Empleo y amenaza climática: oportunidades mundiales

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Colocación de paneles solares, una oportunidad para los negocios ambientales.

Por María Julia Mayoral

La Habana (PL) – Daños por cambio climático podrían socavar de manera irreversible el crecimiento el Producto Interno Bruto (PIB), la productividad y las condiciones laborales en el planeta, pero todavía es posible un futuro diferente, sustentan expertos.

La contaminación atmosférica, del agua y el suelo, y otras formas de degradación medioambiental, alertó la OIT, perjudican a los trabajadores en términos de productividad, salud, ingresos, alimentos y seguridad del suministro de combustible.

“Desde la óptica del empleo, la sostenibilidad del medio ambiente es crucial”, sustentó la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en su más reciente informe sobre el tema.

Abundantes pesquisas atestiguan el deterioro de la productividad: entre 2000 y 2015, ejemplificó el estudio, los desastres naturales ocasionados o agravados por la humanidad provocaron anualmente la pérdida mundial de años de vidas activas equivalente al 0,8 por ciento del trabajo de un año.

De aquí a 2030, los llamados golpes de calor podrían recortar el número total de horas trabajadas en el dos por ciento a escala global, con mayores afectaciones para los jornaleros agrícolas y las naciones en desarrollo.

Sin embargo, el impacto negativo en el ámbito laboral puede ser mitigado con la aplicación de políticas de seguridad y salud en el trabajo y la protección social, e iniciativas de adaptación a las variaciones del medio ambiente, estimó la agencia de Naciones Unidas.

En su reporte “Perspectivas Sociales y del Empleo en el Mundo 2018: Sostenibilidad medioambiental con empleo”, la institución consideró que la magnitud del fenómeno requiere actuaciones urgentes.

Unos 1.200 millones de puestos de trabajo, ilustró, dependen actualmente de manera directa de la gestión racional y la sostenibilidad de un medio ambiente sano.

Según el diagnóstico, los mayores peligros recaen sobre las ocupaciones en agricultura, pesca y silvicultura que dependen de procesos naturales como la purificación del agua y el aire, la renovación y fertilización del suelo, la polinización, el control de plagas, la moderación de las temperaturas extremas y la protección contra tormentas e inundaciones.

“La degradación del medio ambiente amenaza estos servicios de los ecosistemas y los puestos de trabajo que dependen de ellos, y sus consecuencias para el mundo del trabajo son particularmente graves para los trabajadores más vulnerables”, indicó la fuente.

Para nada resulta desconocido que los más perjudicados seguirán siendo la gente pobre de los países de ingresos bajos, los pequeños estados insulares, los pueblos indígenas y tribales, y otros grupos históricamente desfavorecidos.

En opinión de la OIT, “la transición hacia una economía verde urge por el bien del planeta y es compatible con mejoras en materia de trabajo decente”.

Aunque las medidas de mitigación del cambio climático pueden entrañar pérdidas de empleos a corto plazo, el impacto negativo en el crecimiento del PIB, el empleo y la desigualdad puede reducirse si se adoptan políticas apropiadas, valoró la entidad.

Las mujeres, precisó el reporte, están más expuestas a las consecuencias desfavorables, pues incluso acciones para mitigar el cambio climático podrían aminorar ligeramente el porcentaje del empleo femenino, al concentrarse las nuevas plazas en sectores con predominio masculino, como es el caso de las energías renovables.

No obstante, calculó la OIT, las acciones dirigidas a limitar el calentamiento global a dos grados centígrados podrían crear puestos laborales suficientes para compensar con creces la presumible pérdida de seis millones de empleos en otros sectores hasta 2030.

Entre las actividades que más ocupación pudieran generar figuran la energética con el aprovechamiento de las fuentes renovables, el transporte eléctrico y la mejora de la eficiencia energética de las edificaciones.

También pueden crecer las plazas en los servicios ecosistémicos, que incluyen la purificación del agua y el aire, la renovación de los suelos y la fertilización, el control de las plagas, la polinización y la protección contra las condiciones climáticas extremas, explicó la investigación.

En opinión de Deborah Greenfield, directora general adjunta de la OIT, las conclusiones del informe ponen de manifiesto que la llamada economía verde puede permitir a millones de personas salir de la pobreza y proporcionar mejores medios de subsistencia para presentes y futuras generaciones.

“Este es un mensaje muy positivo, una oportunidad en un mundo de opciones tan complejas”, apreció la especialista.

De acuerdo con las estimaciones de la OIT, medidas en la producción y el uso de energía pudieran generar hasta 2030 la creación neta de empleos en las Américas, Asia-Pacífico y Europa en cuantías de unos tres, 14 y dos millones, respectivamente.

En cambio, señaló el reporte, podría haber pérdidas netas de empleos en el Oriente Medio (-0,48 por ciento) y África (-0,04 por ciento) si persisten las tendencias actuales, debido, indistintamente, a la dependencia de estas zonas de los combustibles fósiles y la minería.

A juicio de Catherine Saget, principal autora del informe, “los cambios de las políticas en estas regiones podrían contrarrestar la pérdida de empleos prevista o su impacto negativo”.

Los países de bajos ingresos, y algunos de ingresos medios, recordó, siguen necesitando ayuda para “financiar estrategias encaminadas a una transición justa hacia economías y sociedades sostenibles desde el punto de vista medioambiental que incluya a todos los individuos de todos los grupos de la sociedad”.

Sugerencias de la OIT subrayan que los estados deberían adoptar medidas urgentes a fin de anticipar las competencias necesarias para la transición hacia economías más verdes y ofrecer nuevos programas de formación.

La transición hacia sistemas agrícolas más sostenibles, agregó, creará empleos en las granjas orgánicas, medianas y grandes, y permitirá a los pequeños productores diversificar sus fuentes de ingresos, en particular si los agricultores poseen las competencias adecuadas.

Para que la transición sea justa, “las iniciativas de promoción de la economía verde deben ir acompañadas de políticas que faciliten la reubicación de los trabajadores, fomenten el trabajo decente, ofrezcan soluciones locales y ayuden a los trabajadores desplazados”, remarcó la indagación.

En paralelo, destacó el organismo, las políticas que sustituyen el modelo tradicional de “extraer, fabricar, usar y tirar” por la adopción de una economía circular con acento en la reutilización, el reciclaje, la reconstrucción y la reparación de bienes, podría generar millones de nuevas oportunidades de empleo en el orbe.

Promover el empleo y mitigar los efectos del cambio climático para nada son objetivos contrapuestos si se adoptan políticas apropiadas, concluyó la agencia de Naciones Unidas.

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