Carta al Secretario General de la ONU

El señor Donald Trump ha incrementado la hostilidad económica y financiera para asfixiar al Estado venezolano y matar de hambre a la población.

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Presidente venezolano, Nicolás Maduro (izda.), y Antonio Gutierres secretario general de la ONU, Antonio Guterres, Nueva York, 27 de septiembre de 2018. (Foto: AFP)

Carta de las venezolanas y los venezolanos al Secretario General de la Organización Naciones Unidas

Distinguido Dr. António Guterres
Secretario General de la ONU:

Como usted seguramente conoce dada su honrosa y alta responsabilidad, el gobierno de los Estados Unidos ha emprendido unilateralmente, con el apoyo de gobiernos adeptos y de minorías políticas de nuestro país, una serie de planificadas y arteras agresiones
económicas, políticas y psicológicas, contra la población venezolana con el fin de producir “un cambio de régimen”, que en términos reales no es otra cosa que derrocar al gobierno que en ejercicio de nuestros derechos soberanos elegimos los venezolanos y venezolanas en elecciones libres, universales y secretas; conforme a nuestras leyes y en ejercicio de nuestra autodeterminación como nación.

Iniciadas en 2015, en la gestión del presidente Obama, con la emisión de la infame Orden Ejecutiva según la cual nuestro país, nuestro pueblo, representa “una amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad de los EEUU, que es precisamente la potencia militar más peligrosa que haya conocido la humanidad, la misma que en sólo sesenta años ha propiciado alrededor del mundo no menos de 201 guerras onvencionales,
sin hablar de los conflictos creados bajo la llamada guerra híbrida o de baja intensidad. Desde entonces se ha formalizado, y se pretende legalizar ante el mundo, el asedio y la destrucción de nuestro Estado Nación.

Estas agresiones se han exacerbado, como Usted bien sabe, desde la elección del señor Donald Trump, quien en menos de dos años ha incrementado la hostilidad económica y financiera para asfixiar al Estado venezolano y matar de hambre a la población. Todo esto a la luz del día y ante esta honorable institución cuya razón de ser es evitar el regreso de la guerra, velando precisamente por el derecho internacional.

En las últimas horas el presidente Trump ha formalizado el expolio de los bienes nacionales y amenaza a los países socios poniendo en riesgo la seguridad de 30 millones de habitantes. Las secuelas de este criminal acto alcanzan, tal como se pretende, límites brutales e inhumanos, impidiendo el acceso a los alimentos, medicinas e insumos importados imprescindibles, incluyendo tratamientos médicos de emergencia y repuestos esenciales para el quehacer colectivo. Nadie escapa a sus alcances. Todos, niños y ancianos, hombres y mujeres, partidarios del gobierno y opositores, todos somos víctimas de este ataque canallesco, contrario al ordenamiento legal que rige a las Naciones Unidas y a los elementales principios y derechos humanos.

A lo largo de nuestra historia ningún gobierno venezolano ha enviado su
fuerza armada para agredir a nadie, salvo para liberar a sus hermanos del primer colonialismo invasor. Como expresara nuestro Libertador al agente diplomático estadounidense Baptist Irvine: “No permitiré que se ultraje ni desprecie al Gobierno y los derechos de Venezuela. Defendiéndolos contra la España ha desaparecido una gran parte de nuestra populación y el resto que queda ansía por merecer igual suerte. Lo mismo es para Venezuela combatir contra España que contra el mundo entero, si todo el mundo la ofende”…

Creemos en la resolución pacífica de los conflictos. Jamás hemos sido, ni somos, ni seremos, amenaza para ningún pueblo del mundo ni pretendemos dominar o explotar a nadie. Por el contrario, habitan entre nosotros, millones de hermanos de todas partes de América y el mundo que constituyen casi un cuarto de nuestra población.

No creemos que el pueblo de los Estados Unidos haya otorgado mandato a sus gobiernos para agredir e invadir a otras naciones. Estos lo han hecho y lo hacen sin embargo en nombre de un Destino Manifiesto que representan, como predijo Simón Bolívar, la verdadera amenaza para nuestra América, en los últimos 150 años la ha plagado de dictadores y miserias en nombre de la libertad.

Así, pues, Excelentísimo Dr. Guterres, nos dirigimos a Usted para que, en su carácter de Secretario General de la ONU no sólo eleve su voz ante tan injusta y vil agresión sino para exigirle se proteja a Venezuela de este insólito crimen pues lo que sucumbirán serán el orden y las leyes internacionales que han mantenido a la humanidad libre de un conflicto planetario. Es por ello que solicitamos como país miembro, que el Sistema de Naciones Unidas exija el cese de esta brutal agresión contra Venezuela y active los mecanismos existentes para la protección del pueblo venezolano, y se garantice el pleno derecho que tienen todos los habitantes de nuestra Patria al desarrollo humano y a la vida plena.

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