¡La pelea es peleando!

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Omar Torrijos y Victoriano Lorenzo: dos figuras que inspiran.

Por Ing. Carlos Lorenzo

En la coyuntura electoral presente, particularmente al interior del Partido Revolucionario Democrático (PRD), y vistos hoy el comportamiento y la actitud de un importante contingente de sus integrantes, me ha parecido de extraordinaria pertinencia recordar la viva imprecación de mi lejano pariente, el general Victoriano Lorenzo, cuando en una circunstancia extremadamente peligrosa en el transcurso de la Guerra de los Mil Días, en su condición de comandante lanzó el grito, a la vez condena, juramento y lema de combate: ¡LA PELEA ES PELEANDO!

Las huestes de Victoriano Lorenzo, los protagonistas, eran los pobladores del arrabal y de Colón, el campesinado precarista, pequeño y medio de Azuero, los negros y mestizos de Chiriquí, Coclé y Veraguas, y la población indígena Ngäbe. Como ha dicho el historiador colombiano Gerardo Molina, en referencia a la predominante composición social de los ejércitos liberales de toda Colombia: ”El hombre del suelo, bárbaro e iletrado, dominó con su sangre el escenario histórico, e impuso su áspera personalidad por encima de los acordes de la sinfonía poliforme. Fue el héroe anónimo, también la víctima”.

En la segunda etapa de la Guerra de los Mil Días, las fuerzas lideradas por el general Victoriano Lorenzo establecieron un cerrado cerco sobre el pueblo de Penonomé, donde habían buscado refugio muchos prestantes elementos de la elite conservadora y clerical, latifundista y terrateniente de la región. En las filas de Victoriano también se había incrustado cierta oficialidad liberal blanca que no ocultaba sus prejuicios racistas y repudio a la conducción del general. Elementos de esa oficialidad —entre ellos el general Manuel Antonio Noriega— expresaba una tendencia conciliadora, proclive a concertar con la oligarquía vacuna, al grado de generar con ellos, en sus devaneos, encuentros furtivos que fueron del conocimiento de los aparatos de Inteligencia del general:

”Estoy informado —decía—;y he observado, general Noriega, que usted se está escribiendo cartas con el Prefecto de Coclé en Penonomé […]. Si a mí me cogen preso me fusilan y, en cambio a usted, que es blanco y es amigo del Prefecto, no le pasaría nada. Eso no lo creo correcto porque ¡LA PELEA ES PELEANDO!

Aquella lección de consecuencia social, política y ética revolucionarias que nos legó Victoriano Lorenzo, viene a colación en la presente circunstancia política que se le presenta al PRD Torrijista, ante la desvergonzada genuflexión de algunos precandidatos a las primarias internas, y algunos candidatos presuntamente ”torrijistas” que han buscado cobijo en otras toldas histórica, política e ideológicamente enemigas del torrijismo. Son los mismos que procuran el respaldo del capital transnacional, de los poderes fáctico y mediático de los clanes de la burguesía neoliberal; y que a semejanza de sus otrora pares de prácticamente todo el siglo XX buscan el beneplácito de los poderes que radican a orillas del Rio Potomac, Washington, D.C.

Vale aquella lección eterna también para aquéllos torrijistas que, tras la excusa de sus necesidades primarias, se alinean con precandidatos y candidatos a sabiendas de que no representan la ideología y el proyecto histórico del torrijismo, sino sus intereses personales y los de sus mecenas de ocasión.

Escasos años antes de Victoriano el apóstol José Martí, en una circunstancia crítica para Nuestra América sentenciaba: ”Es la hora de los hornos y no se ha de ver más que la luz» y agregaba en otro apartado: ”Quien esconde por miedo su opinión, y como un crimen la oculta en el fondo del pecho, y con su ocultación favorece a los tiranos, es tan cobarde como el que en lo recio del combate vuelve grupas y abandona la lanza al enemigo”.

En la encrucijada del 11 de junio, ante el altar de Victoriano y Omar, los torrijistas debemos elegir como candidato a la Presidencia de la República, a quien en mil combates de la lucha social, política e ideológica ha demostrado tener la capacidad y autoridad ética para convocarnos como lo hicieron aquéllos dos cholos de la revolución panameña:

¡LA PELEA ES PELEANDO!

1 COMENTARIO

  1. OH—LOOR A ESE GRAN CHOLO—-MUCHA HISTORIA QUE CONTAR–DESDE QUE EL GALLO CANTABA AL AMANECER..DIOS ES GRANDE Y MISERICORDIOSO—–LOOR A LA GRAN DESCENDENCIA DE NUESTRO GRAN PATRIARCA EL GRAN ABRAHAM—-ADONAI.

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