No a la reelección, más que una alternativa un espejismo

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No a la reelección, más que una alternativa un espejismo

Por: Mario Enrique De León
Sociólogo Universidad de Panamá
Especial para Bayano digital

Panamá,15 de abril de 2019 | Una parte de la población panameña está invitando a no reelegir ningún candidato de cara a las próximas elecciones del 5 de mayo del año en curso. Esta invitación incluye un distanciamiento de los partidos políticos tradicionales (Panameñismo, PRD, MOLIRENA, Partido Popular, CD), de sus candidatos y sus propuestas. No obstante, convocan a elegir candidatos por la libre postulación que por “error” los denominan independientes. Tal error no es una falta de precisión conceptual sino un anzuelo para la población más desprevenida.

Este anzuelo, que se presenta como un espejismo en el desierto, ha logrado calar un lugar en la subjetividad de algunos, principalmente de la clase media citadina, en respuesta a la crisis de credibilidad con que gozan los partidos políticos tradicionales. Este espejismo, que en algún momento fue una propuesta política real durante la candidatura del economista Juan Jované (2014), apoyado por profesionales, trabajadores y obreros bajo las siglas del MIREN, se hizo una ilusión en la medida que los grupos económicos de Panamá entendieron que las candidaturas por la libre postulación podrían disputarles espacios de poder a sus candidatos que corrían por medio de sus instrumentos políticos (los partidos políticos tradicionales) en medio de la actual crisis de legitimidad.

La respuesta inmediata de los grupos económicos fue infiltrar sus candidatos por la libre postulación para ocupar los espacios limitados que otorga el Tribunal Electoral para esas candidaturas. Lo que significó el divorcio entre los candidatos de libre postulación y el significado real de independencia con que gozaban en principio por hecho.

El significado real de ser independiente no se limita a no estar inscrito en algún partido político sino, y principalmente, de estar libre del control de los grupos económicos que son, de hecho, los grupos dominantes del país. En ese sentido, ninguno de los candidatos -actuales- por la libre postulación a la presidencia es independiente. Todos responden a grupos económicos bien definidos. Lo mismo ocurre con algunos candidatos de libre postulación a la Asamblea de Diputados y municipios del país. Lo que es necesario que el electorado y la clase media precise tal conexiones para difuminar tal espejismo que promete falsas esperanzas.

En los últimos meses la clase media citadina perdió su propuesta política para disputarle espacios de poder a los cárteles económicos de Panamá. En ese sentido, los partidos políticos dejaron de ser la excepción como representantes políticos de los grupos dominantes ahora se suman a ellos las supuestas alternativas “independientes” con que el electorado cuenta el 5 de mayo. Ninguno se escapa del control de los cárteles empresariales que gobiernan nuestro país. Sus listados de financiadores los delatan.

En definitiva lo que queda a la población en las urnas es muy poco, nada distinto de los últimos seis lustros. Por las razones explicadas no es posible la no reelección. La propuesta original -de independientes- no se limitaba a las figuras, que es lo menos importante, sino a la distribución de los espacios de poder entre los grupos no dominantes que son la mayoría de la población.

Es justo precisar que la disputa por el poder político no es la lucha contra la corrupción, eso sería una aventura infértil, porque la raíz del problema se encuentra en el desequilibrio de la configuración de nuestra sociedad. Ese desequilibrio corroe todas las instituciones sociales, entre ellas el Estado, y hace que éstas estén en función de los intereses de los grupos dominantes en deterioro de los intereses colectivos, de ahí la corrupción como efecto de una consecuencia mayor.

En resumidas palabras, el Estado no es más que el resultado de las correlaciones de fuerzas, por ende, no es una institución supra, ni neutra, sino una definición propia y cabal de las disputas entre las distintas clases sociales y sectores que componen a una sociedad, que a su vez permite dar cuenta como están conformados y cuanto poder tienen cada uno de estos en el tablero de tensiones. De tal manera, podemos concluir señalando que cualquier resultado de los que se refleja para el 5 de mayo no alterará la configuración de la sociedad panameña por ende las mimas prácticas continuarán.

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