Bolivia: “Si no sembramos agua no podemos cosechar vida”

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En estos caminos fluye el agua que se emplea para el consumo humano y la siembra. (Mauricio Panozo / Proyecto Gestión Integral del agua).

Por Félix Espinoza R., La Paz / Swissinfo

Decenas de mujeres campesinas y agricultoras realizan acciones de limpieza y sensibilización social en áreas rurales donde la contaminación y los efectos del cambio climático ponen en riesgo la salud de la familia, los alimentos y los animales.

Ese hecho refleja la frase de Rigliana Portugal, de Helvetas Swiss Intercooperation, que –por encargo de la cooperación suiza–, ejecuta el proyecto Gestión Integral del Agua en el marco del Plan Nacional de Cuencas del Estado Plurinacional de Bolivia.

La minería, un reto difícil para la pureza del agua

En la parte alta de la cuenca del Río Blanco en Tasna, Potosí, extraen bismuto, estaño y otros minerales con el consiguiente riesgo de contaminación. Las esposas de los mineros viven allí y en la zona baja cuidan de sus sembradíos y sus animales. ¿Qué hacer?

Reunidas en agrupaciones, tratan de compatibilizar ambas actividades realizando limpiezas trimestrales de la cuenca con la participación de toda la familia. Recogen residuos, plásticos, botellas, bolsas, etc.

“El rol de los Comités de Amas de Casa Mineras de Tasna se orienta a la sensibilización sobre la problemática ambiental de la cuenca, dirigida hacia los trabajadores como a los agricultores y a sus esposas, madres, hijas, hermanas y parientes”, explica Emilio Madrid, especialista en Cuencas Mineras del proyecto Gestión Integral del Agua.

Una suerte de laboratorio

La cooperación suiza participa en dos experiencias en cuencas mineras: una de explotación de oro en Coroico, La Paz, y la otra que es Tasna, Potosí. Bolivia es un país esencialmente minero.

“Tras un proyecto de sistematización que estamos haciendo en la gestión integral del agua veremos las lecciones aprendidas, los éxitos, desaciertos y retos” en la materia, sostiene Rigliana Portugal, de Helvetas Swiss Intercooperation.

La especialista pone énfasis en que este tipo de experiencias son de enorme utilidad, porque además de elevar el nivel de conciencia medioambiental y establecer los grados de PH en el agua permite acrecentar el papel de la mujer.

En caso de Tasna tiene los componentes de la interculturalidad (con migrantes quechuas y aimaras), es intergeneracional (familia) y sobre todo pone el acento en la igualdad de género, porque “rompe los roles reproductivos asignados a la mujer y ve su potencial en otros roles productivos”. Género y equidad social son premisas de la cooperación suiza y de Helvetas en el contexto de la lucha contra la pobreza.

Acento en cuencas hidrográficas

La finalidad es fortalecer y asegurar el abastecimiento del agua con acciones directas considerando los cambios climáticos que pueden provocar inundaciones, exceso de agua mal empleada o escasez.

La Gestión Integral del Agua, explica Rigliana Portugal, es conseguir que “la cosecha de agua desde las nacientes de los cerros (cuenca alta) sea protegida”, guardada en la cuenca media y evitar que falte para el consumo humano, los sembradíos y los animales.

El proyecto, ejecutado desde 2014 hasta 2018, alcanzará a beneficiar a 362.250 familias (aproximadamente 1,440.000 personas) que viven en 35 micro-cuencas situadas en los departamentos de La Paz, Cochabamba, Oruro, Chuquisaca, Potosí y Tarija, precisa Javier Zubieta, director del proyecto Gestión Integral del Agua de la Cooperación Suiza en Bolivia (Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación, COSUDE
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