Por Jairo H. Pertuz S.
Catedrático y
analista Internacional
La historia sigue repitiéndose en Panamá y en países de América Latina, salvo importantes excepciones, sometidos a una subordinación manipulada a la vez por un pequeño grupo de élites sociopolíticas internas que desinforman y distorsionan la educación secundaria, manteniendo en la ignorancia a la mayoría de las juventudes por medio de la presión de funcionarios incapaces y sin formación en los cargos ministeriales que agravan los bajos índices de desarrollo humano.
Las desigualdades en la población dan vergüenza y mantienen a los pueblos en un estado lastimero de perturbación ciudadana, donde los vicios, el crimen y la corrupción aumentan con cada gobierno, unidos al injerencismo internacional, mientras las clases políticas sólo se ocupan de sus beneficios personales y de grupo por medio de alianzas inescrupulosas.
En el fondo, todos pertenecen a un mismo grupo. La forma tradicional de imponer ordenes e intereses también sigue vigente. Hoy lo hacen con misiles y muchas otras armas de destrucción masiva y tecnologías criminales de exterminio de seres humanos sin importar su edad ni genero o con llamadas sanciones y bloqueos igualmente criminales inimaginables de exterminio.
Se viven los peores tiempos para una humanidad sobrecargada de engaños, torturas, crímenes y apropiaciones que superan cualquier época donde lo que importa es el enriquecimiento y la imposición del dominio por la fuerza.
¿Hasta cuándo seguirán sufriendo los pueblos tanta barbarie y cinismo?




