(Redacción de Bayano digital)
Dos beatas que caminaban airosas sobre la acera en la vía Israel, en la capital panameña, aceleraron nerviosamente el paso al observar frente a ellas una valla publicitaria digitalizada con la figura del secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, rodeado de textos manipulados de la Biblia.
Una de ellas exclamó con singular alarma:
— ¡Él es el íncubo! ,…el demonio que se posa sobre las personas dormidas para seducirlas con fines oscuros y malévolos. ¡Qué Dios no ampare, nos agarre confesadas y nos libre de todo mal!, dijeron ambas, estremecidas por el suceso
Tras el sorpresivo episodio, las dos damas se dirigieron a un templo cercano para invocar a las almas del Purgatorio y pedir por la salud y la protección de la gente buena de Panamá, aturdida por las imágenes apocalípticas y mesiánicas de manufactura foránea.
Nadie sabe con certeza quién ordenó visibilizar ese extraño anuncio pagado, con la figura de Rubio, el mismo que sueña con invadir a Cuba de noche, para luego autoproclamarse profeta entorchado de algún culto místico o esotérico.
Lo que sí es un hecho veraz comprobado, es que la colocación de la valla coincidió con la celebración en Panamá de la Cumbre del Bicentenario del Congreso Anfictiónico, que terminó sin penas ni gloria, ni acuerdos plausibles en un hemisferio cargado de desigualdades, amenazas bélicas y descarado intervencionismo.
Algunos transeúntes en la vía Israel advirtieron la posibilidad de que ese mensaje pudiese haber sido diseñado y patrocinado por la Oficina de Fe de la Casa Blanca (White House Faith Office), establecida por el presidente Donald Trump, convertido en centro de la adulación de fanáticos racistas y sectarios.
Esa cuestionada oficina es dirigida por la hábil telepredicadora y asesora espiritual Paula White-Cain, quien suele organizar la imposición de manos sobre la blonda y teñida cabellera dorada del presidente Trump, en el contexto de una crisis global y de la acelerada pérdida de confianza del pueblo estadounidense en sus instituciones y en su deteriorado sistema político.
Rubio, quien aparenta ser el ”tipo duro” y una especie de factótum detrás del hombre del peluquín dorado, apareció el Miércoles de Ceniza con una cruz dibujada en la frente, mientras reiteraba su apoyo militar a Ucrania. Su imagen de “fervoroso católico” contrasta con la lectura internacional del papa León XIV, quien dijo con claridad meridiana, en respuesta al belicismo, al exterminio y la intimidación perversa:

«Si alguien quiere criticarme por anunciar el Evangelio, que lo haga con la verdad». Con ese argumento pacificador, el pontífice recordó que la Iglesia rechaza todas las armas nucleares, así como las amenazas de borrar sobre la faz de la tierra a pueblos enteros que resisten el bloqueo y el intervencionismo.
Líderes de diversas denominaciones religiosas han recordado que según el Evangelio de Juan 8:32, Jesús declara que conocer la verdad nos libera del engaño y nos permite vivir con integridad y transparencia. Los verdaderos creyentes siguen esa línea de pensamiento y se desvinculan de quienes desprecian la contrición.
Al respecto, el Vaticano repudia activamente la mentira, las llamadas ”fake news” o noticias falsas y la manipulación digital, instando tanto a los periodistas como a los jóvenes a buscar siempre la verdad y no ceder a la trivialidad. Debido a la gran cantidad de videos falsos y montajes generados por inteligencia artificial, el portal oficial Vatican News ha generado iniciativas coherentes para combatir la desinformación y la mentira.
La valla promocional de Marco Rubio en Panamá sólo ha servido para quitarle el espacio publicitario a una oferta de pasta dental o a una marca de cerveza helada, pero no tiene futuro como gancho para atrapar y confundir a los lectores del Pentateuco, el Corán, la Torá, lo Libros de Chilam Balam, el Avesta, los Sutras, los Vedas y el Tipitaka.




