Monumento demolido cerca del Puente de las Américas.
Bayano digital reproduce en este espacio el comunicado emitido por el Instituto del Canal de Panamá y Estudios Internacional (ICUP) tras el atentado cultural que terminó en la arbitraria demolición del monumento dedicado a honrar el legado de la etnia china en este país.
El monumento, construido a un costado del Puente de las Américas, que cruza el Canal interoceánico, fue demolido en forma artera y sorpresiva en medio de denuncias de intervencionismo y provocaciones de Estados Unidos en Panamá:
«Un Canal para la paz, al servicio del mundo y de los panameños»
El ICUP eleva a la consideración del país su profunda consternación ante el derribo del monumento dedicado a los 150 años de la presencia china en Panamá. Este hecho a todas luces planificado, que ha suscitado legítima preocupación en amplios sectores de la sociedad, representa una herida a la memoria histórica y al reconocimiento de una comunidad cuya trayectoria ha estado estrechamente vinculada al devenir nacional desde mediados del siglo XIX. La desaparición de este símbolo no solo afecta un espacio físico, sino que interrumpe un diálogo silencioso pero constante entre generaciones, un diálogo que sostiene la identidad plural de la nación panameña.
El ICUP considera indispensable recordar que los monumentos no son simples estructuras de piedra o metal. Son custodios de la memoria colectiva, guardianes de los relatos que dan sentido a la vida nacional. En ellos se depositan los recuerdos, los aprendizajes y los vínculos que permiten a un pueblo reconocerse en su historia. Por ello, la destrucción de un monumento, cualquiera sea la causa que se invoque, constituye una vulneración de los derechos culturales de las comunidades y un retroceso en la protección del patrimonio que pertenece a todas y todos. Los monumentos se preservan, se restauran y se integran a los procesos de transformación urbana; no se eliminan sin reflexión, sin diálogo y sin el debido respeto a quienes representan.
Lo cierto es que el acto en mención pareciera ser una reinstalación de la xenofobia que se viene desarrollando y en especial desde el arribo al poder del actual administración del gobierno de los Estados Unidos. Por ello, no nos asombra, pero si debe ser observada con mucha atención con la actual generación de panameños, toda vez que, así como se derriba un monumento, se queman libros y se realizan limpiezas étnicas, como la que se está desarrollando en Palestina.
En Panamá, la xenofobia alcanzó ribetes constitucionales en 1941 cuando se excluyó a los chinos, judíos, indios (de la India), y en especial, a los negros. Sería imperdonable reinstaurar esa nefasta experiencia.
Para el Instituto del Canal y Estudios Internacionales de la Universidad de Panamá, no es una travesura más. Tampoco es, aunque lo sea un acto de barbarie. Por consiguiente, los actores materiales e intelectuales deben pagar las consecuencias por su infeliz despropósito.
Estamos por el entendimiento intercultural y la promoción de una sociedad que valore, respete y resguarde la riqueza de su diversidad.
El Instituto reitera su convicción de que la memoria histórica es un bien irremplazable y que su protección constituye un deber moral y cívico. En defensa de ese principio, el ICUP reafirma su compromiso con la investigación rigurosa, el entendimiento intercultural y la promoción de una sociedad que valore, respete y resguarde la riqueza de su diversidad.