Por Luis Carlos Samudio G.
Abogado, docente y mediador
La criminología crítica en Panamá se enfrenta a una realidad marcada por altos índices de violencia y una cifra alarmante de homicidios, que ronda los 500 casos anuales, afectando principalmente a jóvenes entre 18 y 24 años de edad.
Ese fenómeno refleja profundas desigualdades sociales, educativas y económicas, así como la influencia de pandillas y crimen organizado. El presente artículo analiza la relevancia de la criminología crítica en el contexto panameño, sus limitaciones actuales y las posibles aportaciones del Observatorio Criminológico Académico Social (OCAS), creado en Panamá.
En el contexto criminológico en Panamá, las estadísticas evidencian que la violencia juvenil es uno de los principales problemas sociales. Entre los factores asociados, se encuentran: Desigualdad en la educación y las oportunidades, Escasez de empleos dignos e inclusión social limitada, Presencia de pandillas y crimen organizado, Debilidad en las políticas de prevención y reinserción social.
Criminología crítica: fundamentos y aplicación
La criminología crítica cuestiona las estructuras sociales, económicas y políticas que generan violencia y delincuencia. Su objetivo es comprender las causas estructurales del delito, trascendiendo la criminología tradicional que lo concibe como un hecho aislado. En Panamá, aunque existen programas académicos universitarios, su implementación en políticas públicas sigue siendo limitada.
La situación profesional de los criminólogos.
Pese a la existencia de leyes que regulan la profesión, muchos egresados universitarios se ven obligados a migrar hacia otros campos laborales por falta de oportunidades. Esto limita la aplicación práctica de sus conocimientos y reduce el impacto potencial de la criminología crítica en la sociedad.
Aportes potenciales del Observatorio Criminológico Académico Social (OCAS) puede contribuir en: Prevención social: diseñar programas que aborden causas estructurales de la violencia (exclusión, desigualdad, desempleo), Educación: sensibilizar y formar comunidades vulnerables, fortaleciendo identidad y participación juvenil, Políticas públicas: incluir criminólogos críticos en estrategias de justicia y seguridad, Investigación aplicada: visibilizar cómo el control social informal, la presión comunitaria y los medios influyen en la delincuencia.
Para medir el impacto de la criminología crítica, OCAS puede establecer Indicadores Clave de Desempeño en: Prevención: número de jóvenes en riesgo atendidos y participación en programas comunitarios., Educación: docentes formados en mediación y justicia restaurativa, Políticas públicas: funcionamiento de la mesa intersectorial y observatorio criminológico activo, Reinserción: jóvenes en programas de reinserción con apoyo psicosocial e integración laboral.
Se busca formar a los profesionales con capacidad para prevenir, manejar y resolver conflictos; examinar la criminología y el cumplimiento normativo; y adoptar una visión ética e interdisciplinaria orientada a la paz y la justicia social. Esos especialistas deben contar con aptitudes éticas, innovadoras e investigativas que les permitan enfrentar los retos sociales, económicos y culturales del país y la región.
Con un enfoque futurista y humanista, se valora la capacidad académica, el estudio práctico y la formación de especialistas capaces de transformar áreas jurídicas, institucionales y sociales mediante prácticas innovadoras en mediación, criminología e implementación normativa. El objetivo es “ser reconocidos dentro y fuera del país por su contribución al desarrollo sostenible, la producción científica y la calidad académica”.
Por ende, para concluir, es necesario destacar lo siguiente:
La criminología crítica posee un gran potencial en Panamá, pero aún no ha sido plenamente valorada ni en el ámbito laboral ni en las políticas públicas. La magnitud de los homicidios y la violencia juvenil evidencia la necesidad de implementar enfoques críticos que permitan abordar las raíces del problema, más allá de la represión policial. La participación de instituciones como OCAS y la incorporación de criminólogos en políticas públicas son pasos esenciales para avanzar hacia una sociedad más justa y segura.
¡Junto trabajemos a favor de la paz y la convivencia pacífica!




