Por Jairo Pertuz S.
Periodista y analista internacional
El 7 de abril de 2025 llegará a Panamá el 3er emisario de alto rango del gobierno de EEUU para cumplir su papel dentro de la estrategia de forzar a este pequeño país a continuar bajo el dominio de esa potencia del norte del continente americano.
Se trata, esta vez, del secretario de Defensa estadounidense,Pete Hegseth. Antes, ha desfilado, varias veces, la jefa del Comando Sur y el secretario de Estado, Marco Rubio.
La opinión publica generalizada, la Constitución y Leyes vigentes disponen que ningún acuerdo o conversación con EEUU debe incluir temas que comprometan la soberanía panameña, que ha costado a este pequeño pueblo tantos daños económicos y vidas inocentes, incluyendo niños y la vida del general Omar Torrijos. En esa descripción hay que incluir daños causados por la ocupación de este país por 100 años, en el que figuraban 14 bases sin ningún pago de la potencia ocupante.
Es sabido que cuando EEUU llega a cualquier territorio, ya tiene una agenda propia para su beneficio. EEUU carece de escrúpulos para imponer sus intereses. Aún así, hay algunos vende patria que tratan de justificar su presencia.
La crisis humanitaria por el paso y permanencia de extranjeros en Panamá, Centroamérica y México, es responsabilidad de EEUU, que no puede mi debe asumir ningún otro país.
El gobierno panameño actual debe hablar con claridad con los emisarios estadounidenses y no comprometer a Panamá en nada, sin antes consultar con el pueblo panameño y su Asamblea Nacional de Diputados, resguardando siempre los intereses nacionales panameños.
EEUU mantiene una deuda millonaria con Panamá desde hace décadas, debido a daños causados a este país y a su pueblo. Es necesario que Washington haga frente a la ocupación territorial, a la operación bases que fueron desmanteladas, las sanciones y la invasión militar de 1989, que provocó miles de muertos, incluyendo niños, así como la destrucción de infraestructuras y la contaminación de extensos territorios con armas de guerra.
Al igual que otros países, Panamá sufrirá afectaciones económicas en razón de las arbitrarias medidas impuestas por el presidente Trump y las cadenas de suministros. El pueblo panameño espera la actuación legitima y correcta de las autoridades a las cuales se les paga por un trabajo que están obligadas a desempeñar con eficiencia y responsabilidad soberana.




