El cambio climático pone en riesgo la paz y la seguridad mundial

Thalif Deen entrevista a la ministra de Ambiente y Cambio Climático de Canadá, CATHERINE MCKENNA.

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Ministra de Ambiente y Cambio Climático de Canadá, Catherine McKenna. Crédito: Cortesía.

Por Thalif Deen

NACIONES UNIDAS, feb 2019 (IPS) – El Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) debatió sobre las nuevas amenazas a la paz y a la seguridad derivadas de los destrozos causados por el cambio climático.

IPS conversó con la ministra de Ambiente y Cambio Climático de Canadá, Catherine McKenna, sobre este asunto y la posición de su país.

“Independientemente de que el tema sea la desertificación en partes de África, las migraciones forzadas de comunidades vulnerables en América Central, los conflictos por la escasez de agua o el aumento del nivel del mar y las tormentas tropicales en los pequeños estados insulares, la dimensión de seguridad instalada por el cambio climático es acuciante y multifacética”, alertó.

Como parte de los 2.650 millones de dólares comprometidos por Canadá para ayudar a los países en desarrollo en sus esfuerzos de mitigación y adaptación, el gobierno canadiense aumentó su apoyo a la adaptación de las poblaciones más vulnerables a los impactos del cambio climático.

Ese fondo incluye paquetes para los pequeños estados insulares en desarrollo (PEID), como Maldivas, Tuvalu y Kiribati, que están en peligro de desaparecer del mapa por la elevación del nivel del mar.

IPS: ¿Cómo caracteriza los desafíos que plantea el cambio climático para la paz y la seguridad?

CATHERINE MCKENNA: El impacto del cambio climático va más allá del ambiente. Tiene un efecto significativo en las economías, el desarrollo social, la paz y la seguridad, y en particular en contextos frágiles, donde multiplica las amenazas a las dificultades de gobernanza.

La mayor frecuencia, severidad y magnitud de los eventos climáticos extremos en todo el mundo, uno de los resultados inmediatos y visibles del cambio climático, probablemente continúen generando crisis humanitarias.

Canadá también reconoce que mujeres y niñas sufren de forma desproporcionada los efectos adversos de la variabilidad climática, y subrayamos la importancia de hacer frente a sus necesidades mientras los países se reconstruyen.

La Política Internacional de Defensa y Asistencia,de Canadá reconoce que el cambio climático supone un serio desafío a la seguridad y que debe atenderse para sostener el desarrollo y los logros en materia de paz y seguridad.

El gobierno de Canadá cree que un enfoque integral para hacer frente al cambio climático es esencial para explicar las consecuencias sociales, económicas, políticas y de seguridad a escala global, y que el consenso multilateral es clave para lograr el desarrollo sostenible, la paz y la seguridad, además de la importancia de involucrar a mujeres y niñas en la toma de decisiones en cuestiones ambientales y de acción climática.

IPS: ¿Cree que la comunidad internacional, y en especial la ONU, responden de forma adecuada a estos peligros con acciones concretas en materia de resiliencia climática y fondos para la adaptación?

CM: En la COP21 (21 Conferencia de la Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático), de París, la comunidad internacional se reunió para fortalecer la respuesta global al cambio climático mejorando la capacidad adaptativa y reduciendo la vulnerabilidad a ese fenómeno, así como suministrando recursos económicos para apoyar a los países en desarrollo en su transición hacia un futuro con menos emisiones de carbono y manteniendo el aumento de la temperatura global por debajo de los dos grados (centígrados), respecto de la era preindustrial, a la vez que nos esforzamos para que no suba más de 1,5 grados.

Con la adopción del Acuerdo de París en 2018, todos los países, incluidas las economías fuertes, avanzan hacia esos compromisos.

En el marco de los 2.650 millones de dólares que Canadá destina a los países en desarrollo para apoyar sus esfuerzos de mitigación y adaptación, también aumentó su apoyo a la adaptación de las poblaciones más pobres y más vulnerables que sufren el cambio climático, que incluye a las de los PEID.

Canadá destina 60 millones de dólares para crear un Programa de Energía Renovable en los PEID, del Banco Mundial, para apoyar la planificación y la construcción de infraestructura de energía renovable, eficiencia energética y soluciones de almacenamiento de pilas.

Canadá suministra 300 millones de dólares al Fondo Verde para el Clima para promover proyectos que apoyen la transición de los PEID, de los países menos adelantados (PMA) y de los estados africanos hacia economías más limpias y resistentes al cambio climático.

Canadá vuelca 30 millones de dólares para responder a las necesidades urgentes de adaptación de los países en desarrollo a través del Fondo para los PMA. Hasta 2016, el fondo aprobó 1.000 millones de dólares para proyectos en 40 países, entre ellos nueve PEID como Tuvalu, Maldivas y Kiribati.

IPS: ¿Qué monto de los 2.650 millones de dólares, comprometidos para un plazo de cinco años por el primer ministro Justin Trudeau en 2015, se vertió y quiénes son los beneficiarios? ¿Habrá más subsidios después de 2020?

CM: Hasta ahora se destinaron 1.500 millones de dólares a distintos proyectos en forma de subsidio y de préstamos en condiciones muy favorables. Ese compromiso cubre el período 2015/16 a 2020/21.

Aquí encontrará los últimos anuncios al respecto.

Los fondos para después de 2020/2021 requerirán de una decisión del gobierno de Canadá.

IPS: La escasez de agua ha llevado a conflictos como los que enfrentan a Israel y Jordania, India y Pakistán, Egipto y Etiopía, Palestina e Israel, (sin olvidarse de Bolivia, Perú y Chile). ¿Cree que la situación puede llegar a empeorar?

CM: Canadá reconoce que el agua, si no se gestiona de forma eficiente y justa y de manera inclusiva, puede ser un elemento favorable para los conflictos.

La abundancia de agua puede generar inundaciones, mientras que la escasez causa sequías, las que tienen significativas consecuencias políticas, sociales, ambientales y económicas.

Regiones que ya tienen problemas, como pobreza, tensiones sociales, degradación ambiental y/o instituciones políticas frágiles, son particularmente vulnerables a esos efectos.

Canadá también reconoce que las mujeres son las más susceptibles a cargar con las consecuencias de esos cambios y de los posibles conflictos.

La escasez de agua, la mala calidad o las inundaciones pueden llegar a exacerbar cada vez más las tensiones sociales. Eso puede socavar el desarrollo económico en varios países y puede aumentar el riesgo de inestabilidad.

Pero a pesar de la complejidad de los problemas, el agua también es un recurso para la colaboración. Si bien en los últimos 50 años hubo 40 casos de conflictos muy violentos, también hubo más de 150 tratados sobre agua en el mundo.

IPS: Los fenómenos climáticos extremos han creado la nueva categoría de “refugiados climáticos”, ¿cree que debería enmendarse y actualizarse la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951?

CM: Las decisiones sobre las acciones que el gobierno de Canadá pueda tomar en caso de desastres naturales se deciden caso a caso.

Por consultas sobre enmiendas a una convención de la ONU, por favor contactar directamente al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur).

IPS: ¿Cómo son las políticas ambientales de Canadá en relación con las emisiones de carbono, la contaminación, la tecnología limpia, las energías renovables y la conservación marina, así como su contribución al Fondo Verde para el Clima (FVC)?

CM: El Marco Pancanadiense sobre Cambio Climático y Crecimiento Verde (PCF) es el plan de Canadá para tomar medidas ambiciosas en la lucha contra el cambio climático.

El PCF se basa en cuatro pilares: 1) poner un precio a la contaminación con carbono; 2) tomar acciones complementarias para reducir las emisiones en toda la economía; 3) tomar medidas de adaptación y resiliencia climática; 4) desarrollar tecnología limpia, innovación y empleo, que incluye más de 50 acciones concretas que cubren todos los sectores de la economía canadiense.

El PCF se planteó reducir los gases invernadero, para cumplir con su compromiso en el marco del Acuerdo de París, en 30 por ciento para 2030, por debajo de los niveles de 2005.

Las reducciones adicionales vendrán de la mano de medidas que todavía no se han modelado, e incluyen el aumento del secuestro de carbono a partir de los bosques y de tierras cultivables, inversiones en infraestructura verde, tránsito público y tecnología limpia e innovación, así como acciones futuras de los gobiernos, federal, provinciales y territoriales.

En el PCF, Canadá se comprometió a convertirse en líder global en materia de innovación en tecnologías limpias.

El gobierno federal anunció desde entonces 2.300 millones de dólares en inversiones en tecnologías limpias, incluidos casi 1.400 millones de dólares en fondos dedicados a apoyar empresas de tecnologías limpias y 400 millones de dólares para el desarrollo y la demostración de tecnologías limpias.

Ochenta por ciento de la electricidad de Canadá ya procede de fuentes no contaminantes, como la energía hidroeléctrica, la energía solar y la energía eólica, y este país se fijó el objetivo de elevar esa proporción a 90 por ciento para 2030. Con ese fin, destinó 26.900 millones de dólares a infraestructura verde, los que se destinarán a apoyar proyectos de energía renovable.

Además, Canadá trabaja para reducir las emisiones contaminantes de sus fuentes de generación eléctrica a base de combustibles fósiles, tras aprobar un marco legal en diciembre de 2018 que reducirá de forma paulatina la electricidad tradicional, generada a partir del carbón, antes de 2030 y limitará los gases invernadero emitidos por la generación de electricidad a partir del gas natural.

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