Cosas que suceden mientras estamos adormitados

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Armamentismo estadounidense.

Por José Dídimo Escobar Samaniego
Cédula: 7-84-41

Mientras buena parte de la gente en Panamá se desconecta en estos días y le da rienda suelta al desenfreno, el presidente de Estados Unidos, acaba de dar una orden ejecutiva para aumentar; a los 600.000 millones de dólares en gasto de defensa, unos 54.000 millones adicionales, que serán destinados al reinicio de una carrera armamentista y que le serán recortados a diferentes agencias del gobierno, incluyendo el Departamento de Estado.

Parece que no les basta estar armados para aniquilar diez veces a toda la humanidad. Menos les importa aumentar una carga adicional en el presupuesto nacional de Estados Unidos.

Todos sabemos que de algún cuero saldrán las correas, especialmente de algunos países en los que le seguirán hurtando y escamoteando los recursos que sostendrán esta satisfacción al complejo industrial militar. Quieren llevarnos a ese camino, donde los más débiles seremos los más afectados. Cuando los más fuertes o poderosos se confronten, no habrá lugar en la tierra donde podamos escaparnos de las graves consecuencias de la insensatez.

Se habla desde hace algún tiempo de un concepto denominado “ataque preventivo nuclear”. El mismo consiste en una acción fulminante contra uno o varios países en sus instalaciones presuntamente nucleares, para fines pacíficos o no, y el aniquilamiento de su liderazgo político. Lo cierto que una medida como esa, es como prender con un fósforo un potrero seco en el mes de marzo y con mucho viento. No hay atajadero.

Encendida la mecha, nadie podrá salvarse, ni siquiera los que inicien la descarga de misiles trasportadores de bombas. El mundo entero quedará contaminado y el aire, las aguas y aún la tierra y todo lo que hay en ella, no presentará condiciones habitables.

La tierra no puede resistir la acción insensata, de los que juegan al gatillo alegre con las armas nucleares. Ojalá despertemos a tiempo y podamos detener al espíritu de locura que ha sido desatado y maquinea contra todos nosotros.

Dios solamente puede ayudarnos, y dependemos de Él ante la realidad de que desequilibrados tienen en sus manos la decisión de cerrar el escenario de la vida humana en la tierra. Solamente quien creó la vida y sopló en nuestra alma de su Espíritu, tiene derecho a ponerle fin.

¡Así de sencilla es la cosa!

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