En la Universidad de Panamá, el movimiento estudiantil perdió la utopía

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Universidad de Panamá, Monumento Hacia la Luz

En la Universidad de Panamá, el movimiento estudiantil perdió la utopía

Por David Carrasco
y Cecilio E. Simon E. 
Redacción de Bayano digital

La juventud panameña está atrapada en un complejo panorama en el que afloran la exclusión, social, la desinformación, la falta de educación transformadora, el clientelismo político, la pérdida de valores, el creciente oportunismo y diversas formas de violencia que se expresan a través del estallido de la intolerancia y la pérdida progresiva de solidaridad humana generacional.

El enfrentamiento registrado en el campus de la Universidad de Panamá, el jueves 11 de julio, entre dos grupos estudiantiles que disputaban sus posiciones en torno a la contratación del seguro para los estudiantes de esa casa de estudios superiores, ofreció señales de alarma sobre el grave deterioro de la conciencia de la juventud estudiosa, décadas pasadas, enarboló las banderas de la dignidad nacional y lucha contra el colonialismo.

En ese incidente, aparentemente aislado, fueron utilizadas armas y acciones intimidatorias, en vez de los mecanismos del diálogo para resolver las diferencias, lo que amenaza con el estallido de nuevos desórdenes, de no imponerse correctivos inmediatos. En realidad, ese comportamiento hostil y carente de objetivos, en el ámbito de las reivindicaciones nacionales, es el resultado de la falta del diseño de un programa unitario que eleve el histórico papel orientador de la juventud estudiosa.

A lo largo de la historia, las grandes transformaciones sociales en Panamá han sido realizadas con la participación activa de la juventud estudiosa que puso a un lado las diferencias y prácticas divisionistas de los enemigos de clase para privilegiar el debate ideológico, el rescate de la soberanía conculcada, las campañas de alfabetización en áreas rurales y el desarrollo de un movimiento audaz, dirigido a exigir más escuelas y menos cuarteles.

De hecho, las serias contiendas ideológicas protagonizadas en la Universidad de Panamá en la década de 1960, entre grupos pro soviéticos y pro chinos, pudieron ser frenadas ante la necesidad de enfrentar el atraso y la dependencia en los que se apoyaban los gobiernos oligárquicos de turno.

La lucha por la democratización del país, y la soberanía nacional, atrajo la atención de los jóvenes con formación revolucionaria que marcharon bajo los estandartes de la Federación de Estudiantes de Panamá (FEP). En esa coyuntura, la confrontación política e ideológica produjo mediciones de fuerzas y confrontaciones en torno a la conducción del proceso y la profundidad de las demandas por la descolonización del país.

Hoy, hay un movimiento estudiantil fraccionado y con poca o ninguna incidencia en las decisiones de Estado y una estrecha perspectiva de crecimiento. A esa marcada desmovilización ha contribuido al modelo de una agenda impuesta desde la invasión de Estados Unidos a este país, iniciada el 20 de diciembre de 1989, así como la pérdida de identidad en el contexto de las luchas populares y nacionalistas de la población panameña.

Orientados por Galeano enfatizamos que en la Universidad de Panamá, el movimiento estudiantil perdió la utopía. La lucha por los espacios económicos reemplaza el debate ideológico.  El clientelismo permea el cuerpo social universitario en el que la disputa por los kioscos, centros de fotocopiados, internet café y la elección de compañías aseguradoras, es centro de las confrontaciones estudiantiles, incluso para elegir a las autoridades universitarias.

Es necesario advertir que el predominio de un sistema educativo que expulsa a adolescentes de los colegios sin haberles entregado herramientas de reflexión y pensamiento crítico, ahonda el fracaso del país para dar horizonte a una juventud sin perspectivas ni ideales, que vive alienada y presa del consumismo y las redes sociales. La Universidad es, en final de cuentas, un escenario en el que afloran el individualismo, la miseria y esas falencias.

La batalla estudiantil por nimiedades en la Universidad de Panamá sucede mientras que en las universidades privadas, agrupaciones conservadoras, preparan a los nuevos líderes de opinión para asumir las riendas del Estado en los próximos años.

Ese es un teatro perturbador para un país que demanda una dirección progresista en defensa de los valores de la soberanía y la dignidad. No se puede claudicar ante el “lumpenazgo”, la corrupción y los que a través de actos irracionales alejan al movimiento de masas de un proceso de lucha y organización.

1 COMENTARIO

  1. Saludos desde México. Es Urgente que la población, la sociedad, el Estado, los gobiernos, por ejemplo el actual que preside Laurentino Cortizo, recuperen la Universidad de Panamá para convertirla en escenario de promoción del Pensamiento, el Estudio profundo de las realidades nacionales y el apoyo a los miles de jóvenes, hombres y mujeres del Pueblo que deberán ser los próximos estadistas, profesionistas, ciudadanos que defiendan la Soberanía Nacional Panameña y la construcción de una Nación con Deberes y Derechos para Todos. Atentamente, Fernando Acosta Riveros, colombiano-mexicano, Amigo de Panamá.

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