Relación de negocios y viceversa

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El circo electoral en Panamá ya está montado.

Por. Antonio Saldaña
Abogado y analista político

El anuncio del dueño de la entelequia política que lleva sus iniciales, de postular a la diputada Zulay Rodríguez Lu, como su candidata a la alcaldía del distrito de San Miguelito, no sorprendió a muchos, por la existencia de una relación que ella aseguró siempre, que era de “negocios”, pero que terminó siendo de estrechos vínculos políticos.

En efecto, ésta no será la única máscara que se desplome en un proceso electoral especializado por el “negocio” político, el transfuguismo, la compra y venta del voto, de la clientela y el fichaje político. Es, en suma, un escenario sin ideología, sin valores y ética política, siendo en la práctica, meras transacciones comerciales, de intereses personales y, a lo sumo, de avenencias entre clanes oligárquicos o de fracciones del poder económico.

Formalmente, ya están definidas las alianzas electorales entre las entelequias políticas. Hay, por ahora, ocho (8) candidaturas presidenciales, solo falta por precisar dos (2) del total de los binomios presidenciales. Sin embargo, en los próximos meses, veremos la reformulación de la oferta electoral y las componendas políticas que reducirían la contienda eleccionaria, posiblemente, a seis (6) nóminas presidenciales y su respectivo mercado electoral.

Es evidente que la hija del ex “fiscal de hierro”, se “bajará”, a inicios del próximo año, en la “carrera” hacia el Palacio de Las Garzas, pero no deja de ser una jugada magistral en el ajedrez político- electoral, similar a la efectuada por “el loco” en la pasada contienda de 2014, donde postuló al pastor impostor, para burgomaestre del “populoso”.

Ya son conocidas cuatro (4) de las seis (6) fórmulas presidenciales que finalmente irán a la lucha electoral del 5 de mayo de 2024. Una de las dos restantes, prácticamente ya ha sido cantada por el aspirante presidencial del partido político “Otro Camino”, esto es, el acuerdo político con la coalición electoral “Vamos”.

La incógnita, es el probable acuerdo electoral de las M-M, que no significa necesariamente que una de las “M” sería “la llanta de repuesto” de la otra. El negocio, más bien, pasa por el servicio exterior. Porque es probable que al hijo del general, lo acompañaría como mancuerna presidencial el ex Administrador de “la otra república, la de los amos chocolates”.

En síntesis, el 5 de mayo de 2024, es posible que surja un presidente electo, con menos del 30% de los sufragios, en una contienda electoral que se caracterizará seguramente, por la ausencia casi absoluta de propuestas o proyectos de Nación y, en su lugar, figurarán la atomización del electorado, el clientelismo político, la demagogia y la lucha por el poder político del Estado, entre fracciones de la oligarquía.

¡Así de sencilla es la cosa!

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