La Educación panameña y la desigualdad educativa

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La Educación panameña y la desigualdad educativa

Magister Jaime Ford
Profesor de Física y Sociólogo

El sistema educativo de Panamá es el reflejo de un sistema económico que reproduce desigualdad y lo mismo hace la educación panameña. Cuatro tipos de educación coexisten en este país: el primero dirigido a los hijos de los dueños de empresas o de grandes capitales, a los cuales se les proporciona una formación integral orientada a formar a los futuros hombres de negocios, líderes de las empresas de sus familias. Desde los jardines de infancia, la primaria y hasta la secundaria, la calidad se diferencia en muchos aspectos de la educación pública, en el pensum científico, comercial y administrativo, y en el aprendizaje de los idiomas.

Estos hijos de empresarios tienen los recursos para contratar a tutores que refuercen los contenidos de distintas asignaturas, los medios para utilizar tecnologías y programas computarizados de mayor nivel tecnológico y, desde luego, la alimentación y condiciones de estudios superiores al resto de los estudiantes. Generalmente, asisten a escuelas cercanas a sus residencias o contratan a personas que los trasladen en vehículos, para estar en casa temprano, ganando más tiempo que el resto de sus pares.

Un segundo tipo, son las escuelas que forman a los hijos de profesionales o familias con ingresos superiores al salario promedio. Se trata de escuelas particulares cuyos horarios de clases son mayores que los de las escuelas oficiales o públicas, y diseñadas para preparar gerentes o administradores de empresas o profesionales con especialidades técnicas que trabajarán para los hijos de los dueños de las empresas del primer tipo de educación.

El tercer tipo de educación son las escuelas públicas orientadas a los hijos de los trabajadores con ingresos salariales bajos. En su mayoría, estos jóvenes serán la mano de obra asalariada de las empresas productivas del país.

Y el último grupo, es el relativo a las ofertas que provee el Estado a jóvenes expulsados del sistema educativo o los hijos de trabajadores que son estimulados a buscar formaciones técnicas, mediante cursos, como los que desarrolla el Instituto Nacional de Formación Profesional. Naturalmente, la calidad de la educación entre estos cuatro tipos es muy distinta y se relaciona con los objetivos y las orientaciones que tienen cada una de ellos.

Por otra parte, la infraestructura y los ambientes en los cuales cada uno de estos alumnos aprende, estimula más a unos que otros. Los dos primeros tipos se desarrollan en escuelas particulares o privadas. Sus administradores vigilan con mayor eficiencia y capacidad, la calidad de la educación de sus clientes. Por ejemplo, en esas escuelas hay sistemas informáticos que permiten a los padres supervisar, a través de Internet, el rendimiento académico de sus hijos y dar seguimiento a las actividades y asignaciones que desarrollan los profesores en el aula de clases. También prevén la comunicación con sus educadores y crean un mayor nivel de eficiencia en el control y seguimiento, no sólo a estudiantes o al padre de familia, sino también de los administradores escolares.

En el caso de las escuelas oficiales o públicas, ninguno de sus estudiantes proviene de clases adineradas o pocos son hijos de profesionales con altos ingresos. Los problemas de estos planteles son especialmente, los que se describen a continuación:

a) Las malas condiciones de sus infraestructuras, lo que genera ambientes escolares poco motivadores que estimulen el amor al aprendizaje;
b) Muy pocas aulas de ellas tienen aire acondicionado en funcionamiento, en un país de clima caluroso;
c) el deficiente sistema de transporte que hace a muchos estudiantes perder de dos a cuatro horas al día, para llegar a la escuela y su casa. Este es el caso de la ciudad capital, donde estudia casi un 50% de la población estudiantil de este país;
d) En las áreas rurales o montañosas, la disminución de tiempo para el estudio se produce por las grandes distancias que deben ser recorridas a diario en las áreas donde viven los alumnos;
e) En el área de los idiomas, en las escuelas oficiales hay muy pocas alternativas de aprendizaje del inglés y casi nada de oportunidades para aprender otras lenguas;
g) Los sistemas de control, dirección y supervisión de los administradores de los centros escolares presentan deficiencias. Hay un énfasis en la parte eminentemente administrativa, por la carencia de recursos y poca en la parte que corresponde a la función docente;
h) La inadecuada alimentación es uno de los factores que más afecta el rendimiento escolar, generalmente debido a los pobres ingresos económicos de los padres de familia para garantizar la adecuada nutrición de sus hijos;
i) La formación tecnológica es deficiente y en algunos, inexistente. La mayoría de las escuelas no tienen internet y las que tienen no son eficientes, y si existe el servicio, los alumnos o las escuelas no disponen de computadoras para su uso; y
j) Los laboratorios son deficientes o no existen.

Ante este escenario, del que sólo se describen en este artículo algunos problemas notorios, hay que resaltar que las diferencias se reflejan en los resultados académicos en las universidades y en la pérdida de oportunidades en la vida de cada uno de los estudiantes. La pregunta impostergable es: ¿acaso no es necesario una revolución en el sistema educativo que elimine la inhumana desigualdad que impera en Panamá? Es importante que todos respondan.

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