¿Qué significa ser panameño?

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¿Qué significa ser panameño?

Héctor Collado
Escritor

¿Qué es lo que determina el sentimiento de pertenencia a una comunidad de intereses? ¿Cómo se prueba que uno es parte de esa nación? Cuando hacemos pausa en nuestro día a día y estimamos las interrogantes apenas alcanzamos a distinguir la grandeza, el sentimiento de pertenencia. Ser hijo de un país se determina por la actitud del ciudadano frente a los reclamos sociales, económicos y culturales.

Panamá, hoy por hoy, es más que la suma de sus habitantes, que su aparente progreso y desarrollo, y mucho más que sus tradiciones folclóricas. Es historia, historia viva y transformadora, construida por el sacrificio de generaciones que nos antecedieron y quienes son, en alguna medida, los responsables de nuestra actual manera de ser y de hacer.

Es fácil manifestar que, es preciso conocer de dónde venimos para saber hacia donde debemos ir. La tal frase se afirmaría si tuviéramos igual conciencia de que olvidar el pasado es negar el presente, lo que nos puede llevar a perder el futuro. El futuro entendido no como una abstracción del tiempo sino como memoria e identidad.

Ciertamente no sólo somos el folclor, sino la suma de nuestra historia, rica y generosa, en momentos de lucha que nos ha llevado a conformar el perfil del Panamá del siglo XXI.

La cultura, sus expresiones, como las conocemos, es un legado que nos viene de lejos, de tiempos ya pasados que siguen registrados en la memoria espiritual del panameño. Esa es la herencia, el patrimonio que nos dice quiénes somos. Costumbres y tradiciones forjan una comunidad, son la fuente primaria y la raíz de un pueblo, pues así como somos crisol de razas también somos crisol de voluntades.

La esencia de un pueblo es el logro de la libertad cultural, misma que engendra una cultura de la libertad. Ambos elementos contenidos, uno en la semilla del otro y viceversa.

Si bien es cierto, tambor, mejorana y pollera es legado y riqueza cultural, lenguaje, conducta y actitud hacia las urgencias de la patria son responsabilidad tanto de hombres como de las mujeres de un Panamá que se refleja en el fulgor de sus antepasados. Al interés por conservar intacta la memoria histórica nacional, profunda y poderosa, junto a las tradiciones culturales, de por sí enraizada en nuestros pueblos se debe sumar el compromiso y la convicción de respetar los símbolos más sagrados de nuestra nacionalidad.

Amar a la patria es defenderla del olvido.

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