Caja de Seguro Social presa de las grandes farmacéuticas

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Por Alberto Velásquez /Periodista y relacionista público

El abastecimiento de medicinas ha sido el Talón de Aquiles en las administraciones de la Caja de Seguro Social (CSS) durante muchos años, pero también el botín de los comerciantes de la Salud para acumular grandes fortunas, a costa de las cuotas de los trabajadores panameños asegurados.

Las cifras no mienten. Son cientos de millones de balboas que gasta anualmente la CSS en la compra de medicamentos. En ese negocio multimillonario interviene una mafia de representantes de las grandes casas farmacéuticas, quienes participan en el rejuego de la compra de medicinas. .

La Oficina de Protección al Consumidor señala que, la licitación puesta en marcha por la CSS para la compra de medicinas, por un monto que sobrepasa los 160 millones de dólares, adiciona cambios en los requisitos de compra —hechos a última hora—, restringen la competencia, anulando la participación de diversos proponentes. Ello limita la calidad de los productos medicinales y, altera las posibilidades de adquirir las medicinas a mejores precios en el mercado. 

Varias organizaciones, como el Comité de Protección al Paciente y Familiares (PROPAFA), han levantado su voz, denunciando los cambios en las reglas de la licitación, a través de adendas, que representan serias anomalías, respecto a la licitación original propuesta.

De manera inconcebible, han sido excluidos mas del 50 por ciento de los proponentes, violando con ello tratados internacionales en los cuales se enuncia que la CSS no puede añadir ni modificar requisitos en las licitaciones, también consignados en la ley de medicamentos.

Los cambios extemporáneos aplicados en la licitación macro de la CSS constituye en una barrera a la entrada de competidores. Las grandes casas farmacéuticas parecen estar detrás de las presiones sobre Panamá y la CSS. 

El procedimiento adoptado en la venta de medicamentos a la institución de seguridad sicial permite que la licitación se reduzca a los mismos agentes comerciales de siempre, es decir, de quienes tienen mayor oportunidad de controlar los precios de los productos farmacéuticos demandados por la CSS .

Al respecto, han sido interpuestas algunas demandas legales en contra de esos cambios en las especificaciones, pero no ofrecen resultados alentadores, ante las maniobras de grupos económicos que amasan fortunas con las medicinas. 

En todo caso, se predispone a que la más grande licitación de medicamentos se convierta en un negociado de grandes laboratorios. Una vez más, las casas farmacéutica se preparan para vender medicinas, multiplicando precios en medio del peligroso desabastecimiento creado artificialmente en este país. .

Por los vientos que soplan, este tema deberá llegar, algún día, al seno del diálogo nacional, en defensa de los asegurados.

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