Una mirada más allá de Gaza

La conexión entre los Acuerdos de Abraham y el proyecto del Gran Israel

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Escombros tras la destrucción de la torre residencial Al Sousi por el ejército israelí. (Getty Images).

Por Luis Sing
Analista internacional

Ante el anuncio de un alto al fuego para la catástrofe en Gaza, sellado el 11 de octubre de 2025±, los mensajes sobre credibilidad futura de la paz han resonado por todo el mundo. Por un lado, se encuentran los escépticos, que aseveran que las posiciones encontradas en torno a quién gobernará Gaza —contenida en el punto 9 de los 20 puntos propuestos—, bloquean la permanencia de un cese definitivo de ese alto al fuego, y por el otro lado quizás los más incrédulos guardan fe en que se aplique el acuerdo en su totalidad.

A título personal, yo me inclino por ser escéptico y especificar que quizás solo llegue cumplirse la primera fase del acuerdo, es decir, la que atañe al intercambio de rehenes.

Si son analizados los 20 puntos que están en la mesa de negociación, salta a la vista que todos tienen que ver con el compromiso de Israel y Hamas, en torno a la Franja de Gaza, dejando a un lado una cláusula de arbitraje en que otros países se comprometan a velar por ese alto al fuego. No obstante, en este escrito quiero abordar los factores exógenos que percibo rodean este Plan de Paz.

Dos de ellos, son los acuerdos de Abraham y el proyecto sionista conocido como el Gran Israel.

En 2020, tres países árabes establecieron relaciones diplomáticas, políticas y hasta comerciales con Israel, a saber: Emiratos Árabes Unidos, Bahréin y Marruecos, a los que se sumó posteriormente Sudán. Ese acercamiento entre árabes e israelíes, cambió el esquema geopolítico del Medio Oriente, ya que con anterioridad la postura en el mundo árabe era la de no pactar la paz con Israel por separado, hasta que fuesen revertidos los territorios ocupados después de 1967. Mientras ello no sucediese, el estado de guerra fue permanente. Cabe resaltar que los acuerdos de Camp David de 1979, en los que Egipto acordó la paz con Israel, fueron la inspiración de algunos acercamientos breves entre ambos bandos hasta los denominados Acuerdos de Abraham.

El segundo es el Proyecto del Gran Israel, que no es más que la fase superior de la etapa colonial de la doctrina del sionismo, la más cual extiende la base de éste, de encontrar un hogar para los judíos en Palestina, al sumar a ellos parte de Egipto, Jordania, sur del Líbano, Siria, Irak y Arabia Saudita, es decir, los países geográficamente situados entre el Nilo y el Éufrates. Este proyecto sionista de redibujar el mapa del Medio Oriente, ha sido anunciado en Israel, por grupos religiosos ultraconservadores y por la extrema derecha que hoy ocupa el poder político, lo cual puede acrecentar la creencia de que ese mensaje bíblico se convierta en un proyecto político.

Primeramente, debo aclarar que los Acuerdos de Abraham y el proyecto de Gran Israel están vinculados y alineados según los objetivos estratégicos israelíes. Defiendo esa hipótesis de la siguiente manera: Con ello, el futuro del Estado Palestino con Cisjordania y Gaza queda sepultado. De igual manera, la caída de los otrora enemigos de Israel, es decir, el régimen de Sadam Hussein en Irak, y el de Asad en Siria, influye mucho en el futuro de esos acontecimientos, ya que estos dos contaban con el suficiente arsenal militar para contener los designios imperiales de Israel. En la actualidad, Irak y Siria están enfrascados internamente en una guerra civil entre grupos sectarios que los han convertido en Estados fallidos, dejando a Irán como único líder de la resistencia anti sionista.

Ahora que ha caído Bashar Al Assad en Siria —para lo cual Israel armó a los grupos milicianos que tuvieron que ver con su caída— el Gobierno de Benjamín Netanyahu ha iniciado conversaciones con el nuevo gobernante para normalizar lazos. Mientras ello sucede, las Fuerzas de Defensa de Israel dan su apoyo a los Drusos en el combate con las fuerzas estatales. En mi humilde opinión, el plan de Netanyahu a futuro será desestabilizar lo más que pueda al gobierno sirio, y así acercarse cada vez más a su adversario Irán, cumpliendo a la vez con ocupar más territorio sirio, del que ocupa hasta ahora: los Altos del Golán.

La estrategia de Israel será acrecentar el temor que sienten los Estados del Golfo hacia Irán, atemorizándolos con posibles acciones militares de Irán y sus milicias hutíes en el estrecho de Ormuz u otras acciones, tanto bélicas como no bélicas. Dentro de esa estrategia no puede faltar Arabia Saudita, que actualmente coordina acciones de seguridad con Israel contra el régimen de los Ayatolá. El resultado en el plan de paz para Gaza, condicionara el futuro tanto de los Acuerdos de Abraham, como del proyecto Sionista del Gran Israel.

1 COMENTARIO

  1. Interesante y didáctico. A mi escasa educación, es sorprendente esta sabiduría de hechos históricos y, sobre todo bíblicos. Gracias Licenciado Luis Sing.

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