril de 1949, e iniciada por doce (12) países, pero que hoy cuenta con treinta (30) miembros.

A raíz de la caída del socialismo real en Europa (1989) y luego de las promesas de las autoridades estadounidenses a Mikhaíl Sergéevich Gorbachov, jefe de Estado de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), de 1985 a 1991, de que la OTAN no se expandiría “ni un centímetro“ hacia el Este del “Viejo Continente“. La expansión no ha cesado y un número plural de Repúblicas de la ex Unión Soviética ahora son parte del pacto guerrerista de la OTAN.

Por otro lado, la Organización del Atlántico Norte mantiene una relación estrecha con Ucrania y este país forma parte, desde 1991, del Consejo de Cooperación del Atlántico Norte y en el 2008 inició el proceso de adhesión a la NATO.

Recientemente, en el 2020, el payaso de Kiev, aprobó una “Estrategia de Seguridad Nacional“ con el objetivo de ingresar a la OTAN y, “ardió Troya“.

El 24 de febrero de 2022, Vladimir Putin, presidente de la Federación de Rusia, declara en la televisión moscovita, el inicio de la “operación militar especial“ en Ucrania, particularmente, en la región del Donbás. Tres días antes del anunció, el 21 de ferbero, el gobierno de Moscú reconoció a los regímenes separatistas de la Republica Popular de Donetsk y de la República Popular de Lugansk.

Ahora, seis meses después del inició de la guerra en Ucrania, las cifras son escalofriantes y dolorosas: 13.000 personas del pueblo ucraniano muertos a causa de la guerra; 12 millones de seres humanos (niños, mujeres y adultos mayores) desplazados, de los cuales 6,4 millones son refugiados en otros países. Los daños causados a las infraestruras de aquel país suman 104.000 millones de dólares.

¿Quiénes atizan el fuego en Ucrania?

Al inicio de la guerra, el mandarino de Ucrania, Volodimyr Zelensky, dijo “estoy listo para las negociaciones de paz“ (elpais.es). Seis meses después, el arrogante payaso de Kiev expresó que: “Sólo negociaré la paz, sí Rusia abandona todos los territorios ocupados“. (BBC News Mundo).

La causa de este cambio radical de posición —frente a una eventual negociación de paz— del tirano ucraniano es sencilla: Él no decide, sino sus amos de Occidente. No es casual que Estados Unidos haya gastado en “ayuda militar a Ucrania“, hasta la fecha, la astronómica suma de 100.000 millones de dolares y la Unión Europea, otros 50,000 millones de Euros.

En síntesis, así sucederá todo si las fuerzas bélicas no desaparecen antes el planeta. La guerra proxy en Ucrania que libra “Occidente“ (EE.UU., Inglaterra, la Unión Europea y la OTAN) contra el imperio ruso de Vladimir Putin (Pedro el Grande), sólo cesará cuando el bloque guerrerista de Occidente lo acuerde con la Federación de Rusia, porque en este conflicto militar, el payaso de Kiev es “cucaracha en baile de gallinas“.

¡Así de sencilla es la cosa!

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