Mitchell Doens, el gran estratega y movilizador social

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Mitchell Doens, en una declaración a medios locales.

Por David Carrasco
Director de Bayano digital

Conocí a Mitchell Doens tras el golpe de Estado en 1968. El desaparecido líder estudiantil Conrado Gutiérrez nos presentó en un encuentro casual vespertino en la avenida Central de la ciudad de Panamá. Ese fugaz encuentro se concretó en un período de clandestinidad y, por tanto, no hubo estrechones de manos ni un coloquio formal. Mitchell acababa de salir de la cárcel, pero irradiaba optimismo y notable seguridad.

Hoy, la clase política lo reconoce como un ágil y perspicaz ex ministro de Estado y un organizador fundamental del Partido Revolucionario Democrático (PRD), en el que ejerció diversos cargos de dirección y defendió con ahinco los postulados del torrijismo, ante las presiones de las élites económicas alejadas de las reivindicaciones de las masas en movimiento.

Junto a su esposa Emelys Medrano, una institutora raizal, el líder visionario nacido en la ciudad de Colón en 1946 construyó una hermosa familia, a la que dedicó todas sus energías y desvelos, sin perder de vista las tareas prioritarias encomendadas en el escenario nacional e internacional.

Además de su papel protagónico en la dirección del PRD, Mitchell fue una figura clave en el desarrollo, crecimiento y sostenibilidad del Quincenario Bayano, medio de comunicación alternativo fundado el 15 de agosto en 1976 para orientar al pueblo panameño en las luchas sociales, la recuperación del Canal de Panamá y en la descolonización total del territorio.

Durante el diálogo con los militares, para la democratización de este país, el joven dirigente descolló por su capacidad analítica y pensamiento coherente, centrado en la necesidad de generar un modelo participativo alejado de los manuales de represión castrense elaborados en Washington para frenar la revolución latinoamericana y los procesos regionales de integración.

En la década de 1970, Mitchell acompañó al general Omar Torrijos en la apertura de líneas de contactos con el gobierno de Cuba y con las jefaturas de los movimientos de liberación nacional de El Salvador, Nicaragua, Colombia y Argentina.

Sin duda, la prematura desaparición física representa un duro golpe emocional para familiares, amigos y correligionarios. Su muerte ocurre en momentos de gran complejidad geopolítica, en que Panamá requiere la presencia de voces críticas, contestatarias y la participación orgánica y entusiasta de pensadores capaces de estimular en la población el pensamiento crítico y los cambios sociales.

En sus más recientes y documentados escritos, reproducidos en la prensa local, fustigó el entreguismo y la sumisión del gobierno panameño a los dictados del Departamento de Guerra de Estados Unidos, que se traducen en la inconstitucional remilitarización extranjera del istmo.

Ante diversos avatares, Mitchell nunca se comportó como un cobarde en situaciones en las que enfrentó contracorriente a los poderes fácticos. Junto al Doctor Jorge Montalván, escribió una proclama patriótica contra la invasión de Estados Unidos a Panamá, iniciada el 20 de diciembre de 1989, y exigió el fin de la matanza de panameños ordenada por el presidente estadounidense George W. Bush

Pocas semanas después, mientras los tanques estadounidenses y los vehículos artillados Hummer recorrían la ciudad de Panamá, Mitchell me contactó para iniciar la reactivación de Bayano, en un intento casi clandestino de vencer el miedo colectivo a causa de los bombardeos, la humillación y la intimidación.

Esa tarea heroica fue emprendida con el uso de un facsímil o telecopia, ya que las oficinas de Bayano en calle Primera (El Carmen) habían sido ametralladas, ocupadas y dañadas por el ejército estadounidense. Simplemente, carecíamos de equipos mecánicos y electrónicos para alcanzar ese objetivo.

Los primeros ejemplares del periódico publicados en el período post invasión fueron garantizados con la ayuda del propio Mitchell, Víctor Young, Mario Concepción, Cecilio Simon, la mecanógrafa Isabel y la niña Zaritma Simon, quien operaba el facsímil y había memorizado todos los números telefónicos de los destinatarios en el exterior que reclamaban una radiografía dela situación en Panamá.

Es justo recordar que ese proyecto pudo ser concretado con el valioso apoyo computacional del periodista Pablo Castrejón, quien comprendió la importancia de que el Bayano impreso volviese a ser voceado y circulase en las calles, ante la expectación de miles de personas desilusionadas con los resultados de la perversa operación ”Just Cause” (Causa Justa) de Estados Unidos sobre Panamá.

Mitchell, quien jamás buscó la protección del asilo, ha dejado una huella visible de patriotismo y decoro. Ojalá que su ejemplo de coraje, humanismo y solidaridad perdure en la conciencia nacional y en la firme respuesta de fuerzas populares convocadas para una concertación unitaria contra el brutal neofascismo, el neoliberalismo y el neocolonialismo.

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