¿La paz o la guerra?

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Tanques ucranianos destruídos. La humanidad puede eligir el camino de la guerra o la ruta hacia la paz. 

Por Antonio Saldaña
Abogado y analista político

El conflicto bélico localizado en la República de Ucrania, un país del este de Europa, ex República soviética y de antiguo origen “rus”; expone al mundo globalizado de hoy, no sólo a una crisis energética ya iniciada y a una eventual carestía alimentaria; sino también a la probable desaparición del homo sapiens de la faz de la tierra.

En mi opinión, la lucha por Ucrania es una guerra injusta e imperialista por un nuevo reparto del mundo. Donde, además, los medios de comunicación social han exhumado dos cadáveres del siglo pasado: La guerra y el imaginario geopolítico del “Occidente” y su gendarme, el Tratado Militar del Atlántico Norte (OTAN).

El conflicto político (la guerra es un desencuentro político llevado a la práctica por otros medios) de las potencias imperialistas de “occidente” y de “oriente” (ambos son eufemismos globalistas), coincide con la catástrofe total sanitaria, social y económica producida por el Coronavirus SARS-CoV-2 y la COVID-19. Es decir, los miles y miles de millones dólares o euros que debieran ser utilizados para mitigar el impacto de la pandemia son “botados” en una guerra inútil, injusta y absurda, atizada por líderes tan ambiciosos como ignorantes que anteponen sus bastardos intereses político-electorales por encima del bienestar de sus países y del resto de la humanidad.

¿Quiénes quieren prolongar el horror que hoy vive el pueblo ucraniano?

Los Estados Unidos de América, cuyo Senado le ha aprobado al demente senil que hoy ocupa la Casa Blanca, la suma de 3.500 millones de dólares de “ayuda militar” para Ucrania, de los cuales ya han desembolsado 1.400 millones de dólares; como también los gobiernos de la Unión Europea (UE) que acaban de asignar mil millones de euros en asistencia bélica, para que el payaso de Kiev someta a su pueblo al horror, devastación y muerte por una guerra que, adicionalmente, ya ha causado un millón y medio de refugiados ucranianos.

De manera que la escalada de la conflagración continuará mientras Estados Unidos y la UE se mantengan atizando el fuego belicista para obtener oscuros y mezquinos réditos políticos y, de paso, sometiendo al mundo a la grave crisis energética y, eventualmente, alimentaria, cuando la solución realista para todas las partes es la desmilitarización y neutralización de la República de Ucrania, de modo que su estatus pro OTAN no se convierta en el argumento de autoridades rusas, sobre el supuesto peligro para la “seguridad nacional” de la Federación de Rusia.

En conclusión, considero que la única salida racional, humanitaria y viable para terminar el actual conflicto —aparentemente, entre Ucrania y Rusia, pero que en realidad encierra una disputa geopolítica de potencias imperialistas de Europa y Estados Unidos en contra de la renovada potencia mundial de Rusia—; es, sin duda, silenciar las armas y negociar la paz.

¡Así de sencilla es la cosa!

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