Por Luis Carlos Samudio G.
Abogado, docente y mediador
A lo largo de la década de los noventa y el presente siglo, el delito ha llamado la atención de las distintas entidades sociales de nuestro país, debido a la clasificación y evolución de esos comportamientos delictivos que han afectado la sensibilidad social, provocando miedo e inquietud ante la amenaza con la que esos grupos delictivos y el crimen organizado llevan a cabo las acciones delictivas, creando en la sociedad miedo ante la situación de la sociedad.
Uno de las principales fallas de la sociedad es no apreciar las acciones individuales, cuando los gobiernos te piden respaldo para crear proyectos y programas para diversos sectores sociales, sin valorar los esfuerzos y la motivación para que tal iniciativa sea implementada. Por ello, se optó por mantener el observatorio que habíamos creado sin poder materializarlo.
Para el año 2024, fue recuperado el concepto del observatorio y lo denominamos Observatorio Criminológico Académico y Social (OCAS). En este, se trabajó con diversos expertos en criminología y otras disciplinas con el objetivo de fomentar el control social informal, fundamentado en la prevención y no en la represión, y brindar soporte a las comunidades, instituciones educativas y familias en situación de riesgo social.
En 2025, se cumplen dos años de estar creando iniciativas con las comunidades, gobiernos locales, sector empresarial y religioso con propósitos académicos desarrollado diferentes proyectos con la finalidad de adecuarlos a las diferentes áreas y sectores aprovechando los conocimientos interdisciplinarios de OCAS, y que sirva de aportes a las políticas públicas comunitarias.
En ese proceso ha sido obtenido el respaldo del sector privado mediante donaciones en equipos para el desarrollo de OCAS, y como profesionales competentes decidimos a través de la academia, impartir a los jóvenes todas las enseñanzas que la vida me ha proporcionado y que estamos utilizando de manera profesional.
Pese a las limitaciones y obstáculos que establecen las autoridades estatales para acercarse a ellos, no hemos logrado comunicarnos y no perciben. En cambio, OCAS busca oportunidades para cambiar las conductas antisociales que afectan a sus comunidades y prevenirlas para una unidad social comunitaria más eficaz, que promueva paz, salud y una coexistencia pacífica y saludable.
En la actualidad, hay numerosos expertos en criminología sin empleos y estos profesionales forman parte de sus comunidades que pueden ser vistos como fuentes de trabajo con el objetivo de que estos puedan desarrollar proyectos que contribuyan a reducir las actividades delictivas y, en consecuencia, alcanzar una coexistencia pacífica y armoniosa en sus respectivas comunidades.
Entre los proyectos se incluyen: Proyecto El nuevo rostro de San Miguelito que ha sido mostrado a diversas admiradoras municipales, sin darle la importancia correspondiente a las administraciones; el proyecto de prevención y mediación escolar dictado en varias instituciones educativas del país, pero sin resolver una ley de mediación escolar; Proyecto La mediación comunitaria; Proyecto La rehabilitación y reinserción social en los centros de cumplimiento de residencias para mujeres jóvenes.
La agenda incluye los siguientes proyectos de prevención comunitaria y criminológica, el proyecto de Mediación Policial, esencial para una mejor convivencia entre comunidad y uniformados, el proyecto de Caja de herramientas comunitaria y finalmente el proyecto de La criminología corporativa, con el objetivo de reforzar una cultura de seguridad en las organizaciones.
Aunque han sido destinados millones de balboas a este sector, la sensación de inseguridad que sienten los residentes no ha disminuido. Por lo tanto, la única manera de resolver este problema es invertir en ”prevención”, a través de capacitación y saberes en el campo de la criminología.
Esto ayudará a abordar ese problema, divulgar la información de forma adecuada y gestionar acciones de forma eficaz y eficiente. Así pues, creo que la política criminológica debería estar a cargo de un Ente Rector como organismo legítimo que disponga de recursos propios y posea la capacidad a nivel nacional.
¡Junto trabajemos a favor de la paz y la convivencia pacífica!