Algunos aportes al debate sobre el llamado Pacto del Bicentenario “Cerrando Brechas”

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Carlos Lee

Carlos Lee
Abogado

En primer lugar el pueblo debería tener claridad de que “Brechas” se trata, luego hacer el ejercicio de mirar qué y quiénes son los responsables de que existan esas “Brechas”. Todo ejercicio serio que pretenda resolver problemas sociopolíticos debe tener un diagnóstico claro y en que estemos de acuerdo, sólo así estaremos en capacidad de aportar a la solución.

Me permito anunciar algunas de las “Brechas” que creo han creado empobrecimiento, exclusión, falta de equidad, injusticia social y marginación que atentan contra la vida digna a la que todos tenemos derecho.

Un modelo de desarrollo centrado en el rol de tránsito que ha sido históricamente definido por intereses foráneos: la Corona Española en los tiempos que fuimos colonia, el Imperio del capitalismo después de independizarnos.

Este modelo no ha permitido un desarrollo integral del país, marginando a los sectores que están fuera del área “desarrollada” para el tránsito lo que ha marcado un abandono histórico del sector agropecuario y por ende de la población que vive en esta parte del país.

Si tenemos que caracterizar ese modelo tendría que decir que es un modelo de desarrollo intrínsecamente injusto, excluyente, que usa nuestros recursos para favorecer a un pequeño grupo de panameños ysobretodo a intereses foráneos.

Una clase política que no asume su responsabilidad con el bien común, sino que ha servido al modelo de desarrollo impuesto por intereses foráneos. Una clase política que para sostenerse en el poder usa el clientelismo, el populismo y la corrupción como los soportes de su poder.

Un sistema de Justicia intervenido, manipulado y al servicio del modelo injusto de desarrollo y de la clase política desacreditada. Que no da confianza para que sirva de control de los abusos y las desviaciones sociales. Que promueve la impunidad y premia la actividad delictiva con mecanismos de formalismos legales.

Una institucionalidad fracasada que no responde a las demandas ciudadanas, que se ha burocratizado, sacrificando la eficiencia y eficacia de los servicios públicos, haciendo que los ciudadanos sientan frustración al no ver resueltas sus demandas.

En fin un Estado fallido que no es capaz de rectificar y retomar el camino correcto para lograr un nuevo modelo de desarrollo que sea integral, justo, equitativo, incluyente, al servicio del bien común, respetuoso de la dignidad humana, fundamentado en un Estado Social de Derecho.

Ahora la pregunta es el señor Presidente y la clase política están realmente dispuesto a dialogar para lograr los cambios profundo que supone la construcción de ese nuevo Estado Social de Derecho, están dispuestos a renunciar a una estructura institucional que les ha facilitado desde el Poder, poder enriquecerse y controlar los recursos del Estado que debe estar al servicio del Bien Común.

Pareciera que no pues esto no se logra como producto del llamado “Pacto del Bicentenario”. Esto sólo se puede testimoniar si asumen desde el ejercicio del poder una nueva forma de gobernar los bienes que nos pertenece a todos los panameños. Comprometiéndose seriamente en la lucha contra la impunidad, la corrupción y en favor de la transparencia y rendición de cuentas. Devolviendo la confianza ya, no después de un diálogo.

Hay situaciones de nuestra institucionalidad que son responsabilidad del gobierno y que debe asumir con urgencia. Esto podría ayudar a creen que vale la pena dedicar tiempo a dialogar para “cerrar brechas”.

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